Una tormenta sin precedentes azotó la colonia El Porvenir, en Chihuahua, dejando un rastro de destrucción que ha conmocionado a los habitantes. Las intensas lluvias del 30 de junio provocaron la inundación de al menos 30 viviendas, con familias perdiendo muebles, electrodomésticos y enseres básicos. El agua, que alcanzó niveles alarmantes, convirtió las calles en ríos y dejó a los residentes luchando por salvar sus pertenencias.
El desastre no se limitó a las viviendas. Un arroyo desbordado arrastró vehículos y causó estragos en el Panteón Municipal número 3, donde la corriente derribó bardas y desenterró tumbas, dejando una escena desoladora. Al menos tres cuerpos fueron expuestos por la fuerza del agua, un hecho que ha generado indignación y tristeza entre los habitantes de la zona.
Las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Marco Bonilla, han respondido con medidas de emergencia. Según el reporte oficial, ocho viviendas sufrieron pérdidas considerables, con daños que incluyen la destrucción de camas, estufas y refrigeradores. La Dirección de Desarrollo Humano y el DIF Municipal han entregado paquetes alimentarios, agua purificada y desinfectantes para apoyar a las familias afectadas.
La magnitud de la tragedia ha llevado a la activación del Plan DN-III-E por parte de la Sedena, con el objetivo de brindar asistencia a los damnificados. Sin embargo, los residentes señalan que la respuesta no ha sido suficiente para mitigar el impacto de las inundaciones, que han afectado no solo El Porvenir, sino también colonias como Minerales y Nuevo Triunfo.
El gobierno municipal ha anunciado una inversión de 20 millones de pesos para reparar calles y atender los daños en la infraestructura. Las labores de limpieza y desazolve continúan en las zonas afectadas, especialmente en áreas donde el agua estancada representa un riesgo para la salud de los habitantes.
La Coordinación Municipal de Protección Civil reportó que las lluvias alcanzaron 135 milímetros en apenas una hora, un volumen que desbordó la capacidad de los sistemas de drenaje. Calles como Minas, Los Ángeles y Desierto de Sonora fueron de las más afectadas, con reportes de inundaciones que alcanzaron hasta 80 centímetros en algunas viviendas.
El impacto en el panteón ha generado especial preocupación. La corriente arrasó con tumbas y dejó vehículos atrapados entre los escombros, lo que ha llevado a las autoridades a acordonar la zona. Los trabajos de restauración en el cementerio se han iniciado, pero la magnitud de los daños dificulta las labores.
Los habitantes de El Porvenir exigen soluciones permanentes para evitar que este tipo de desastres se repitan. Las lluvias han expuesto la vulnerabilidad de la infraestructura urbana, y las familias afectadas enfrentan ahora la difícil tarea de reconstruir sus hogares. La tragedia ha dejado una marca imborrable en la comunidad, que espera respuestas efectivas de las autoridades.
