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CJNG deja huella de huachicol en Tamaulipas

El CJNG ha extendido su influencia en Tamaulipas a través de operaciones de huachicol que generan millones en ingresos ilícitos y desafían a las autoridades mexicanas y estadounidenses. Esta red criminal, conocida por su violencia y expansión territorial, ha convertido el robo de combustible en una de sus principales fuentes de financiamiento, superada solo por el narcotráfico. En los últimos años, el Cártel Jalisco Nueva Generación, liderado por el enigmático Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", ha infiltrado ductos de Pemex y refinerías en la región noreste del país, utilizando métodos sofisticados para extraer y comercializar hidrocarburos robados. Estas actividades no solo representan pérdidas millonarias para la petrolera estatal, sino que también alimentan un ciclo de corrupción y violencia que afecta a comunidades enteras.

La expansión del CJNG en el huachicol de Tamaulipas

Orígenes y métodos de operación del huachicol

El huachicol, término que describe el robo ilegal de combustibles, ha evolucionado de un delito menor a un negocio globalizado bajo el control del CJNG. En Tamaulipas, el cártel ha establecido alianzas con facciones locales del Cártel del Golfo para dominar los ductos que transportan crudo desde refinerías como la de Madero en Veracruz hacia el norte. Los operadores del CJNG perforan ductos subterráneos con precisión quirúrgica, utilizando equipo especializado para evitar detecciones, y coordinan secuestros de camiones cisterna en carreteras clave. Esta "huella" del CJNG en el huachicol incluye no solo el ordeñamiento directo, sino también el lavado de los productos robados disfrazados como lubricantes o aditivos industriales, lo que facilita su exportación a Estados Unidos.

Según expertos en seguridad, el huachicol representa la segunda fuente de ingresos para el CJNG, con márgenes de ganancia que superan los del tráfico de armas en otros grupos criminales. En 2024, las autoridades detectaron un aumento del 30% en los decomisos de combustible robado en Tamaulipas, atribuible directamente a las redes del cártel. Estas operaciones involucran sobornos a empleados de Pemex y falsificación de documentos aduaneros, permitiendo que miles de barriles crucen la frontera sin inspección. El impacto económico es devastador: Pemex reporta pérdidas anuales de miles de millones de pesos, mientras que el CJNG reinvierte estos fondos en armamento y expansión territorial.

Alianzas y figuras clave en la red de huachicol

El CJNG ha tejido una red de aliados en Tamaulipas para consolidar su dominio en el huachicol. Una figura central es César Morfín Morfín, alias "El Primito", un exmiembro del Cártel del Golfo que desertó para unirse al grupo de "El Mencho". Junto a sus hermanos Álvaro Noé y Remigio, El Primito ha liderado el contrabando de crudo hacia Texas, cooptando a trabajadores de Pemex para acceder a instalaciones clave. Sus operaciones incluyen la venta de huachicol en gasolineras clandestinas y el uso de prestanombres para blanquear ganancias. En septiembre de 2024, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos sancionó a El Primito y su célula, congelando activos por valor de millones de dólares.

Otro operador clave es Iván Cazarín Molina, conocido como "El Tanque", responsable de las perforaciones en ductos veracruzanos que abastecen a Tamaulipas. El Tanque utiliza familiares para administrar estaciones de servicio donde se distribuye el combustible robado, extendiendo la huella del CJNG hasta el mercado texano. Estas alianzas no están exentas de violencia: disputas por el control de ductos han generado balaceras y ejecuciones en municipios como Reynosa y Matamoros. El cártel emplea tácticas de intimidación para mantener el silencio de testigos y funcionarios, consolidando un territorio donde el huachicol fluye con la misma impunidad que las drogas.

Impacto de las operaciones de huachicol del CJNG

Decomisos y sanciones internacionales

Las autoridades han intensificado sus esfuerzos contra la huachicol del CJNG en Tamaulipas, con redadas que han desmantelado células enteras. En abril de 2025, la Fiscalía General de la República (FGR) de México coordinó un operativo en la frontera que resultó en el decomiso de 500 mil litros de combustible robado, vinculado directamente a redes del cártel. Paralelamente, en Estados Unidos, la familia Jensen —Maxwell Sterling, James Lael y Zachary— enfrenta cargos por lavado de dinero y contrabando, habiendo introducido fraudulentamente 2,881 cargamentos de petróleo disfrazado como residuos industriales. Estos casos destacan la dimensión transfronteriza del huachicol, donde el CJNG explota vulnerabilidades aduaneras para maximizar ganancias.

El tono alarmista de estas operaciones subraya la amenaza que representa el CJNG para la seguridad regional. Analistas como David Saucedo señalan que el cártel ha diversificado sus ingresos para resistir presiones de la DEA y la SEDENA, convirtiendo el huachicol en un pilar económico. En Tamaulipas, las comunidades sufren las consecuencias: contaminación de suelos por derrames ilegales y un aumento en la extorsión a transportistas. La colaboración entre la FGR y agencias estadounidenses ha llevado a sanciones contra 26 entidades financieras mexicanas ligadas al cártel, pero la red se adapta rápidamente, reclutando nuevos prestanombres y rutas alternativas.

Desafíos para las autoridades en Tamaulipas

Combatir la huella del CJNG en el huachicol requiere una estrategia integral que aborde la corrupción interna en Pemex y fortalezca la vigilancia fronteriza. En los últimos meses de 2024, se registraron al menos 15 perforaciones detectadas en ductos tamaulipecos, todas atribuidas al cártel. Estas acciones no solo drenan recursos nacionales, sino que financian una maquinaria criminal que amenaza la estabilidad en el noreste. El gobierno federal ha desplegado unidades especializadas de la Guardia Nacional, pero la impunidad persiste debido a la infiltración en niveles locales.

El futuro del huachicol bajo el CJNG

La persistencia del CJNG en el huachicol de Tamaulipas plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas de seguridad. Mientras el cártel innova en técnicas de evasión, como el uso de drones para monitorear ductos, las autoridades luchan por cerrar brechas. Expertos coinciden en que desarticular esta red requerirá inteligencia compartida y reformas en la cadena de suministro de Pemex. En regiones como Veracruz y Tamaulipas, la sombra del cártel se extiende, recordando que el huachicol no es solo un robo, sino un engranaje en la maquinaria del crimen organizado.

Recientemente, informes de la OFAC han detallado cómo figuras como El Tanque han evadido sanciones mediante redes familiares, un patrón que se repite en casos analizados por la FGR. Asimismo, declaraciones judiciales en Texas han expuesto la colaboración de los Jensen con operadores mexicanos, basadas en evidencias de cargamentos fraudulentos. Estos elementos, surgidos de investigaciones bilaterales, subrayan la complejidad de rastrear flujos ilícitos que cruzan fronteras con facilidad.

En el contexto más amplio, observaciones de analistas independientes como David Saucedo resaltan cómo el huachicol sostiene la expansión del CJNG, un dato respaldado por reportes anuales de la DEA sobre diversificación criminal.

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