En el andén

44
Han perdido los sueños las señas de mi casa
o quizá se olvidaron de acudir a la cita.
Lo que me prometieron se salvó, pero, en cambio,
quedó, solo y desnudo, sentado en el camino,
sin que nadie acudiera a remediar el caso.
Mientras espero el tren de madrugada,
cubren el horizonte tropas vociferantes,
uniformadas de oropel. Caminan
tras de su viejo dios -ese becerro-…
Artículo anteriorEl panorama
Artículo siguienteEntre sombras
UMH
Apasionado del mundo del entretenimiento, este autor explora todo lo relacionado con anime, series, películas y videojuegos, ofreciendo análisis, reseñas y recomendaciones para mantener a los lectores al día con lo más destacado del ocio digital y la cultura pop.