Watauinewa, El Archiviejo

31
Cuando terminó su prédica John
Lawrence, vino a mí una yámana
y me habló:
Todo esto
ya nos lo había dicho Watauinewa Sef,
El Eterno en el Espacio de Arriba.
Él observa nuestros actos:
Que cada cual trabaje con esmero,
que nadie robe al otro,
que cada uno se conduzca
como es la buena costumbre de los yámanas.
Al partir de cacería pedimos:
A nosotros ser propicios hoy, Hidabuan.
Y si alguna desgracia nos sorprende, si
algún alma vuela lejos sobre el mar,
increpamos al Gran Asesino Allá Arriba:
Tú nos lo quitaste. Entonces Tú, Arriba,
Wollapatuch, ¡Sostén a nuestros hijos, mío
Padre: Tú cruel!
Cuando terminó su prédica John
Lawrence, vino a mí una yámana
y dijo:
Sé bueno con nosotros, Padre
mío: salva nuestra canoa.
Estamos muy contentos hoy, con nuestro
padre,
agregó.
Artículo anteriorShukaku II
Artículo siguienteA DIOS EN PRIMAVERA
UMH
Apasionado del mundo del entretenimiento, este autor explora todo lo relacionado con anime, series, películas y videojuegos, ofreciendo análisis, reseñas y recomendaciones para mantener a los lectores al día con lo más destacado del ocio digital y la cultura pop.