En un operativo sin precedentes, las autoridades de Chihuahua desactivaron un peligroso plan de fuga en el Cereso estatal 3 de Ciudad Juárez. Un grupo de internos, presuntamente vinculados a actividades delictivas, buscaba generar inestabilidad para escapar del penal. La rápida intervención de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado evitó una crisis que pudo haber puesto en riesgo la seguridad de la región.
El traslado de 120 reos se llevó a cabo en las primeras horas del día, bajo estrictas medidas de seguridad. De los 350 internos que ocupaban el módulo 1 del Cereso 3, 90 fueron enviados al Cereso estatal 4, mientras que 30 fueron reubicados al Cereso 1 de Aquiles Serdán, en la ciudad de Chihuahua. La operación fue confirmada por el secretario Gilberto Loya Chávez en una conferencia de prensa.
El movimiento de los internos no fue una decisión al azar. Según las autoridades, el plan de fuga fue detectado gracias a labores de inteligencia y vigilancia dentro del penal. La presencia de células criminales en el módulo 1 representaba una amenaza constante, lo que llevó a la necesidad de despresurizar el área y redistribuir a los reos en otros centros penitenciarios.
La operación involucró a más de 400 elementos de seguridad, incluyendo personal de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, la Policía de Proximidad y Custodia Penitenciaria. Además, se emplearon recursos tecnológicos avanzados, como drones y sistemas de monitoreo, para garantizar que el traslado se realizara sin incidentes.
El secretario Loya destacó que el operativo es parte de una estrategia más amplia para mantener el control y la gobernabilidad en los penales de Chihuahua. La acción busca no solo prevenir fugas, sino también desarticular las redes delictivas que operan desde el interior de los centros de reclusión.
Entre los trasladados, se reporta que la mayoría pertenece al grupo delictivo conocido como “Artistas Asesinos”, una pandilla señalada por su alta peligrosidad. Esta información ha generado preocupación entre la población de Ciudad Juárez, que exige mayor transparencia sobre las medidas para evitar que estas redes sigan operando.
El traslado se realizó bajo un esquema coordinado que incluyó vehículos blindados, patrullas y un convoy especial para garantizar la seguridad de los internos y del personal involucrado. Las autoridades aseguraron que en todo momento se respetaron los derechos humanos de los reos, cumpliendo con los protocolos establecidos.
La situación en el Cereso 3 ha puesto en evidencia los retos que enfrentan las autoridades penitenciarias en Chihuahua. La sobrepoblación y la presencia de grupos criminales en los penales son problemas que requieren soluciones integrales, más allá de traslados temporales.
Este operativo se suma a otros realizados recientemente en el estado, como el traslado de 85 reclusos del Cereso 1 a una unidad de bajo riesgo en Chihuahua. Estas acciones reflejan el esfuerzo continuo por combatir el hacinamiento y mejorar las condiciones de seguridad en los penales.
La ciudadanía espera que estas medidas sean el inicio de una estrategia más robusta para garantizar la seguridad en los centros penitenciarios y en las calles de Chihuahua. La desarticulación de células criminales dentro de los penales es un paso crucial para recuperar la tranquilidad en la región.


