Violencia vicaria se ha convertido en una de las formas más crueles de abuso que enfrentan miles de mujeres en México, y este 8 de marzo en la Ciudad de México, esta problemática salió a las calles con fuerza arrolladora. La marcha del 8M reunió a multitudes de mujeres que, vestidas de morado y verde, clamaron por justicia ante un sistema que parece ignorar sus gritos de auxilio. La violencia vicaria, que utiliza a los hijos como arma para dañar a las madres, fue uno de los ejes centrales de la protesta, destacando cómo este tipo de maltrato psicológico y emocional destroza familias enteras sin que las autoridades intervengan de manera efectiva.
El Impacto Devastador de la Violencia Vicaria en las Familias
Violencia vicaria no es solo un término; es una realidad que priva a madres de sus hijos, generando un dolor inimaginable que se extiende por años. En la marcha, la colectiva Madres Exigiendo Justicia Contra la Violencia Vicaria llevó pancartas con fotos de niños separados de sus progenitoras, recordando casos donde los agresores manipulan el sistema judicial para obtener custodias injustas. Esta forma de violencia vicaria, que puede llevar incluso a daños físicos o la muerte de los menores, alerta sobre la urgencia de reformas legales que protejan a las víctimas en lugar de perpetuar el ciclo de abuso.
Consignas que Resuenan en las Calles de CdMx
Durante la marcha 8M, las voces se unieron en consignas como “Violentar la vulnerabilidad de hijos y madres es un delito. ¡No más violencia vicaria!”, haciendo eco en las avenidas principales de CdMx. Mujeres de todas las edades, desde niñas pequeñas hasta adultas mayores, participaron en esta manifestación, pintando la ciudad de colores que simbolizan esperanza y lucha. La violencia vicaria, combinada con otros tipos de agresiones, revela un panorama alarmante donde el 70 por ciento de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia, un dato que subraya la crisis en derechos mujeres.
La marcha avanzó desde la Glorieta de las Mujeres que Luchan hacia el Zócalo, donde las participantes coreaban frases que denunciaban no solo la violencia vicaria, sino también el acoso en industrias como el cine. “Fuera acosador del set y del monitor”, gritaban, exigiendo dignidad laboral y el fin de abusos persistentes que afectan a tantas en el gremio cinematográfico.
Esta unión de causas en la marcha 8M demuestra cómo la violencia vicaria se entrelaza con otras injusticias, creando un frente común contra la opresión.
Feminismo Antiespecista: Una Nueva Dimensión en la Lucha
Violencia vicaria no fue el único foco; el feminismo antiespecista irrumpió con fuerza, proclamando que “Las hembras no humanas también son mis hermanas”. Este contingente rechaza la dominación sobre animales, relacionándola con la explotación reproductiva que sufren tanto mujeres como especies en la industria cárnica. En CdMx, banderas con imágenes de vacas, cerdos y gallinas ondearon junto a las moradas, argumentando que la revolución feminista debe ser antiespecista para ser verdaderamente inclusiva.
Explotación y Paralelismos en Derechos Mujeres
La conexión entre violencia vicaria y el feminismo antiespecista radica en la idea de control y explotación. Jóvenes veganas explicaron cómo la producción de huevos y leche explota a hembras animales de manera similar a cómo la violencia vicaria usa a los hijos para controlar a las madres. Esta perspectiva amplía el debate en derechos mujeres, invitando a reflexionar sobre intersecciones entre opresiones humanas y no humanas. En la marcha 8M, estas ideas resonaron con tambores y canciones, llegando a la plancha del Zócalo en un acto de sororidad colectiva.
La presencia de madres buscadoras, con lonas que preguntaban “¿Dónde están?” por desaparecidos como Jeshua Cisneros Lechuga, Yesenia Carolina Hernández Guerrero y Mónica Denisse Rodríguez Castro, añadió un tono de desesperación a la protesta. Estas mujeres, afectadas por violencia vicaria y otras formas de agresión, representan la incansable búsqueda de justicia en un país donde los feminicidios y homicidios dolosos suman miles anualmente.
Violencia vicaria, junto al feminismo antiespecista, pinta un cuadro alarmante de desigualdades que persisten en México.
Estadísticas Alarmantes que Respaldan la Protesta
Violencia vicaria se enmarca en un contexto más amplio de violencia contra mujeres, donde datos oficiales pintan un escenario terrorífico. En 2025, se registraron 2 mil 798 asesinatos de mujeres, de los cuales 725 se investigan como feminicidios y 2 mil 73 como homicidios dolosos. Estas cifras, que impulsan la marcha 8M año tras año, destacan la necesidad de acciones inmediatas para combatir no solo la violencia vicaria, sino todas sus manifestaciones.
Deudores Alimentarios y Abusadores Expuestos
En las calles de CdMx, pancartas expusieron rostros de violadores, abusadores y deudores alimentarios, con mensajes como “una infancia en abandono”. Esta visibilización en la marcha 8M es crucial para presionar cambios, especialmente en casos de violencia vicaria donde los agresores evaden responsabilidades. El feminismo antiespecista, al lado de estas denuncias, enriquece el movimiento, mostrando cómo la lucha por derechos mujeres abarca múltiples frentes.
Comercios y bancos cerraron sus puertas ante el paso de los contingentes, con vallas de madera grabadas con frases como “No fue mi culpa” y “Yo sí te creo”. Esta medida de precaución resalta el impacto masivo de la marcha 8M, que transforma la ciudad en un espacio de resistencia contra la violencia vicaria y otras injusticias.
Violencia vicaria, repetida en consignas y carteles, se posiciona como un llamado urgente a la sociedad.
Historia y Significado del 8M en México
Violencia vicaria gana visibilidad en eventos como el 8M, que tiene raíces en movilizaciones obreras del siglo XIX. Reconocido por la ONU en 1975 como Día Internacional de la Mujer, este día se ha convertido en sinónimo de protesta en CdMx, donde miles exigen el fin de desigualdades. El feminismo antiespecista añade una capa moderna, conectando luchas ambientales con derechos mujeres.
La marcha de este año, con su mezcla de colores morados, verdes y anaranjados, simboliza no solo la violencia vicaria, sino una transformación colectiva. Mujeres unidas en sororidad enfrentan un sistema que permite tales abusos, recordando que la lucha continúa hasta que las injusticias se erradiquen.
En reportes de medios como Milenio, se destaca cómo estas marchas visibilizan problemáticas ocultas, incluyendo la violencia vicaria que afecta a tantas familias.
Según informes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el alto porcentaje de mujeres víctimas de violencia subraya la gravedad del tema, similar a lo que se observa en coberturas periodísticas sobre el 8M.
Organizaciones como la ONU han documentado la evolución de estas protestas, donde la violencia vicaria emerge como un foco creciente, tal como se menciona en análisis de seguridad pública.


