En Buenos Aires
los edificios
son árboles
cargados
de pájaros
muertos.
Mirando el techo.
Un descascarado
caballo de ajedrez
relincha desde el cielo
a la humedad
que avanza las paredes,
en el tablero
del silencio
el corcel de ladrillo
presiente como yo
que en esta casa
está en jaque
la esperanza.
los edificios
son árboles
cargados
de pájaros
muertos.
Mirando el techo.
Un descascarado
caballo de ajedrez
relincha desde el cielo
a la humedad
que avanza las paredes,
en el tablero
del silencio
el corcel de ladrillo
presiente como yo
que en esta casa
está en jaque
la esperanza.

