Nuevo caso de corrupción en Parral: el escandaloso costo de un banquete municipal

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En el municipio de Parral, Chihuahua, el alcalde Salvador “Chafa” Calderón vuelve a estar en el ojo del huracán. Un nuevo caso de presunta corrupción ha salido a la luz, esta vez relacionado con un evento que debería haber sido una sencilla celebración. Durante el festejo del Día de las Madres organizado por la Presidencia Municipal, se ordenó preparar un banquete que incluyó carnitas y chicharrones. Lo que parecía un gesto para las madres terminó en un escándalo financiero.

El problema no fue la comida en sí, sino su costo desorbitado. Según el tercer informe de la síndica Dalila Villalobos, el banquete fue facturado en 97 mil 440 pesos. Este monto exorbitante, apodado por los propios trabajadores como “el marrano de oro”, ha generado indignación entre los empleados municipales y la ciudadanía. La cifra, que parece desproporcionada para un evento de este tipo, ha puesto en evidencia el mal manejo financiero del gobierno de Calderón.

La situación se agravó cuando una trabajadora sindicalizada, con décadas de servicio, denunció públicamente este abuso. Su comentario, que señalaba la voracidad del alcalde y sus operadores, casi le cuesta su empleo. Las autoridades municipales la amenazaron con despedirla, pero no pudieron hacerlo debido a la falta de recursos para cubrir su liquidación. Este incidente refleja la tensión interna en el ayuntamiento y el temor a represalias por alzar la voz.

El caso del “marrano de oro” no es un hecho aislado. La administración de Calderón ha sido señalada en múltiples ocasiones por irregularidades. Desde intentos de extorsión a empresas como Telcel hasta sobreprecios en la contratación de artistas para las Jornadas Villistas, el alcalde ha construido una imagen de desorden y corrupción. A menos de un año de iniciar su gestión, las finanzas de Parral están en crisis, y la confianza en su liderazgo se desploma.

Entre los nombres que rodean a Calderón está Martín Alfredo Chaparro, exoficial mayor de Santa Bárbara, quien ha sido señalado como uno de los operadores clave en los negocios turbios del municipio. Este personaje, reclutado por el alcalde, parece estar involucrado en varias de las decisiones cuestionables que han marcado esta administración. La falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos es un tema recurrente en las críticas hacia el gobierno local.

La síndica Dalila Villalobos, encargada de fiscalizar las cuentas municipales, ha sido clave para destapar este caso. Su informe no solo documenta el costo del banquete, sino que también refleja el asombro de los propios empleados de la Presidencia Municipal ante el derroche. La revelación de estas cifras ha generado un debate sobre la prioridad del gasto público en un municipio con necesidades urgentes sin atender.

Parral, una de las cinco ciudades más importantes de Chihuahua, enfrenta un panorama desolador. La bancarrota moral de su alcalde se suma a la quiebra financiera del municipio. Los ciudadanos, cada vez más frustrados, ven cómo los recursos públicos se gastan en excesos mientras las necesidades básicas, como infraestructura y servicios, quedan en segundo plano. Este nuevo escándalo solo profundiza la crisis de confianza.

Mientras tanto, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ha tenido que atender otros problemas en el estado, como las inundaciones en Ciudad Juárez y el hallazgo de cientos de cuerpos en un predio. Sin embargo, el caso de Parral no pasa desapercibido. La atención sobre Calderón y su equipo crece, y los habitantes exigen respuestas claras sobre el uso de los recursos públicos.

Este episodio del “marrano de oro” es una muestra más de cómo las decisiones de la administración municipal afectan directamente a la ciudadanía. La opacidad y los excesos han convertido a Parral en un ejemplo de lo que no debe ser un gobierno local. La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más podrán los habitantes tolerar estas prácticas antes de exigir un cambio drástico.