Anuncios

La inseguridad en el Metro de la CDMX alcanza niveles alarmantes: estas son las líneas más peligrosas para las mujeres

Un estudio reciente de la UNAM ha puesto al descubierto una realidad preocupante en el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México: las agresiones sexuales contra mujeres son una constante que no cede. La geógrafa Mercedes Sánchez Plascencia elaboró un mapa interactivo que identifica las líneas y estaciones con mayor incidencia de delitos sexuales, evidenciando la magnitud de un problema que las autoridades no han logrado controlar.

El análisis, basado en datos del Portal de Datos Abiertos del Gobierno capitalino, revela que el 69% de los casos de violencia sexual en el Metro ocurren sin que las víctimas presenten denuncias. Esta “cifra negra” refleja el temor, la desconfianza en las autoridades y los trámites engorrosos que desalientan a las mujeres a reportar. Según el INEGI, el 93% de estas agresiones quedan en la impunidad, lo que agrava aún más la crisis de inseguridad.

Las líneas del Metro con más reportes de agresiones sexuales son aquellas con mayor afluencia de pasajeros, especialmente en horas pico. Estaciones como Pantitlán, Chabacano, Tacubaya, Pino Suárez e Hidalgo encabezan la lista de los puntos más peligrosos. En un radio de 250 metros alrededor de estas estaciones, los casos de abuso, acoso y violación son alarmantemente frecuentes, según el estudio de la UNAM.

Pantitlán, en particular, se destaca como la estación con más reportes, acumulando 296 casos entre 2019 y marzo de 2023. Le siguen Chabacano con 177 reportes, Tacubaya con 138 y Pino Suárez con 136. Estas cifras no solo muestran la gravedad del problema, sino también la vulnerabilidad de las mujeres en espacios de alta concurrencia, donde los agresores aprovechan el caos para actuar impunemente.

A pesar de medidas como el programa Sendero Seguro y la presencia de la Guardia Nacional en el Metro desde enero de 2023, las usuarias señalan que estas acciones son insuficientes. La falta de vigilancia efectiva, andenes oscuros y la ausencia de cámaras de seguridad en muchas estaciones contribuyen a que el Metro siga siendo un lugar inseguro para las mujeres.

La violencia sexual en el Metro no es un problema nuevo, pero su persistencia evidencia la falta de estrategias efectivas por parte de las autoridades capitalinas. A pesar de la alerta de género vigente desde 2019, las agresiones no disminuyen, y las mujeres continúan enfrentando un entorno hostil en su día a día. La capacitación de policías y vigilantes, así como los vagones exclusivos, no han logrado frenar esta ola de violencia.

El Código Penal de la Ciudad de México castiga el abuso sexual con penas de hasta seis años de prisión, pero la realidad es que la mayoría de los casos no llegan a denunciarse. Las víctimas reportan obstáculos como la indiferencia de las autoridades, la burocracia y la falta de apoyo inmediato, lo que perpetúa un ciclo de impunidad que beneficia a los agresores.

La situación en el Metro refleja una crisis más amplia de violencia de género en la capital. Mientras las autoridades no implementen medidas más contundentes, como mayor vigilancia, mejores condiciones de infraestructura y procesos de denuncia más accesibles, las mujeres seguirán enfrentando un sistema de transporte que, lejos de ser seguro, se ha convertido en un espacio de riesgo constante.

Este mapa de la UNAM no solo visibiliza la gravedad del problema, sino que también pone en evidencia la urgencia de actuar. La seguridad de las mujeres en el Metro no puede seguir siendo una promesa vacía; es un derecho que las autoridades están obligadas a garantizar.

Salir de la versión móvil