Super Bowl representa el pináculo del fútbol americano, y para tres amigos octogenarios, ha sido una tradición inquebrantable durante décadas. Don Crisman, Gregory Eaton y Tom Henschel han asistido a cada una de las 60 ediciones del Super Bowl desde su inicio en 1967, cuando aún se conocía como el Campeonato Mundial AFL-NFL. Este año, el enfrentamiento entre los Patriots de Nueva Inglaterra y los Seahawks de Seattle en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, marca un hito especial para ellos, ya que podría ser la última vez que compartan esta experiencia juntos debido a desafíos de salud y movilidad.
La Historia de una Tradición Ininterrumpida en el Super Bowl
Super Bowl ha evolucionado de un evento modesto a un espectáculo global, y estos tres aficionados han sido testigos de cada transformación. Don Crisman, originario de Maine y ferviente seguidor de los Patriots, ha visto a su equipo competir en el Super Bowl en 12 ocasiones, un récord personal que culmina en esta edición. A sus 90 años, Crisman viaja acompañado de su hija Susan Metevier, quien valora los recuerdos familiares asociados al Super Bowl más allá del deporte en sí.
Gregory Eaton, de 86 años y residente en Michigan, dirige una empresa de transporte terrestre en Detroit. Como fanático de los Lions de Detroit, sueña con ver a su equipo en un Super Bowl, aunque por ahora continúa disfrutando de la atmósfera general del evento. Eaton se unió al grupo a mediados de la década de 2010, después de asistir por separado durante años, y planea seguir participando mientras su salud se lo permita.
Los Desafíos de la Edad en la Asistencia al Super Bowl
Super Bowl exige cada vez más recursos, tanto físicos como económicos, y estos veteranos lo han notado. Tom Henschel, de 84 años y de Florida, ha enfrentado complicaciones tras un derrame cerebral que afecta su movilidad y habla. A pesar de ello, Henschel, seguidor de los Steelers de Pittsburgh, no quiso perderse este Super Bowl, aunque admite que es el más desafiante hasta ahora. La rivalidad amistosa entre los Patriots de Crisman y los Steelers de Henschel añade un toque personal a sus encuentros en el Super Bowl.
En ediciones pasadas del Super Bowl, los amigos dedicaban una semana entera a la ciudad anfitriona, absorbiendo la pompa y las celebraciones. Hoy, reducen sus estancias a tres o cuatro días, enfocándose exclusivamente en el partido. Eaton menciona que el costo ha escalado a alrededor de 10,000 dólares por viaje, transformando el Super Bowl en un evento altamente comercializado en comparación con sus inicios más accesibles.
Recuerdos Emblemáticos de Super Bowls Pasados
Super Bowl en sus primeras ediciones era un mundo diferente, según relatan estos aficionados. Henschel recuerda haber comprado un boleto por solo 12 dólares el mismo día del juego en 1969. Crisman evoca un viaje en tren de 24 horas a Miami para el Super Bowl de 1968, destacando la dedicación requerida en esa era. Eaton, como afroamericano, resalta momentos históricos como el triunfo de Doug Williams en 1988, el primer mariscal de campo negro en ganar un Super Bowl, marcando un hito en la diversidad de la NFL.
El Club Exclusivo de Asistentes al Super Bowl
Super Bowl ha visto nacer un club selecto de personas que nunca se han perdido una edición, pero el tiempo ha reducido sus miembros. Inicialmente, incluía fanáticos, ejecutivos, periodistas y hasta personal de mantenimiento. Hoy, solo quedan Crisman, Eaton y Henschel como aficionados activos. Incluso el fotógrafo John Biever, quien ha capturado imágenes de cada Super Bowl, planea concluir su racha en esta 60ª edición.
La logística para sentarse juntos en el Super Bowl varía cada año, pero el enfoque principal es la presencia en el estadio. Para Crisman, alcanzar las 60 asistencias al Super Bowl es un logro monumental, especialmente considerando su lealtad a los Patriots desde los inicios de la franquicia. Eaton, por su parte, mantiene su rutina laboral y ve el Super Bowl como una escapada anual que aún disfruta, aunque reconoce los cambios en su escala y accesibilidad.
El Impacto del Super Bowl en sus Vidas Personales
Super Bowl trasciende el fútbol para estos amigos; se trata de camaradería y recuerdos compartidos. Susan Metevier, hija de Crisman, nació el año del primer Super Bowl y ha crecido con esta tradición como parte integral de su familia. Ella describe la experiencia como agridulce, enfatizando que el valor radica en los lazos emocionales más que en el resultado del partido.
Planes Futuros Más Allá del Super Bowl
Super Bowl podría no ser eterno para este trío. Crisman y Henschel han declarado que esta edición será su despedida, citando la edad y los costos crecientes. Eaton, aunque más optimista, admite que su continuación depende de su condición física. Han expresado en ocasiones anteriores intenciones similares de retirarse, pero la pasión por el Super Bowl los ha impulsado a regresar.
El hijo de Crisman, Don Crisman Jr., apoya la decisión de su padre de asistir mientras pueda, reconociendo que el Super Bowl representa una fuente de vitalidad. Para Henschel, superar las limitaciones post-derrame para estar en este Super Bowl refuerza el espíritu de perseverancia que ha definido su asistencia ininterrumpida.
Super Bowl, con su mezcla de deporte, espectáculo y cultura, ha moldeado las vidas de estos aficionados de maneras profundas. Desde los modestos comienzos en 1967 hasta el evento masivo de hoy, han presenciado la evolución de la NFL y sus hitos clave, como récords de equipos y avances en inclusión.
En reportes de medios especializados en deportes, se destaca cómo estos fanáticos encarnan la lealtad duradera al fútbol americano, ofreciendo anécdotas que ilustran la historia del evento.
Según observaciones de cronistas deportivos, la reducción en la duración de sus viajes refleja tendencias más amplias en cómo los asistentes veteranos adaptan su participación al envejecimiento.
Fuentes en el ámbito de la NFL han documentado historias similares, subrayando el valor sentimental que el Super Bowl aporta a generaciones de seguidores.

