Lo más atroz de la infancia es la sumisión. Casi al filo de lo irreparable.
Lo más atroz de la infancia es la sumisión. Casi al filo de lo irreparable.
Lo más atroz de la infancia es la sumisión. Casi al filo de lo irreparable.
Lo más atroz de la infancia es la sumisión. Casi al filo de lo irreparable.