Sicarios suicidas emergen como amenaza en el crimen organizado
Los sicarios suicidas representan una evolución alarmante en las estrategias del crimen organizado en México, donde delincuentes están dispuestos a sacrificar su vida con tal de cumplir objetivos letales contra figuras protegidas. Esta táctica, también conocida como sicarios kamikaze, ha cobrado relevancia en los últimos años, permitiendo a grupos delictivos burlar seguridades reforzadas y ejecutar homicidios de alto impacto. Los sicarios suicidas no dudan en enfrentarse directamente a fuerzas de seguridad, sabiendo que las probabilidades de supervivencia son mínimas, lo que genera un clima de terror e impunidad en regiones dominadas por el narcotráfico.
Caso del alcalde Carlos Manzo en Uruapan
Un ejemplo claro de sicarios suicidas se vio en el asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, perpetrado por un menor de 17 años identificado como Víctor Manuel ‘N’. Durante los festejos del Día de Muertos, el joven se infiltró entre la multitud y disparó al menos siete veces con un arma calibre 9 mm, dejando al alcalde sin vida en el sitio. A pesar de que Manzo contaba con protección reforzada desde mayo, según reveló el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, el atacante no se detuvo ante el riesgo de ser abatido. Esta acción demuestra cómo los sicarios suicidas aprovechan eventos públicos para acercarse a sus víctimas, complicando la labor de los escoltas.
El arma utilizada en este crimen está vinculada a enfrentamientos previos entre células aliadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y grupos rivales en la región. Los sicarios suicidas como este menor representan una herramienta desechable para el crimen organizado, reclutados entre jóvenes vulnerables que ven en estas misiones una forma rápida de ganar estatus o dinero, aunque termine en su muerte.
Otros atentados con sicarios suicidas en México
Asesinato de José Alfredo Cabrera en Guerrero
En Coyuca de Benítez, Guerrero, otro caso emblemático involucró a sicarios suicidas durante la campaña electoral. José Alfredo Cabrera, candidato a la alcaldía por la coalición PRI-PAN-PRD, fue asesinado a quemarropa mientras saludaba a simpatizantes en su cierre de campaña. El agresor, Abel ‘N’, burló la seguridad de la Guardia Nacional y descargó su arma contra la cabeza de la víctima, falleciendo esta en el lugar. Inmediatamente después, el sicario intentó huir pero fue neutralizado por elementos federales.
Cabrera ya había sufrido un atentado previo y contaba con seis escoltas privados, además de protección oficial tras el homicidio de su compañero de fórmula. Este incidente resalta cómo los sicarios suicidas están dispuestos a morir para eliminar objetivos políticos, intensificando la violencia electoral en estados como Guerrero, permeados por el crimen organizado.
Ataque en Guaymas, Sonora, contra autoridades
En noviembre de 2021, en Guaymas, Sonora, un grupo armado con rifles de alto poder y granadas atacó el Palacio Municipal durante una manifestación feminista. El objetivo principal era el secretario de Seguridad, Andrés Humberto Cano, pero el tiroteo dejó un escolta y una activista muertos, además de un sicario abatido en el sitio. Según el entonces titular de la Marina, Rafael Ojeda Durán, los agresores bajaron a dialogar y en ese momento iniciaron el ataque.
El gobernador Alfonso Durazo confirmó que se trataba de un atentado dirigido contra el capitán de policía. Este evento ilustra el uso de sicarios suicidas en operaciones de alto riesgo, donde el crimen organizado no escatima en pérdidas humanas para intimidar a autoridades locales.
Aumento de sicarios suicidas y respuesta federal
En lo que va de la administración actual, las fuerzas federales han enfrentado un incremento en confrontaciones directas con sicarios suicidas, especialmente en entidades infiltradas por el narcotráfico, extorsión y secuestros. Estos criminales kamikaze forman parte de pugnas intercarteles y estrategias para influir en la política local, desde asesinatos de alcaldes hasta atentados contra candidatos.
La proliferación de sicarios suicidas obliga a un reforzamiento constante de operativos federales, con despliegues de Guardia Nacional y Ejército en zonas calientes. Sin embargo, la disposición de estos atacantes a morir complica las medidas preventivas, generando un ciclo de violencia que afecta a funcionarios, activistas y civiles por igual.
Informes periodísticos de Milenio han documentado detalladamente estos casos, destacando la evolución táctica del crimen organizado en México.
Analistas en seguridad pública coinciden en que los sicarios suicidas representan un desafío mayor para las instituciones, similar a patrones observados en otros conflictos armados.
Fuentes oficiales como declaraciones de la SSPC y la Marina proporcionan contexto sobre las armas y motivaciones detrás de estos atentados con sicarios suicidas.
