El Convite surgió como una idea sencilla entre una familia que buscaba reinventarse en medio de desafíos personales, convirtiéndose en un ícono del jazz en la Ciudad de México. Este emblemático lugar, que combina gastronomía con música en vivo, celebra tres décadas de historia vibrante, atrayendo a melómanos y artistas por igual en un ambiente único que respira creatividad y pasión por el ritmo.
Los Orígenes de El Convite: De una Fonda Familiar a un Espacio Cultural
El Convite nació en 1996 cuando la familia Aguilar, enfrentando la necesidad de un nuevo comienzo, decidió abrir una fonda en la calle Ajusco. Lo que empezó como un plan para trabajar medio día y disfrutar del resto del tiempo libre, se transformó rápidamente en algo mucho más grande. Edgardo, Celina y Alberto Aguilar, junto a su madre, no imaginaban que su humilde negocio se convertiría en el templo del jazz en CDMX, un sitio donde la música en vivo y las exposiciones artísticas se entrelazan con sabores caseros.
El primer día de operaciones fue un reto. A las tres de la tarde, solo moscas visitaban el local, pero la abuela de la familia, con su sabiduría intuitiva, sugirió sentarse a comer para atraer clientes. Y así fue: el lugar se llenó de inmediato, marcando el inicio de una tradición que perdura. El Convite no solo ofrecía comida, sino también un soundtrack de son, tango y, sobre todo, jazz, que resonaba desde los discos familiares puestos como fondo musical.
La Evolución Musical en El Convite
Con el tiempo, El Convite incorporó presentaciones en vivo. Al celebrar su primer aniversario, contrataron a un músico de la familia Nandayapa, quien llegó con un contrabajista y un baterista para tocar jazz marimbero. Esta experiencia impulsó la idea de fusionar la gastronomía con conciertos, exposiciones de fotografía, pintura, cerámica y presentaciones de libros, enriqueciendo la escena cultural de la Ciudad de México.
El Convite comenzó con estudiantes de la Escuela Superior de Música, pero pronto atrajo a jazzistas con trayectoria. Las presentaciones semanales aumentaron, llegando a cuatro por semana, y el proyecto Jazzbook extendió sus actividades a otros foros como la Feria del Libro del Zócalo, el Teatro de la Ciudad y librerías del Fondo de Cultura Económica. Así, El Convite se posicionó como un promotor clave del jazz en CDMX, dándole identidad a la escena local.
El Convite y su Impacto en la Escena del Jazz en CDMX
El Convite representa la libertad creativa para sus fundadores. Celina Aguilar destaca que la mayor recompensa es hacer "lo que se nos venga en gana", como celebrar el aniversario de su estación de radio por internet, donde discuten temas sin restricciones. Alberto Aguilar enfatiza que difundir el jazz en la Ciudad de México no es un negocio, sino un placer, similar al disfrute de su comida.
A lo largo de 30 años, El Convite ha sido testigo de cerca de 3 mil conciertos, con un 70 por ciento grabados formalmente. Este acervo documental captura la historia de una generación de jazzistas reconocidos, material valioso que podría enriquecer instituciones como la Fonoteca Nacional. El Convite no solo preserva el jazz, sino que lo impulsa, atrayendo a figuras como Diego Maroto, Germán Palomares y Enrique Toussaint.
Celebraciones por los 30 Años de El Convite
El Convite conmemora sus tres décadas con un programa emocionante. Destaca el concierto de Héctor Infanzón el 19 de marzo en el Estudio A del Instituto Mexicano de la Radio, un evento que promete cautivar a los aficionados al jazz en CDMX. Además, en la Cineteca Nacional se proyectarán los 11 capítulos del documental "¿De qué hablamos cuando hablamos de jazz?", ofreciendo una mirada profunda a este género musical.
Las actividades incluyen exposiciones de fotografía con obras de Edgardo Aguilar, Fernando Aceves y Francisco Mata Rosas, junto a una nueva edición de Jazzbook en abril. También se publicará un libro objeto sobre la historia de El Convite, detallando su rol como centro de cultura y gastronomía en la Ciudad de México. Estas iniciativas mantienen vivo el espíritu de El Convite, atrayendo a nuevas generaciones de amantes del jazz.
El Legado Duradero de El Convite en la Cultura Urbana
El Convite ha evolucionado junto a la Ciudad de México, adaptándose a cambios urbanos mientras mantiene su esencia. Desde sus inicios como una fonda familiar, ha crecido para convertirse en un espacio donde el jazz en CDMX florece, combinando tradición y innovación. Músicos como Héctor Infanzón y otros han encontrado en El Convite un escenario para expresarse libremente, contribuyendo a la vibrante escena musical de la capital.
El Convite no solo es un lugar para escuchar música en vivo; es un hub cultural que fomenta la difusión del jazz. Sus fundadores, los hermanos Aguilar, han logrado crear un ambiente donde la pasión por el arte se fusiona con la cotidianidad, haciendo de El Convite un referente indispensable para quienes buscan experiencias auténticas en la Ciudad de México.
El Futuro de El Convite: Preservando el Jazz en CDMX
Mirando hacia adelante, El Convite planea continuar su misión de promoción cultural. Con su radio en internet y eventos continuos, asegura que el jazz en CDMX siga accesible y relevante. El acervo de grabaciones, potencialmente disponible en la Fonoteca Nacional, garantizará que la historia de El Convite inspire futuras generaciones de músicos y aficionados.
En reportes de medios culturales como Milenio, se destaca cómo espacios como El Convite han transformado la escena jazzística local, ofreciendo plataformas para talentos emergentes y establecidos.
Como se menciona en publicaciones especializadas en música, el impacto de El Convite se extiende más allá de sus paredes, influyendo en festivales y documentales que exploran el jazz contemporáneo en México.
Según crónicas periodísticas sobre la cultura urbana, El Convite representa un modelo de resiliencia familiar que ha enriquecido la oferta artística de la Ciudad de México durante décadas.
