En 2024, México alcanzó un hito histórico al posicionarse como el quinto país con mayor ensamblaje de autos a nivel mundial, superando a potencias como Alemania y Corea del Sur. La producción automotriz creció un 5%, alcanzando un total de 4.2 millones de vehículos, según datos de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos (OICA).
Este logro refleja la fortaleza de la industria automotriz mexicana, que ha sabido capitalizar su posición estratégica y su mano de obra calificada. Empresas como General Motors, Nissan y Toyota lideran la producción, con plantas distribuidas en estados como Coahuila, Aguascalientes y Guanajuato, que se han convertido en epicentros de esta actividad.
El aumento en la fabricación de vehículos eléctricos e híbridos ha sido un factor clave. Marcas como Ford, General Motors y Stellantis han invertido en la transición hacia autos verdes, respondiendo a la creciente demanda global por tecnologías más sostenibles. En 2024, México se destacó como el único país de América Latina que produce y exporta vehículos eléctricos a Estados Unidos.
Las exportaciones también marcaron un récord, con un incremento del 6.8% en comparación con 2023. Norteamérica, especialmente Estados Unidos, absorbe el 89% de los envíos, consolidando a México como un pilar clave en el mercado automotriz regional. Modelos como el Nissan Sentra y el Chevrolet Blazer EV, fabricados en territorio mexicano, lideran las ventas en el extranjero.
A pesar de este panorama positivo, la industria enfrenta retos. La amenaza de aranceles del 25% propuesta por el presidente estadounidense Donald Trump podría afectar las exportaciones. Empresas como Nissan ya evalúan trasladar parte de su producción a otros países si estas medidas se concretan, lo que podría impactar la economía mexicana.
El sector de autopartes también mostró un crecimiento robusto, con una producción de 126 mil millones de dólares en 2024, un 4.12% más que el año anterior. Este dinamismo se debe, en parte, al nearshoring, que ha atraído inversiones de empresas como Sungwoo Hitech y ZF, fortaleciendo la cadena de suministro automotriz.
La diversificación de la producción, con un enfoque en SUVs y pick-ups, ha permitido a México atender distintos segmentos del mercado global. Actualmente, los SUVs representan el 49% de la producción, seguidos por las pick-ups con un 27.1%, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Sin embargo, el futuro no está exento de incertidumbre. La guerra arancelaria y la reestructuración de gigantes como Stellantis y Nissan podrían generar ajustes en la producción para 2025. La AMIA estima una posible reducción de 155 mil unidades en Norteamérica debido a estos riesgos comerciales.
A pesar de los desafíos, México mantiene una capacidad instalada del 96% en sus 21 plantas de ensamblaje, lo que demuestra su competitividad. La industria automotriz sigue siendo un motor económico, representando cerca del 4% del PIB nacional y el 20.5% del PIB manufacturero.
El éxito de México en el sector automotriz es un reflejo de su capacidad para adaptarse a las tendencias globales, pero también un recordatorio de la necesidad de estrategias que protejan este crecimiento frente a las tensiones comerciales internacionales.
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