El despido de Manuel Sotomayor como director de Cultura Física y Deporte del Estado de México ha sacudido el panorama deportivo regional, revelando irregularidades que contrastan con su prometedora trayectoria. Este caso pone en el centro de atención la gestión pública en el ámbito del deporte, donde se esperaba un impulso decisivo para los atletas mexiquenses. Sotomayor, conocido por su mentalidad de tiburón en el mundo de la natación, enfrentó acusaciones que llevaron a su salida abrupta el 30 de septiembre de 2025. En este artículo, exploramos los detalles de su administración, las denuncias que precipitaron su despido y las implicaciones para el futuro del deporte en la entidad.
La trayectoria de Manuel Sotomayor antes del escándalo
Manuel Sotomayor Landecho llegó al cargo con un currículo envidiable. Como nadador de élite, representó a México durante 13 años en competencias internacionales, logrando posiciones destacadas como uno de los 20 mejores del mundo y manteniendo el récord nacional en 50 metros mariposa por una década. Su participación en Juegos Centroamericanos, Mundiales y Universiadas lo consolidó como un referente en el alto rendimiento deportivo. Académicamente, no se quedó atrás: egresado de la Universidad Anáhuac con una licenciatura en Administración de Negocios y una maestría en Sustentabilidad y Responsabilidad Social, Sotomayor combinaba experiencia atlética con visión estratégica.
Su incursión en la escritura amplificó su influencia. Libros como "Mentalidad de Tiburón" y su secuela "Estrategia de Tiburón" se convirtieron en best sellers distribuidos en más de 11 países. En redes sociales, se autodenominaba "Sotomayor Shark", promoviendo una filosofía de agresividad y determinación que inspiraba a atletas y emprendedores. Nombrado en mayo de 2024 bajo la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTI), se le encomendó impulsar programas de deporte en el Estado de México, coordinando con institutos municipales y apoyando a seleccionados estatales.
Expectativas iniciales y el programa Élite
Al asumir el puesto, Sotomayor lanzó el "Programa Élite" para fomentar el alto rendimiento, prometiendo recursos y estrategias innovadoras. Las expectativas eran altas: se vislumbraba un renacer del deporte mexiquense, con énfasis en la detección de talentos y la preparación para eventos nacionales como la Olimpiada Nacional. Sin embargo, pronto emergieron grietas en esta visión ambiciosa, donde la mentalidad de tiburón parecía más un eslogan que una práctica concreta.
Irregularidades que marcaron su gestión
Las irregularidades en la administración de Sotomayor comenzaron a salir a la luz apenas unos meses después de su llegada. El detonante principal fue el denominado "montaje de cheques" en julio de 2025, un esquema que generó indignación entre padres de familia y asociaciones deportivas. Durante un evento en el Centro Cultural Mexiquense el 28 de junio, se entregaron cheques simbólicos a atletas de taekwondo seleccionados para la Olimpiada Nacional. Pero el acto de buena fe se convirtió en engaño: personal de la SECTI solicitó de inmediato que los beneficiarios endosaran y devolvieran los documentos, anulando el apoyo prometido. Este patrón se repitió con el equipo de polo acuático en Chimalhuacán, dejando a los jóvenes sin los recursos necesarios para su preparación.
La Asociación de Taekwondo del Estado de México no se quedó callada. Denunciaron no solo el fraude con los cheques, sino también la cancelación unilateral del seguro de gastos médicos mayores y la negación de viáticos, a pesar de que los atletas cumplían todos los requisitos. Estas acciones, atribuidas directamente a la dirección bajo Sotomayor, erosionaron la confianza en la institución y afectaron el desempeño de los deportistas en competencias clave.
Desvío de recursos en becas internacionales
Otra irregularidad grave fue el presunto desvío de fondos en el programa "Becas Viajes al Extranjero para el Bienestar", revelado por una denuncia anónima en mayo de 2025. Se acusó a la agencia Aeromexicana Metepec de cobrar sobreprecios exorbitantes en boletos aéreos: entre 50 y 100 mil pesos por pasaje, cuando el costo real era una fracción de esa suma. Figuras clave como el secretario de Educación, Miguel Ángel Hernández Espejel, y otros funcionarios aparecieron en los señalamientos, pero la responsabilidad recayó en la cadena de mando que incluía a Sotomayor. Este caso de malversación no solo cuestionó la transparencia fiscal, sino que privó a atletas de oportunidades de entrenamiento en el extranjero, un pilar del desarrollo deportivo.
Estas denuncias pintaron un panorama de opacidad y negligencia. Instalaciones deportivas abandonadas, falta de coordinación con municipios y ausencia de metas claras completaron el cuadro de una gestión fallida. La mentalidad de tiburón, que Sotomayor tanto pregonaba, pareció disiparse ante la realidad de promesas incumplidas y recursos malgastados.
El proceso de despido y las reacciones inmediatas
El despido de Manuel Sotomayor se concretó el 30 de septiembre de 2025, comunicado por la Secretaría de Educación del Estado de México. Inicialmente, rechazó firmar el oficio de baja y entregar la oficina, lo que derivó en un acta notarial levantada por personal administrativo. La entrega-recepción formal se realizó el 2 de octubre ante la Contraloría, marcando el fin de su era. Sotomayor prometió un comunicado detallando su versión, pero hasta el 9 de octubre no había rastro de él, alimentando especulaciones sobre su silencio.
Las reacciones no se hicieron esperar. Eduardo Jaramillo Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Deporte Mexiquense, fue uno de los más vocales. Criticó la falta de objetivos concretos, estrategias funcionales y transparencia, afirmando que las instalaciones en mal estado reflejaban una ausencia total de compromiso. "El dirigente del deporte estatal debe ser el principal impulsor de semilleros de talentos", declaró Jaramillo, subrayando la desconexión con los institutos municipales. Padres y asociaciones, por su parte, expresaron frustración por el impacto en sus hijos, demandando accountability en el manejo de fondos públicos.
Implicaciones para el deporte en el Estado de México
El despido de Sotomayor deja lecciones amargas para la gestión deportiva. En un estado con potencial atlético inmenso, estos episodios resaltan la necesidad de líderes que prioricen la integridad sobre el espectáculo. La recuperación de la confianza requerirá no solo auditorías exhaustivas, sino un enfoque renovado en el apoyo genuino a los atletas. Mientras tanto, el legado de irregularidades persiste, recordando que la mentalidad de tiburón debe ir de la mano con responsabilidad ética.
En el contexto más amplio, este caso ilustra desafíos recurrentes en la administración pública deportiva. La combinación de un perfil mediático con fallos administrativos genera un contraste que erosiona la credibilidad institucional. Expertos en gobernanza deportiva sugieren que futuros nombramientos prioricen no solo logros personales, sino experiencia en políticas públicas transparentes. Para los atletas mexiquenses, el impacto se siente en la cancha: menos recursos significan menos medallas y oportunidades perdidas.
Como se ha reportado en coberturas locales recientes, el escándalo ha impulsado revisiones internas en la SECTI, con énfasis en controles financieros más estrictos. Fuentes cercanas al Consejo Consultivo mencionan que estas irregularidades no son aisladas, sino parte de un patrón que demanda reformas estructurales. De manera similar, denuncias anónimas han circulado en foros deportivos, detallando cómo el montaje de cheques afectó directamente a decenas de familias, según relatos recogidos en medios regionales.
