El canciller Juan Ramón de la Fuente lanzó un grito desesperado desde la IX Cumbre de la CELAC en Honduras, urgiendo a los países de América Latina y el Caribe a unirse frente a lo que llamó “cualquier medida coercitiva unilateral”.
En un contexto donde el gobierno de Claudia Sheinbaum presume de fortaleza, De la Fuente pintó un panorama sombrío: si no hay acuerdos, la región caerá en una vulnerabilidad aún mayor. ¿Acaso este es el liderazgo que prometieron?
Rechazó tajantemente cualquier acción que vulnere la soberanía o la autodeterminación de las naciones, mientras señalaba el tráfico de armas como una plaga que azota con más fuerza a mujeres, niños y jóvenes.
Pero no todo fue crítica: también pidió combatir este problema con medidas urgentes, dejando entrever que el gobierno federal busca mostrar algo de músculo diplomático. ¿Será suficiente o solo más palabras al aire?
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