Pleito entre diputadas paraliza Congreso CDMX

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El pleito entre diputadas en el Congreso de la Ciudad de México ha sacudido los pasillos legislativos, dejando al descubierto las profundas divisiones políticas que amenazan la estabilidad institucional en la capital. Este lunes 15 de diciembre de 2025, lo que debía ser una sesión ordinaria para discutir reformas clave se convirtió en un caos absoluto cuando legisladoras de Morena y el PAN se enzarzaron en un enfrentamiento físico que incluyó golpes y jalones de cabello, culminando en la suspensión inmediata de la sesión. El detonante no fue un desacuerdo menor, sino la controvertida extinción del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México (InfoCDMX), un organismo que ha sido pilar de la rendición de cuentas en la administración local.

El origen del pleito entre diputadas: incumplimiento de acuerdos políticos

Todo comenzó con la discusión del dictamen que propone la extinción del InfoCDMX y su integración a la Contraloría Jurídica como un nuevo órgano de transparencia. La diputada panista Daniela Gisela Álvarez, presidenta de la Comisión de Puntos Constitucionales e Iniciativas Ciudadanas, no dudó en alzar la voz contra lo que calificó como una traición flagrante por parte del grupo mayoritario de Morena. Según Álvarez, el jueves anterior se había pactado que el nuevo ente sería colegiado y tripartita, evitando que una sola persona concentrara el poder de decidir sobre el acceso a la información pública. Sin embargo, el proyecto presentado ese día revelaba un diseño centralizado, con un "super contralor" al mando, lo que ella denunció como un atentado directo al derecho ciudadano a la transparencia.

"No vamos a permitir que se violente el derecho a la transparencia de la ciudadanía en México", exclamó Álvarez en su posicionamiento, palabras que resonaron como un desafío abierto al establishment morenista. Esta acusación no es aislada; refleja una tensión creciente en el Congreso de la CDMX, donde Morena, con su mayoría absoluta, ha sido criticada por impulsar reformas que, bajo el pretexto de eficiencia, erosionan los contrapesos democráticos. El pleito entre diputadas no solo expuso este incumplimiento, sino que simboliza el choque entre una oposición dispuesta a todo por defender principios y un oficialismo acusado de autoritarismo rampante.

La toma de la tribuna: el primer paso hacia el caos

En respuesta inmediata, las diputadas del PAN irrumpieron en la tribuna con carteles incendiarios: "Morena destructor de instituciones" y "No a la extinción del InfoCDMX". Este acto de resistencia simbólica fue el catalizador perfecto para el desorden. Los morenistas, no dispuestos a ceder terreno, intentaron contraatacar tomando la tribuna por la retaguardia de la mesa directiva. Lo que empezó como un forcejeo verbal escaló a un nivel de agresión física que pocos esperaban en un recinto legislativo.

El pleito entre diputadas alcanzó su punto álgido cuando las legisladoras subieron al mueble de la mesa directiva, un espacio sagrado que ahora se convirtió en ring de pugilato político. Testigos oculares describieron escenas dignas de un drama televisivo: empujones, gritos y, lo más impactante, golpes directos. La diputada morenista Yuriri Ayala, en un arrebato de furia, propinó un golpe en la cabeza a Daniela Álvarez y procedió a jalarle el cabello, desatando la réplica inmediata de la panista Claudia Pérez, quien respondió agarrando por los cabellos a Ayala. Otras involucradas, como la diputada Rocío, se sumaron al tumulto, convirtiendo el pleno en un campo de batalla donde la decencia parlamentaria se evaporó.

Intervención fallida y suspensión de la sesión: consecuencias del pleito entre diputadas

El presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma, un veterano de estas lides políticas, se vio obligado a intervenir en un intento desesperado por apaciguar los ánimos. Sus llamados a la cordura cayeron en oídos sordos; el "agarrón" había cruzado la línea roja, y la sesión, que incluía temas tan cruciales como el Paquete Económico 2026, se reventó irremediablemente. La suspensión no solo pospuso debates pendientes, sino que dejó en el aire la aprobación de presupuestos vitales para el bienestar de los chilangos, un golpe bajo para una ciudad que ya lidia con múltiples desafíos urbanos.

Este episodio de pleito entre diputadas no es mero espectáculo; tiene raíces profundas en la dinámica de poder en la CDMX. Bajo el gobierno de Morena, encabezado por figuras alineadas con la visión centralizadora de la 4T, instituciones como el InfoCDMX han sido vistas como obstáculos a la "transformación". Críticos argumentan que su extinción no busca eficiencia, sino control absoluto sobre la información, un riesgo latente para la democracia local. El PAN, por su parte, se posiciona como baluarte de la transparencia ciudadana, aunque sus tácticas radicales, como la toma de tribuna, a veces rayan en el sabotaje, según sus detractores.

Implicaciones para la transparencia en la CDMX

La extinción del InfoCDMX, enmarcada en este pleito entre diputadas, plantea interrogantes serias sobre el futuro de la rendición de cuentas en la capital. Un órgano colegiado garantizaría pluralidad en las decisiones, evitando que un solo funcionario determine qué se revela y qué se oculta. En cambio, la propuesta morenista, con su enfoque en un contralor único, huele a concentración de poder que podría silenciar investigaciones incómodas sobre corrupción o malversación. Expertos en derecho constitucional advierten que esto vulnera no solo leyes locales, sino estándares internacionales de acceso a la información, como los establecidos por la ONU.

En el contexto más amplio de la política nacional, este incidente resalta las fracturas en el Congreso de la CDMX, un microcosmos de las tensiones entre Morena y la oposición. Mientras el partido guinda celebra avances en equidad y justicia social, sus rivales lo tildan de destructor de instituciones autónomas. El pleito entre diputadas, con sus imágenes virales de jalones y golpes, podría galvanizar a la base panista, pero también alienar a votantes moderados que esperan deliberación civilizada, no caos circense.

Además, este enfrentamiento físico subraya la creciente polarización en espacios legislativos, donde el diálogo ha sido reemplazado por confrontaciones corporales. Analistas políticos señalan que, sin mecanismos de mediación robustos, eventos como este pleito entre diputadas se repetirán, erosionando la confianza pública en el sistema. La ciudadanía, que paga los platos rotos de estas riñas, merece representantes que prioricen el bien común sobre egos partidistas.

En medio de este torbellino, surge la pregunta ineludible: ¿hasta dónde llegará la extinción del InfoCDMX? Si Morena impone su visión, la transparencia en la CDMX podría sufrir un retroceso irreversible, allanando el camino para opacidad en contratos públicos y decisiones administrativas. El PAN, aunque combativo, debe canalizar su indignación en estrategias legales sólidas, no en espectáculos que distraen del fondo del asunto.

Como se ha visto en coberturas recientes de medios locales, el incidente fue capturado en videos que circulan ampliamente, mostrando la crudeza del momento sin filtros. Reportes de la prensa capitalina detallan cómo el forcejeo se propagó rápidamente, involucrando a más actrices en el drama político.

Por otro lado, observadores cercanos al Congreso mencionan que tensiones similares han fermentado durante semanas, con negociaciones fallidas que ahora explotan en pleitos públicos. Fuentes internas sugieren que la suspensión podría extenderse, posponiendo reformas clave y exacerbando el estancamiento legislativo en la ciudad.