jueves, marzo 19, 2026
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Coolie: Acción y swag, pero con tropiezos

Coolie llega a las pantallas con todo el bombo de Rajinikanth, ese superhéroe eterno del cine indio, y la dirección de Lokesh Kanagaraj, que promete un torbellino de venganza y adrenalina. Pero, ¿cumple con las expectativas? Vamos al grano: Coolie es una película que te engancha con el carisma del Thalaivar, pero se enreda en ideas a medio cocer que dejan un sabor agridulce. Imagínate una historia de un tipo rudo que busca justicia por su amigo muerto, protegiendo a unas chicas en un mundo lleno de traiciones y mafias. Suena épico, ¿verdad? Coolie intenta ser eso, pero a ratos se siente como un rompecabezas con piezas que no encajan del todo. Rajinikanth, como siempre, salva el día con su presencia imponente, pero el guion de Coolie no le da el espacio para brillar como en sus clásicos.

Coolie: La trama que promete mucho y entrega a medias

En Coolie, todo arranca con Deva, el personaje de Rajinikanth, un hombre que parece un vago en un hostal, pero que de repente se mete de lleno en un lío de crimen organizado. Su amigo Rajshekhar muere de forma misteriosa, y Deva termina cuidando a las hijas del difunto mientras desentraña una red de contrabando y villanos sin escrúpulos. Hay flashbacks que intentan explicar el pasado, con toques nostálgicos que te hacen recordar viejos hits de Rajinikanth, pero estos saltos en el tiempo confunden más que aclaran. Coolie quiere ser un thriller de venganza panindio, con cameos de lujo como Aamir Khan y Upendra, pero termina sintiéndose sobrecargada. Es como si Lokesh Kanagaraj hubiera tirado un montón de ideas al aire –mafias, traiciones familiares, redención– sin atarlas bien. La primera mitad vuela con ritmo rápido y diálogos punzantes que te sacan risas, pero la segunda se arrastra, dejando cabos sueltos que frustran. Coolie no es mala, pero te deja pensando: ¿por qué no pulieron esto más?

Rajinikanth en Coolie: El rey que eleva todo

Hablemos de lo que realmente hace que Coolie valga la pena: Rajinikanth. A sus 74 años, el hombre sigue siendo un imán en pantalla. En Coolie, su Deva es puro swag, con miradas que dicen más que mil palabras y escenas de acción donde parece que el tiempo no pasa por él. Los efectos de rejuvenecimiento en los flashbacks son alucinantes; te transportan a un Rajinikanth joven que baila y pelea como en sus mejores días. Él carga con el peso emocional de la historia, especialmente en momentos silenciosos donde muestra el dolor de la pérdida. Sin Rajinikanth, Coolie sería solo otro thriller genérico; con él, se convierte en un espectáculo que te hace aplaudir en el cine. Su química con el elenco secundario, sobre todo en las peleas, es fuego puro. Coolie vive y muere por su estrella, y aquí, el Thalaivar demuestra por qué es leyenda.

Actuaciones secundarias en Coolie: Destellos entre sombras

El reparto de Coolie es un mix interesante, pero no todos brillan igual. Soubin Shahir se roba escenas como un villano siniestro; su intensidad te pone los pelos de punta y da credibilidad a los momentos oscuros. Nagarjuna, como Simon, arranca fuerte con un rol gris que promete, pero al final se siente desperdiciado, como si lo hubieran metido solo por el tirón panindio. Shruti Haasan, interpretando a Preethi, una de las hijas, sufre lo suyo en la trama y lo transmite con fuerza, aunque su doblaje en telugu deja que desear para algunos. Luego están los cameos: Aamir Khan mete risas en un par de minutos, pero su rol parece forzado, y Upendra aporta un toque folclórico con su música de fondo, aunque no impacta mucho. En general, las actuaciones en Coolie apoyan bien a Rajinikanth, pero podrían haber tenido más carne en el guion para no quedar como adornos.

Dirección y estilo en Coolie: Lokesh al límite

Lokesh Kanagaraj en Coolie intenta su estilo habitual: narración no lineal, intercala escenas de acción con toques emocionales, y un mundo gris de gánsteres. Pero esta vez, se nota que está estirándose para encajar el ego de Rajinikanth. Coolie tiene esa vibra de sus películas anteriores como Vikram, con diálogos afilados y un ritmo que te mantiene pegado al asiento en la primera hora. Sin embargo, la dirección flojea en la cohesión; hay escenas que duran demasiado sin avanzar la historia, y el clímax se siente predecible. Coolie no innova como se esperaba; es más un vehículo para la masividad de Rajinikanth que una obra maestra de Lokesh. Aun así, hay momentos geniales, como la secuencia en el hostal de chicas o el bloque del intervalo, que capturan esa energía cruda que hace único al director.

Acción y música en Coolie: Adrenalina con altibajos

La acción en Coolie es el corazón de la película, y no decepciona del todo. Las peleas están llenas de sangre y coreografías intensas, especialmente en la segunda mitad, donde Rajinikanth reparte golpes como si nada. Hay un set piece en una mansión con Upendra que recuerda el estilo visceral de Lokesh, y las secuencias de lucha en el hostal son divertidas y caóticas. Pero no todo es perfecto: algunas peleas se sienten repetitivas, con música EDM que tapa el ruido pero no eleva la emoción. Hablando de música, Anirudh Ravichander se luce con el fondo sonoro; sus composiciones son potentes, como el motivo folclórico para Upendra o los beats masivos en las elevaciones de Rajinikanth. Las canciones integradas, como la de Monica, pegan un frenazo al flujo, pero el BGM salva muchos momentos. En Coolie, la acción y la música son lo que te mantiene despierto, aunque podrían haber sido más impactantes sin tantos rellenos.

Lo técnico en Coolie: Visuales que impresionan

Coolie brilla en lo visual gracias a la cinematografía de Girish Gangadharan. Las tomas capturan el contraste entre las escenas luminosas de acción y los momentos íntimos, con un diseño de producción que hace que el mundo de la mafia se sienta real y amenazante. Los VFX, especialmente el de-aging de Rajinikanth, son de otro nivel; parecen sacados de Hollywood. El sonido y la edición mantienen un pulso constante, aunque a veces el montaje salta demasiado. Coolie se ve grande, con un presupuesto que se nota en cada explosión y persecución. No es perfecta, pero técnicamente, Coolie compite con lo mejor del cine indio actual.

Al final, Coolie es para fans de Rajinikanth que buscan un rato de entretenimiento masivo. Tiene swag, acción y ese toque nostálgico, pero las fallas en el guion y la falta de impacto emocional la bajan de las nubes. Si vas al cine, ve por el Thalaivar; si esperas una historia redonda, quizás esperes a OTT. Coolie no rompe moldes, pero Rajinikanth la hace memorable a su manera. En un mar de blockbusters, Coolie es un barco sólido, aunque no el más rápido.

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CALIFICACION

Historia / Guion
Actuación
Dirección / Producción
Música / Banda sonora
UMH
UMH
Apasionado del mundo del entretenimiento, este autor explora todo lo relacionado con anime, series, películas y videojuegos, ofreciendo análisis, reseñas y recomendaciones para mantener a los lectores al día con lo más destacado del ocio digital y la cultura pop.