La alianza entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la banda de Lenin Canchola en el poniente de la Ciudad de México ha encendido las alarmas en la capital. Las autoridades han destapado una peligrosa conexión entre estos grupos delictivos, que operan con un nivel de violencia alarmante en alcaldías como Álvaro Obregón, Cuajimalpa y Magdalena Contreras. Esta unión, detectada por la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, revela la expansión de la influencia del CJNG en la metrópoli, un fenómeno que pone en jaque la seguridad de los capitalinos.
El CJNG, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, ha encontrado en la banda de Lenin Canchola un aliado estratégico para consolidar su presencia en la Ciudad de México. Lenin Jonathan Canchola Martínez, líder de Los Malcriados 3AD, fue sentenciado a 50 años de prisión por secuestro, pero su organización sigue activa, operando bajo el cobijo del CJNG. Este grupo delictivo, conocido por su brutalidad, se dedica al narcomenudeo, extorsión, secuestro y homicidios, generando una ola de violencia que afecta a comerciantes y ciudadanos en el poniente de la capital. La detección de esta alianza criminal se dio tras la captura de dos presuntos integrantes del CJNG el pasado 8 de abril, lo que permitió a las autoridades rastrear las operaciones conjuntas con la banda de Lenin Canchola.
La investigación policial ha revelado que la banda de Lenin Canchola, asentada principalmente en Álvaro Obregón, utiliza tácticas intimidatorias para controlar el narcomenudeo y extorsionar a comerciantes locales. Los Malcriados 3AD, fundados por Canchola, han extendido su influencia a otras alcaldías como Cuajimalpa y Magdalena Contreras, así como a municipios del Estado de México como Huixquilucan y Naucalpan. La alianza con el CJNG les ha permitido acceder a recursos como armas de fuego y redes de distribución de drogas, lo que incrementa su capacidad para generar violencia. Esta colaboración ha sido señalada como una de las principales causas del aumento de la inseguridad en el poniente de la Ciudad de México, donde los delitos de alto impacto, como homicidios y secuestros, han ido en ascenso.
La presencia del CJNG en la capital no es un fenómeno nuevo, pero su expansión a través de alianzas con grupos locales como la banda de Lenin Canchola marca un punto de inflexión. Según las indagatorias, el CJNG comenzó a operar en la Ciudad de México en 2017, inicialmente colaborando con organizaciones como la Anti-Unión Tepito. Sin embargo, tras debilitar a sus antiguos aliados, el cártel ha buscado consolidar su dominio, utilizando a la banda de Lenin Canchola como una extensión de su poder en el poniente. Esta estrategia ha permitido al CJNG no solo controlar el narcomenudeo, sino también diversificar sus actividades delictivas, incluyendo extorsiones y secuestros exprés, prácticas que han generado temor entre los habitantes de las zonas afectadas.
El impacto de esta alianza criminal trasciende las fronteras de la capital. La banda de Lenin Canchola ha sido vinculada con actividades delictivas en el Estado de México, donde también se han registrado enfrentamientos con grupos rivales. La violencia generada por estas organizaciones ha puesto en evidencia la falta de una estrategia efectiva por parte de las autoridades para contener la expansión de los cárteles en zonas urbanas. La detención de Lenin Canchola en 2022 en Monterrey, Nuevo León, fue presentada como un golpe significativo al crimen organizado, pero su organización sigue operando, ahora fortalecida por su relación con el CJNG. Este escenario pone en duda la capacidad del gobierno para garantizar la seguridad de los ciudadanos en una de las ciudades más importantes del país.
Las operaciones de la banda de Lenin Canchola y el CJNG no se limitan al narcomenudeo. Las autoridades han identificado que estos grupos utilizan tácticas de intimidación extremas, como el cobro de piso a comerciantes y la quema de negocios que se niegan a pagar. Además, se han reportado casos de secuestros y homicidios como métodos para mantener el control territorial. En Álvaro Obregón, por ejemplo, los graffitis con las siglas de Los Malcriados 3AD son una señal visible de su dominio en colonias como Barrio Norte y Las Águilas. Esta presencia ha generado un clima de miedo entre los residentes, quienes enfrentan la constante amenaza de la violencia derivada de las actividades del CJNG y sus aliados.
La falta de acción efectiva por parte de las autoridades ha sido un punto de crítica constante. A pesar de los operativos que han resultado en la detención de integrantes de la banda de Lenin Canchola y del CJNG, la estructura criminal parece adaptarse rápidamente, encontrando nuevos líderes y métodos para continuar sus operaciones. La colaboración entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Fiscalía General de Justicia ha permitido identificar y capturar a algunos operadores clave, pero la alianza entre el CJNG y la banda de Lenin Canchola sigue representando un desafío mayúsculo. La incapacidad para desmantelar por completo estas redes delictivas ha llevado a un aumento en la percepción de inseguridad entre los capitalinos, quienes demandan medidas más contundentes para frenar la violencia.
El caso de Lenin Canchola también destaca por los nexos que su organización ha establecido con funcionarios públicos. En 2020, dos servidores públicos de la alcaldía Cuajimalpa fueron detenidos por su presunta colaboración con la banda de Lenin Canchola, utilizando vehículos oficiales para transportar drogas y armas. Este tipo de vínculos evidencia la complejidad del problema, donde la corrupción facilita la operación de grupos criminales. La alianza con el CJNG, por su parte, ha permitido a la banda de Lenin Canchola acceder a recursos que fortalecen su capacidad operativa, haciendo más difícil su erradicación.
La información sobre esta alianza criminal ha sido recopilada a través de reportes policiales que circulan entre las autoridades de la Ciudad de México. Voces cercanas a las investigaciones han señalado que la relación entre el CJNG y la banda de Lenin Canchola se fortaleció tras la captura de Canchola, lo que sugiere que la organización ha encontrado formas de mantenerse activa desde prisión. Estas fuentes, que prefieren mantenerse en el anonimato, indican que la colaboración entre ambos grupos se centra en el control del narcomenudeo y la extorsión en el poniente de la capital.
Por otro lado, reportes periodísticos han documentado cómo la banda de Lenin Canchola ha utilizado la violencia extrema para mantener su dominio. Testimonios de comerciantes en Álvaro Obregón han revelado las presiones a las que son sometidos para pagar cuotas a los Malcriados 3AD, bajo amenaza de represalias. Estas historias, que han sido compartidas en círculos de investigación, muestran el impacto directo de la alianza entre el CJNG y la banda de Lenin Canchola en la vida cotidiana de los capitalinos.
Finalmente, las autoridades continúan trabajando en operativos para desarticular esta red criminal, pero los resultados hasta ahora han sido limitados. La información obtenida de fuentes policiales sugiere que el CJNG está buscando expandir aún más su influencia en la Ciudad de México, utilizando a grupos como la banda de Lenin Canchola para consolidar su presencia. La lucha contra estas organizaciones requiere no solo detenciones, sino también estrategias integrales que aborden la corrupción y la impunidad que permiten su operación. Mientras tanto, los habitantes del poniente de la capital siguen enfrentando las consecuencias de esta alianza criminal que amenaza su seguridad y tranquilidad.


