Ballerina arranca con una venganza que te atrapa desde el principio, metiéndote de lleno en el mundo brutal de John Wick. Imagínate a Eve, una chica que pierde todo en un abrir y cerrar de ojos y decide entrenarse para convertirse en una máquina de matar. Esta peli, que sale del universo de John Wick, pone a Ana de Armas al frente, y vaya si lo hace bien. No es solo un spin-off; es una dosis pura de adrenalina que te deja pegado a la pantalla, aunque no supere del todo a las originales con Keanu Reeves. Ballerina mezcla peleas intensas, balazos y un toque de drama que hace que te sientas parte de esa familia de asesinos.
Desde que vi Ballerina, no pude dejar de pensar en cómo Ana de Armas se come la cámara. Su personaje, Eve Macarro, es una bailarina que usa sus movimientos gráciles para repartir golpes letales. La historia empieza con un prólogo que te pone los pelos de punta: el asesinato de su padre la lanza a un camino de revancha contra un culto siniestro. Ahí entra el entrenamiento en las Ruska Roma, ese grupo misterioso que ya conoces de John Wick. Todo fluye rápido, sin complicaciones, y eso es lo que hace que Ballerina sea tan adictiva. No esperes giros locos en la trama; es pura venganza clásica, pero contada con un ritmo que no te da tregua.
Ballerina y su conexión con el universo John Wick
Ballerina no sale de la nada; está clavada entre la tercera y cuarta entrega de John Wick, lo que le da un sabor familiar a fans como yo. Ves el Hotel Continental, esas monedas de oro que cambian de manos en tratos turbios, y hasta personajes que ya quieres como Winston o Charon. Keanu Reeves aparece en un cameo que no es solo para fanfarronear; ayuda a Eve en un momento clave, recordándonos por qué John Wick es una leyenda. Pero Ballerina brilla por sí sola, mostrando un lado más personal de ese mundo. No copia todo; añade su propio toque con el culto del Canciller, un villano que da escalofríos sin ser el típico mafioso.
Lo genial de Ballerina es cómo expande el lore sin complicarlo. Por ejemplo, ves cómo Eve aprende a pelear usando su pasado como bailarina, convirtiendo piruetas en patadas mortales. Es como si John Wick tuviera una hermana perdida, pero con más énfasis en el trauma femenino. Las reseñas que leí coinciden en que Ballerina honra la saga original, pero añade frescura con su protagonista. No es perfecta, claro; el principio se siente un poco flojo, como si intentara copiar demasiado, pero una vez que arranca la acción, olvídate de todo.
El entrenamiento y la venganza en Ballerina
En Ballerina, el viaje de Eve es puro corazón. Después de perder a su padre, la meten en un mundo de disciplina dura bajo la mirada de una mentora implacable, interpretada por Anjelica Huston. Esa parte me encantó porque muestra el lado humano: Eve no es invencible desde el día uno. Sufre golpes, se lastima, y eso la hace real. La venganza no es solo matar; es descubrir secretos sobre su pasado que la atan a ese culto loco. Ballerina usa esto para construir tensión, haciendo que cada pelea tenga peso emocional.
Comparada con John Wick, Ballerina es más directa en su motivación. Mientras Keanu vengaba a su perro –que ya es icónico–, aquí es el padre, algo más clásico pero igual de potente. Y aunque el guion es simple, funciona porque el foco está en la acción. No hay diálogos eternos; todo se dice con puños y balas. Ballerina logra que te preocupes por Eve, y eso es clave para que el final te deje con ganas de más.
Ana de Armas: La estrella que impulsa Ballerina
Ana de Armas en Ballerina es un huracán. La cubana se ha ganado su lugar como heroína de acción, y aquí lo demuestra con creces. Interpreta a Eve con una mezcla de frialdad y vulnerabilidad que te llega. No es solo bonita; se nota que se mató entrenando para las escenas de pelea. En una parte, usa un lanzallamas como si nada, y te crees que podría acabar con cualquiera. Ballerina le da el espacio para brillar, y ella lo aprovecha al máximo.
Lo que más me gustó de Ana de Armas en Ballerina es cómo combina gracia con brutalidad. Como bailarina, sus movimientos son fluidos, pero cuando ataca, es feroz. Hay una escena en la nieve donde patina y usa cuchillas para despachar enemigos que es oro puro. Claro, a veces se nota que usa dobles, pero su carisma lo compensa. Ballerina la pone al nivel de Keanu, aunque no lo supere del todo. Es su película, y lo sientes en cada frame.
Peleas creativas en Ballerina
Hablando de acción, Ballerina es un festival de creatividad. Olvídate de tiroteos aburridos; aquí usan de todo: katanas, granadas, hasta platos y sartenes en una cocina que termina hecha trizas. Una pelea con patines sobre hielo es de las mejores, mezclando ballet con violencia en un baile mortal. Ballerina mantiene el estilo de John Wick, con coreografías que parecen baile, pero con sangre y balas. El tramo final en Austria es una locura: persecuciones, fuego por todos lados, y Eve en el centro repartiendo justicia.
No todo es perfecto en las peleas de Ballerina. Algunas secuencias iniciales se sienten recicladas, como clubes con luces neón que ya has visto en la saga. Pero el director Len Wiseman, con toques de Chad Stahelski en la edición, eleva el nivel. Ballerina no innova tanto como quisiera, pero entretiene como pocas. Es violencia exagerada, con humor negro que te saca una sonrisa en medio del caos.
El elenco secundario y el toque final de Ballerina
Ballerina no sería lo mismo sin su reparto de lujo. Gabriel Byrne como el Canciller es un villano que da miedo, aunque un poco cliché. Norman Reedus aparece como un aliado misterioso, pero su rol es corto; ojalá lo hubieran usado más. Y los veteranos como Ian McShane y Lance Reddick –en su última aparición– dan ese sabor a John Wick que tanto extrañas. Ballerina equilibra lo nuevo con lo viejo, creando un mundo que se siente vivo.
En resumen, Ballerina es un spin-off que cumple de sobra. No revoluciona el género, pero ofrece dos horas de puro espectáculo. Si te gustó John Wick, esta te va a enganchar. Ana de Armas confirma que es una fuerza imparable, y el universo se expande con estilo. Ve a verla; te prometo que saldrás con la adrenalina a tope, pensando en qué vendrá después para Eve.

