La miasis por gusano barrenador, una enfermedad parasitaria causada por las larvas de la mosca *Cochliomyia hominivorax*, ha encendido las alarmas en México y otras regiones de América Latina. Esta afección, que históricamente ha afectado al ganado, también puede impactar a humanos, especialmente en áreas rurales donde el contacto con animales es frecuente. En los últimos meses, el aumento de casos reportados en el país, particularmente en Chiapas, ha generado preocupación entre las autoridades sanitarias y la población. Este artículo explora qué es la miasis por gusano barrenador, sus síntomas, formas de contagio, medidas preventivas y el impacto que está teniendo en México.
La miasis por gusano barrenador ocurre cuando las moscas adultas depositan sus huevos en heridas abiertas o en cavidades corporales con mucosas, como fosas nasales, boca u oídos. Las larvas, al eclosionar, se alimentan del tejido vivo, causando daños severos si no se tratan a tiempo. En humanos, los síntomas incluyen inflamación, dolor intenso, enrojecimiento, secreción con mal olor y, en casos graves, la presencia visible de larvas en la herida. La enfermedad puede derivar en infecciones severas o necrosis si no se interviene rápidamente. En el caso del ganado, la miasis por gusano barrenador es aún más letal, causando pérdidas económicas significativas en la industria ganadera.
En México, el primer caso humano de miasis por gusano barrenador se reportó en abril de 2025 en una mujer de 77 años en Acacoyagua, Chiapas. Poco después, se confirmó un segundo caso en un hombre de 50 años en Tuzatlán, también en Chiapas, tras ser mordido por un perro. Hasta julio de 2025, las autoridades han registrado 31 casos en humanos, principalmente en Chiapas, con algunos reportes en Campeche, Tabasco y Quintana Roo. La mayoría de los pacientes, con edades entre 17 y 87 años, han presentado infestaciones en la cabeza y extremidades inferiores. Este aumento de casos ha llevado a las autoridades a implementar medidas urgentes de contención y vigilancia epidemiológica.
La propagación de la miasis por gusano barrenador está vinculada al contacto con animales infectados, especialmente en zonas rurales. Las moscas son atraídas por heridas abiertas, y las personas con sistemas inmunológicos debilitados, lesiones recientes o enfermedades de la piel son más vulnerables. Factores como el clima cálido y húmedo, típico de las regiones afectadas, favorecen la reproducción de la mosca. Además, la reaparición de esta plaga, que se consideraba erradicada desde 1991, comenzó en Panamá en 2023, extendiéndose luego a Costa Rica, Nicaragua y México. Este resurgimiento ha generado una emergencia zoosanitaria en la región, con impactos tanto en la salud pública como en la economía ganadera.
Para prevenir la miasis por gusano barrenador, las autoridades recomiendan medidas específicas. En humanos, es crucial mantener las heridas limpias y cubiertas, usar ropa protectora en áreas rurales y aplicar repelentes con permetrina al 0.5%. En el caso del ganado, se aconseja revisar diariamente a los animales, tratar cualquier lesión de inmediato y usar productos larvicidas. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha intensificado la vigilancia epidemiológica y restringido el movimiento de ganado en zonas afectadas para evitar una mayor propagación. Estas medidas buscan proteger tanto a los animales como a las personas en riesgo.
El tratamiento de la miasis por gusano barrenador en humanos requiere la extracción física de las larvas, un procedimiento que debe realizarse por profesionales de la salud. No existen medicamentos específicos para tratar la infestación, aunque en algunos casos se ha reportado el uso extraoficial de ivermectina. Sin embargo, no hay estudios clínicos que avalen su eficacia. Las larvas extraídas deben conservarse en alcohol etílico al 70% para su identificación y diagnóstico. En casos graves, se administran antibióticos para prevenir infecciones secundarias. La detección temprana es clave para evitar complicaciones, especialmente en personas mayores o con condiciones de salud preexistentes.
El impacto económico de la miasis por gusano barrenador es significativo, especialmente en la industria ganadera. La enfermedad puede causar la muerte de animales si no se trata, lo que representa pérdidas millonarias. Además, la reaparición de esta plaga ha generado tensiones comerciales, como el cierre temporal de la frontera norte de México para la exportación de ganado hacia Estados Unidos. Para contrarrestar esta crisis, se han anunciado planes para reabrir una fábrica de moscas estériles en Chiapas y construir una nueva en el sur de Texas, utilizando la técnica de insectos estériles para reducir la población de moscas.
La miasis por gusano barrenador no solo es un problema de salud pública, sino también un desafío para la cooperación internacional. Los esfuerzos conjuntos entre México, Estados Unidos y otros países de la región son esenciales para controlar la plaga. En este contexto, la educación y la prevención son fundamentales. Informar a la población sobre los riesgos y las medidas de protección puede marcar la diferencia en la contención de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias mexicanas han compartido información actualizada sobre los casos de miasis por gusano barrenador a través de boletines epidemiológicos, destacando la importancia de la vigilancia en comunidades rurales. Reportes de instituciones internacionales también han señalado el aumento de casos en América Central y el Caribe, subrayando la necesidad de una respuesta coordinada. Estas comunicaciones enfatizan la importancia de actuar rápidamente ante cualquier signo de infestación.
Por otro lado, especialistas en salud animal han proporcionado datos valiosos sobre el ciclo de vida de la mosca *Cochliomyia hominivorax*, lo que ha permitido diseñar estrategias de control más efectivas. La experiencia de otros países, como Panamá, que declaró una emergencia zoosanitaria en 2023, ha servido como referencia para las medidas implementadas en México. La colaboración entre expertos locales e internacionales sigue siendo clave para mitigar el impacto de esta enfermedad.
Finalmente, la población debe mantenerse informada sobre la miasis por gusano barrenador y tomar precauciones, especialmente en regiones de alto riesgo. Los reportes de casos en humanos, aunque limitados, son una señal de que la enfermedad no debe subestimarse. Con medidas preventivas adecuadas y una respuesta oportuna, es posible reducir los riesgos y proteger tanto la salud humana como la economía ganadera en México.

