Resistencia antimicrobiana representa un desafío global en la salud pública, y en México, expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México están liderando esfuerzos para identificarla en entornos naturales como el río Querétaro. Esta iniciativa científica busca evidencias genéticas de bacterias resistentes a medicamentos en las aguas del río, ubicado en el centro del país, con el fin de evaluar riesgos epidemiológicos asociados a enfermedades infecciosas. El proyecto, que se enmarca en una investigación iniciada en 2001, utiliza técnicas avanzadas para monitorear aguas residuales urbanas y detectar patrones que podrían anticipar amenazas sanitarias. La resistencia antimicrobiana, un fenómeno donde las bacterias se vuelven inmunes a los antibióticos, ha sido identificada como una prioridad por organizaciones mundiales de salud, y este estudio en el río Querétaro podría sentar precedentes para normativas ambientales en México.
Orígenes y Evolución de la Investigación sobre Resistencia Antimicrobiana
La resistencia antimicrobiana no es un problema nuevo, pero su presencia en ecosistemas acuáticos como ríos y aguas residuales ha cobrado relevancia en los últimos años. El equipo del Instituto de Ingeniería de la UNAM, bajo la dirección del investigador Julián Carrillo Reyes, ha evolucionado su enfoque desde el monitoreo inicial de aguas residuales hasta el análisis detallado de ríos como el Querétaro. Este río, que atraviesa zonas urbanas e industriales, se convierte en un sensor natural para detectar bacterias resistentes, permitiendo un seguimiento en tiempo real de riesgos epidemiológicos. Desde 2001, el proyecto ha incorporado herramientas como la metagenómica para identificar genes de resistencia antimicrobiana, revelando cómo las presiones antropogénicas, es decir, las actividades humanas, influyen en la propagación de patógenos resistentes.
Avances Durante la Pandemia y Más Allá
Durante la pandemia de Covid-19, la resistencia antimicrobiana se intersectó con el monitoreo de virus en aguas residuales. El equipo de la UNAM realizó un seguimiento de 17 meses en dos plantas de tratamiento, detectando residuos de SARS-CoV-2 y anticipando olas epidémicas con hasta dos semanas de ventaja. Esta experiencia demostró que las aguas residuales actúan como un sensor comunitario sensible, capaz de revelar no solo virus como el de la viruela símica, sino también genes asociados a la resistencia antimicrobiana. En 2023 y 2024, mediante técnicas como metaviroma y RT-qPCR, se identificaron más de 20 virus humanos en muestras de México y Brasil, destacando patrones consistentes de circulación de patógenos. La colaboración internacional subraya cómo la resistencia antimicrobiana trasciende fronteras, afectando a ecosistemas acuáticos en diferentes contextos geográficos.
La integración de estudios secuenciales ha permitido correlacionar la presencia de antibióticos en el agua con el surgimiento de bacterias resistentes, un hallazgo clave para entender los contaminantes emergentes. En el río Querétaro, los muestreos mensuales buscan conteos de bacterias patógenas y evalúan su resistencia antimicrobiana, identificando riesgos inminentes para la salud pública.
Metodologías Innovadoras en la Detección de Resistencia Antimicrobiana
La detección de resistencia antimicrobiana en el río Querétaro involucra metodologías de vanguardia que combinan ingeniería ambiental y biología molecular. El investigador Carrillo Reyes, doctor en Ciencias Aplicadas, explica que se realizan muestreos mensuales para analizar la presencia de bacterias resistentes a antibióticos, incluyendo el conteo de patógenos y la revisión de sus características genéticas. Además, se estudian aerosoles provenientes del agua en laboratorios especializados, correlacionándolos con contaminantes emergentes. Esta aproximación integral permite no solo detectar la resistencia antimicrobiana, sino también entender su vínculo con otros patógenos, como virus de hepatitis o influenza. El enfoque en ríos, a diferencia de las plantas de tratamiento normadas, busca establecer bases para una vigilancia regulatoria, ya que actualmente no existe una norma específica para monitorear agentes patógenos en cuerpos de agua naturales.
Entre las técnicas empleadas, la metagenómica destaca por su capacidad para analizar comunidades microbianas enteras, revelando genes de resistencia antimicrobiana en entornos complejos. Esta herramienta ha sido crucial en colaboraciones con Brasil, donde se evaluaron siete genes de resistencia en plantas de tratamiento, mostrando cómo las presiones humanas aceleran la evolución de bacterias resistentes. En el contexto mexicano, el río Querétaro sirve como caso de estudio para demostrar la viabilidad de estos métodos en ríos urbanos, potencialmente influyendo en políticas ambientales futuras.
Implicaciones Sanitarias y Ambientales de la Resistencia Antimicrobiana
La resistencia antimicrobiana en ecosistemas como el río Querétaro plantea implicaciones sanitarias graves, ya que bacterias resistentes pueden propagarse a través del agua, afectando a comunidades locales y más allá. Los riesgos epidemiológicos asociados incluyen el aumento de infecciones difíciles de tratar, lo que complica el manejo de enfermedades infecciosas. El monitoreo en tiempo real propuesto por la UNAM actúa como una herramienta complementaria a los sistemas clínicos tradicionales, permitiendo intervenciones preventivas. Por ejemplo, al detectar patrones de circulación de patógenos no reportados clínicamente, se pueden anticipar brotes y mitigar impactos. Además, el estudio de contaminantes emergentes, como residuos de antibióticos, revela cómo el uso excesivo de medicamentos en agricultura y medicina humana contribuye a la resistencia antimicrobiana, un ciclo vicioso que amenaza la biodiversidad acuática y la salud humana.
En términos ambientales, la presencia de bacterias resistentes en ríos como el Querétaro afecta la calidad del agua y los ecosistemas dependientes, desde la fauna acuática hasta el uso humano del recurso. La iniciativa de la UNAM busca no solo documentar estos fenómenos, sino también proponer soluciones basadas en datos científicos, fomentando un enfoque proactivo contra la resistencia antimicrobiana.
Futuro de la Vigilancia contra la Resistencia Antimicrobiana
El futuro de la lucha contra la resistencia antimicrobiana depende de iniciativas como esta en el río Querétaro, donde la UNAM planea expandir su monitoreo para incluir más patógenos y contaminantes. Al demostrar la existencia de bacterias resistentes en ríos, el proyecto podría impulsar la creación de normas para su vigilancia, integrando datos de aguas residuales con análisis clínicos. Esta sinergia entre ciencia y política es esencial para abordar la resistencia antimicrobiana de manera integral, protegiendo la salud pública en un mundo cada vez más interconectado. Los hallazgos preliminares, presentados en la Reunión Informativa Anual del Instituto de Ingeniería en 2026, destacan el potencial de estos métodos para anticipar amenazas globales.
De acuerdo con reportes detallados de instituciones académicas como la UNAM, estos estudios continúan revelando datos cruciales sobre cómo las bacterias evolucionan en entornos naturales, enfatizando la necesidad de acciones coordinadas.
Informes provenientes de agencias noticiosas internacionales, similares a los compartidos por EFE, subrayan la importancia de colaboraciones transfronterizas en la detección de genes de resistencia, enriqueciendo el entendimiento global del problema.
Documentos y comunicaciones de expertos en ingeniería ambiental, basados en investigaciones de largo plazo, confirman que el monitoreo en ríos como el Querétaro es clave para prevenir crisis sanitarias futuras relacionadas con la resistencia antimicrobiana.


