Este miércoles, el féretro del Papa Francisco fue trasladado desde la capilla de la Casa Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, en una solemne procesión que marcó el inicio de la despedida pública al primer pontífice latinoamericano. Miles de fieles se congregaron en la Plaza de San Pedro para rendir homenaje al líder religioso, fallecido el lunes a los 88 años.
La ceremonia comenzó a las 9 de la mañana, hora local, con una oración presidida por el cardenal Kevin Farrell, camarlengo de la Santa Iglesia Romana. El ataúd, sencillo y de madera, fue llevado a hombros por los sediarios pontificios, escoltado por la Guardia Suiza, mientras las campanas de la basílica resonaban en señal de duelo.
El recorrido, que incluyó la Plaza de Santa Marta y la Plaza de los Protomártires Romanos, culminó en la entrada principal de la Basílica de San Pedro. Los cardenales, vestidos con hábitos rojos, encabezaron la procesión, seguidos por obispos, sacerdotes y personal del Vaticano, en un ambiente de profundo recogimiento.
Una vez en la basílica, el féretro fue colocado ante el Altar de la Confesión, frente a la tumba de San Pedro. El cardenal Farrell presidió una breve Liturgia de la Palabra, que incluyó lecturas bíblicas y el canto de la Salve Regina, un himno mariano que resonó entre los presentes.
El Papa Francisco, vestido con una casulla roja, mitra blanca y un rosario en las manos, yace en un ataúd sin catafalco, respetando su deseo de una despedida austera. Esta decisión refleja la humildad que caracterizó su pontificado, alejándose de los rituales más ostentosos de sus predecesores.
Desde las 11 de la mañana, los fieles comenzaron a ingresar a la basílica para despedirse del pontífice. Las filas, que se extendieron por horas, evidenciaron la devoción de miles de peregrinos que viajaron a Roma para presentar sus respetos. La capilla ardiente permanecerá abierta hasta el viernes a las 7 de la tarde.
El funeral del Papa Francisco está programado para el sábado 26 de abril a las 10 de la mañana en la Plaza de San Pedro, en una ceremonia que será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re. Se espera la asistencia de líderes mundiales, incluidos los reyes de España, el presidente de Estados Unidos y el presidente de Argentina.
Tras el funeral, los restos del pontífice serán trasladados a la Basílica de Santa María la Mayor, donde será sepultado, cumpliendo su última voluntad. Este lugar, querido por Francisco debido a su devoción por la Virgen Salus Populi Romani, será su descanso final.
La muerte del Papa Francisco ha conmocionado al mundo, y su legado, marcado por la cercanía con los más necesitados y su mensaje de paz, sigue resonando. Durante estos días, Roma se convierte en el epicentro de un homenaje global al líder que transformó la Iglesia con su sencillez.
Mientras la Basílica de San Pedro acoge a miles de fieles, el Vaticano ya prepara el cónclave para elegir al nuevo Papa. Este período de duelo y transición mantendrá la atención del mundo en la Santa Sede, en un momento de reflexión y esperanza para los católicos.
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