Partidos políticos devoran presupuesto público sin freno
Partidos políticos en México no conocen la austeridad: este año engullen 13 mil 751.7 millones de pesos del erario, lo que equivale a 37 millones 600 mil pesos diarios que podrían destinarse a hospitales, escuelas o carreteras. Mientras millones de familias ajustan cada peso, los siete partidos nacionales y sus filiales estatales amplían su plato sin que nadie les toque un centavo. La fórmula mágica que calcula su financiamiento garantiza incrementos automáticos cada año, blindados contra cualquier tijera presupuestal.
Cómo se inflan los recursos de los partidos
Partidos reciben 65% de la Unidad de Medida y Actualización multiplicado por el número de electores inscritos. Esa base crece sola: más población, más dinero. En 2025 suman 7 mil 354 millones federales y 6 mil 397 millones estatales. El Estado de México lidera con 984.3 millones anuales, es decir, 2.7 millones diarios solo para sus siete partidos locales. Le siguen CdMx con 563.5 millones, Jalisco 486.9 y Puebla 371.6. Hasta Colima, con apenas 42.9 millones, asegura 117 mil pesos cada 24 horas.
Morena se lleva la tajada mayor: 2 mil 584 millones a nivel nacional, el doble que el PAN. En Edomex, el partido guinda embolsa 335.4 millones frente a 163 del PRI. Esa brecha se repite en casi todo el país porque 70% del dinero se reparte por votos y solo 30% igualitario. Los pequeños como MC o PRD sobreviven con migajas, pero nunca pierden el plato asegurado.
Partidos: los intocables de la austeridad
A seis años del discurso de “primero los pobres”, los partidos son la única área intocable. Proyectos de ley duermen en comisiones: reducir la fórmula, financiar solo en campañas o repartir 50-50. Morena y aliados podrían aprobar cualquier cambio en minutos, pero no lo hacen. ¿Por qué? Porque también les conviene. El secretario del PRD lo admite: “Ni los aliados de Morena van a permitir que les quiten”.
En qué se va el dinero de los partidos
Partidos justifican salarios millonarios, rentas de edificios de lujo, viáticos a Miami y hasta condones o pastillas del día después. Tienen 3% extra para “capacitación”: maestrías en Europa, publicaciones fantasma y cursos para familiares. Destinan otro 2-6% a “liderazgo femenino” y juvenil que nadie fiscaliza. Algunos hasta reciben franquicias postales o fondos para “ayudas sociales” que terminan en despensas electorales.
En Morelos los partidos reciben casi lo mismo que su Instituto Electoral. En Querétaro, 60% del presupuesto del OPLE va directo a los partidos. Veracruz es excepción: el organismo se queda con 81% y los partidos solo 285 millones. Pero la regla es clara: los partidos siempre ganan.
Opacidad total: partidos esconden cada peso
Partidos son sujetos obligados, pero actúan como clubes privados. No publican nóminas, contratos ni facturas. Cuando el IEEM fiscalizaba en Edomex, descubrió compras de boletos a Cancún, cenas en Vips y hasta viagra. Hoy nadie puede ver nada. Responden solicitudes de información con la excusa: “no tenemos servidores públicos”. El INE multa, pero las sanciones son migajas comparadas con los millones que manejan.
En CdMx, Zacatecas y Sinaloa obligan 5% a mujeres, pero nadie comprueba si llega a ellas. Chiapas etiqueta 3% a juventudes y otro 2% a investigación; termina en tesis pagadas a hijos de dirigentes. Los partidos prometen transparencia y entregan portales vacíos o candados legales.
El comparativo estatal muestra que los partidos más ricos son los mexiquenses, jaliscienses y poblanos. Los más pobres, en Colima y Campeche, pero incluso ahí superan presupuestos de secretarías enteras. Datos del INE y los 32 OPLE confirman la tendencia: año con año sube el gasto sin que baje la pobreza.
Revisión de acuerdos del Consejo General del INE para 2025 revela que Morena concentró 35% del pastel nacional. Informes locales del IEEM y el IEEPCDMX detallan cómo se reparten las prerrogativas diarias. Reportes de fiscalización pasados, hoy ocultos, mostraban lujos injustificables.
En resumen, mientras el gobierno federal recorta pensiones y medicinas, los partidos engordan. La fórmula sigue intacta, la opacidad reina y los 37 millones diarios fluyen sin control. México paga la fiesta.


