“¿Qué tal, cómo has estado?
El tono de tu voz, un tanto indiferente
heló mi corazón.
Subió mi pensamiento
por la cuesta empinada
del olvido y la ausencia
,
y me costó trabajo echar una mirada
a la curva vereda
que ya, para nosotros, permanece cerrada.
Ya más serena, al fin,
te respondí:
Muy bien, ¿y tú
, qué tal, cómo has estado?
Y DESPACIO REGRESO
Se me nublan los ojos
al sentirte lejano
Se me aturde la mente
al saberte imposible
,
y en las alas del tiempo
me remonto a los días
en que hilvanamos juntos-
ilusiones sencillas.
Y regreso a las tardes,
iguales y tranquilas
Y regreso a las horas
que ahora palpo vacías
Y despacio,
muy despacio regreso
a los minutos todos de nuestras alegrías!
El tono de tu voz, un tanto indiferente
heló mi corazón.
Subió mi pensamiento
por la cuesta empinada
del olvido y la ausencia
,
y me costó trabajo echar una mirada
a la curva vereda
que ya, para nosotros, permanece cerrada.
Ya más serena, al fin,
te respondí:
Muy bien, ¿y tú
, qué tal, cómo has estado?
Y DESPACIO REGRESO
Se me nublan los ojos
al sentirte lejano
Se me aturde la mente
al saberte imposible
,
y en las alas del tiempo
me remonto a los días
en que hilvanamos juntos-
ilusiones sencillas.
Y regreso a las tardes,
iguales y tranquilas
Y regreso a las horas
que ahora palpo vacías
Y despacio,
muy despacio regreso
a los minutos todos de nuestras alegrías!

