Anuncios

Reta “El Chihuahua” por corrida en Carretas

Corrida en Carretas es el centro de la controversia en Chihuahua, donde la tradición taurina choca con la defensa de los derechos animales. Este domingo 14 de septiembre, el torero Antonio García, conocido como "El Chihuahua", ha confirmado su participación en la emblemática corrida de toros en San Nicolás de las Carretas, Gran Morelos, a pesar de la suspensión provisional ordenada por un juez federal. La decisión ha encendido el debate sobre el futuro de estas fiestas populares, que datan de más de dos siglos y forman parte del tejido cultural del estado.

La tradición taurina en Chihuahua bajo escrutinio

La corrida en Carretas no es un evento aislado; representa una herencia viva en comunidades rurales de Chihuahua, donde las fiestas patronales reúnen a familias enteras en celebraciones que fusionan fe, arte y economía local. Antonio García, originario de la región y con una trayectoria que inicia desde sus 12 años, enfatiza que su presencia es un compromiso con la gente. "A mí me contrataron, yo voy a ir. Las autoridades municipales fueron las que me contrataron. Como cada año, desde que tengo 12 años, yo voy a estar con la gente, yo me voy a presentar", declaró el torero, subrayando la continuidad de esta costumbre.

Sin embargo, la oposición ha ganado terreno gracias a organizaciones en defensa de los derechos animales, que argumentan que la corrida en Carretas viola normativas federales sobre el bienestar animal. El juez federal emitió la suspensión provisional, pero García sostiene que el asunto debe resolverse entre autoridades competentes. "Si el juez federal hizo eso, ya las autoridades competentes tendrán que notificar. Si no notifican, no sabemos qué pueda pasar", explicó. Esta tensión refleja un dilema mayor en México: equilibrar tradiciones ancestrales con avances en la legislación ambiental y ética.

En el corazón de la corrida en Carretas late un propósito comunitario. Los fondos recaudados no benefician solo al espectáculo, sino que se destinan directamente al transporte escolar de los jóvenes de la zona. "Yo no estoy ganando un peso por ir a torear allá. Estoy yendo a torear para que los jóvenes puedan estudiar", reveló García, destacando cómo estos eventos sostienen el acceso a la educación en áreas remotas. Sin esta recaudación, los estudiantes podrían enfrentar obstáculos logísticos graves, un impacto que el torero califica de injusto en medio de la polémica.

El rol de las autoridades y el debate legal

Autoridades municipales defienden la legalidad

La Presidencia Municipal de Gran Morelos asegura contar con todos los permisos necesarios, incluyendo el aval del Gobierno del Estado de Chihuahua. "Tiene permiso del Gobierno del Estado, hasta donde yo sé", afirmó García, quien viaja directamente desde la Feria de Zacatecas para cumplir su agenda. Si llega una notificación oficial, serán los abogados municipales quienes determinen el curso de acción, pero por ahora, el evento se mantiene en pie.

Este respaldo institucional no es inusual en Chihuahua, donde las corridas de toros se integran en el calendario cultural con apoyo oficial. En contraste con estados como Aguascalientes, donde la tauromaquia es promovida abiertamente, Chihuahua enfrenta presiones crecientes por la influencia de activistas nacionales. La corrida en Carretas, con su enfoque en la beneficencia, ejemplifica cómo estas tradiciones no solo entretienen, sino que financian mejoras en infraestructura educativa y servicios básicos.

Derechos animales versus usos y costumbres

El choque entre defensores de los animales y tauromáquicos es feroz, pero García aboga por el respeto mutuo. "Sé que hay personas a las que no les gusta, está bien, pero también se debe respetar a quienes sí apoyan esta tradición. Nosotros no estamos imponiendo. Ellos no quieren que haya corridas en ninguna modalidad. Nosotros defendemos una forma cultural", argumentó. En redes sociales, la desinformación agrava el conflicto: "Muchas personas replican información sin verificarla. Difunden afirmaciones que no corresponden a la realidad de lo que ocurre en una corrida de toros", lamentó.

La tauromaquia, como arte y cultura, ha moldeado el desarrollo de comunidades en Chihuahua durante generaciones. Históricamente, ha generado ingresos que revierten en escuelas, caminos y transporte, como en el caso de la corrida en Carretas. Hoy, con el debate nacional sobre su prohibición, surge la pregunta: ¿puede la ley federal imponerse sobre los usos y costumbres locales sin considerar sus beneficios sociales? García insta a un análisis equilibrado, que contemple no solo el espectáculo, sino su rol en la cohesión comunitaria.

Impacto en la comunidad y el futuro de la tauromaquia

La corrida en Carretas trasciende el ruedo; es un pilar para la identidad de San Nicolás de las Carretas. Imagínese a cientos de familias reunidas bajo el sol chihuahuense, celebrando con música, comida y el ritual del toreo, todo mientras se asegura que los hijos no pierdan clases por falta de un autobús. Esta dimensión humana es clave en la defensa del torero: "Hoy los jóvenes de Carretas, gracias a que están solicitando la suspensión, se están quedando sin un autobús para ir a estudiar. Eso es parte de lo que cubrían con el ingreso del evento".

En un estado como Chihuahua, donde la economía rural depende de eventos como este, la corrida en Carretas fomenta el turismo local y fortalece lazos sociales. Críticos argumentan que hay alternativas éticas para recaudar fondos, como ferias sin violencia animal, pero los promotores responden que la tradición enriquece el patrimonio intangible. El torero, con su agenda apretada, simboliza la resiliencia de esta práctica: de Zacatecas a Chihuahua, el compromiso con la cultura no flaquea.

Mirando al panorama nacional, la tauromaquia enfrenta vientos en contra, pero en enclaves como Gran Morelos, persiste como expresión de libertad y herencia. García concluye con firmeza: "Yo estoy contratado por la Presidencia Municipal y voy a presentarme. Si se recibe una notificación que ordene lo contrario, ya se vera qué corresponde hacer conforme a derecho". Esta postura resalta la necesidad de diálogo entre tradición y modernidad.

En conversaciones recientes con residentes de la zona, se percibe un apego profundo a estas fiestas, recordando cómo generaciones pasadas las usaron para construir escuelas y caminos. Fuentes locales, como el propio equipo del torero, insisten en que la información precisa evita malentendidos, y medios regionales han documentado el impacto positivo en la educación. Incluso, en foros comunitarios, se menciona que sin eventos como la corrida en Carretas, el tejido social se debilitaría, tal como han reportado observadores independientes de la cultura chihuahuense.

Salir de la versión móvil