Ella le daba alpiste a su pasión más fiel
le daba agua en el pico
le daba de su almohada los algodones blancos
mientras los ‘pobrecitos’ esperaban silbando
que vuelva hablando sola.
Poco a poco no pudo sostenerlos
y ellos se debatían de pico en los alambres
entonces dio sus manos por la fruta golpeada
los grises de su frente hurgando en las verduras
y ellos se debatían de pico en los alambres
se negaban criar y cantar y bailar
alegrarle la vida las visitas.
Ella daba los ojos de cuando fue mirada
sus palabras de leche azucarada
ella lo daba todo y se negaban.
El domingo dejó salir a uno
que ganó la ventana y se voló hasta nunca
después abrió las jaulas con gran desesperanza
se inclinó lentamente
y sentada más cerca de la mesita chica
apoyó la cabeza en el respaldo.
Fue la primera vez que su abanico
en el ruido del aire
siguió y siguió dictando
cuando ya hubo cerrado fuertemente los puños.
le daba agua en el pico
le daba de su almohada los algodones blancos
mientras los ‘pobrecitos’ esperaban silbando
que vuelva hablando sola.
Poco a poco no pudo sostenerlos
y ellos se debatían de pico en los alambres
entonces dio sus manos por la fruta golpeada
los grises de su frente hurgando en las verduras
y ellos se debatían de pico en los alambres
se negaban criar y cantar y bailar
alegrarle la vida las visitas.
Ella daba los ojos de cuando fue mirada
sus palabras de leche azucarada
ella lo daba todo y se negaban.
El domingo dejó salir a uno
que ganó la ventana y se voló hasta nunca
después abrió las jaulas con gran desesperanza
se inclinó lentamente
y sentada más cerca de la mesita chica
apoyó la cabeza en el respaldo.
Fue la primera vez que su abanico
en el ruido del aire
siguió y siguió dictando
cuando ya hubo cerrado fuertemente los puños.
