Aumento en precio de refrescos ha generado un notable impacto entre los consumidores mexicanos desde el inicio de este año. El ajuste en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, conocido como IEPS, ha duplicado la cuota aplicada a las bebidas azucaradas, pasando de 1.64 pesos por litro en 2025 a 3.08 pesos en 2026. Este cambio, implementado por las autoridades fiscales, busca desincentivar el consumo de productos con alto contenido de azúcar para promover hábitos más saludables en la población. Sin embargo, el aumento en precio de refrescos se traduce directamente en un encarecimiento que afecta el presupuesto diario de muchas familias, especialmente en regiones como Guanajuato, donde el consumo de estas bebidas es habitual.
Detalles del ajuste fiscal en bebidas azucaradas
El IEPS es un impuesto que se aplica a diversos productos, incluyendo las bebidas azucaradas, con el objetivo de regular su producción y consumo. Para 2026, la cuota se elevó significativamente, lo que ha provocado que las empresas productoras trasladen este costo adicional a los precios finales. Por ejemplo, una botella de refresco de litro y medio, que antes costaba alrededor de 25 pesos en algunos establecimientos, ahora supera los 30 pesos en promedio. Este aumento en precio de refrescos no solo impacta a los refrescos cola, sino también a otras bebidas saborizadas con azúcares añadidos, como jugos procesados y energizantes.
Cómo se calcula el nuevo IEPS
La fórmula para el IEPS en bebidas azucaradas considera el volumen del producto y el nivel de azúcar. Con la actualización, la tasa por litro alcanza los 3.0818 pesos, lo que representa un incremento del 88% aproximadamente respecto al año anterior. Este ajuste se enmarca en una política más amplia de control fiscal, donde el gobierno federal busca recaudar más recursos para programas de salud pública. Los consumidores mexicanos, acostumbrados a incluir estas bebidas en su rutina diaria, ahora enfrentan decisiones sobre sus hábitos de consumo para adaptarse al aumento en precio de refrescos.
Reacciones de los consumidores ante el encarecimiento
En ciudades como Irapuato y León, en el estado de Guanajuato, los residentes han expresado su preocupación por el aumento en precio de refrescos. Personas como Adela han modificado sus compras habituales, optando por reducir la cantidad de bebidas azucaradas que adquieren. Antes, era común comprar varias botellas al día, pero ahora el costo obliga a priorizar otros gastos esenciales. Don Ernesto, otro consumidor local, reconoce que estas bebidas no son una necesidad, pero su adicción hace difícil eliminarlas por completo, a pesar del aumento en precio de refrescos que complica el presupuesto familiar.
Alternativas emergentes para los hábitos de consumo
Ante el aumento en precio de refrescos, muchos consumidores mexicanos están explorando opciones más económicas y saludables. María, por ejemplo, ha empezado a preparar aguas de frutas naturales en casa, utilizando ingredientes de temporada como fresas o limones, combinados con azúcar en menor cantidad. Esta tendencia no solo ayuda a mitigar el impacto económico, sino que también fomenta hábitos de consumo más equilibrados. Carlos, quien evita las bebidas azucaradas, opina que el incremento podría reducir las ventas generales, afectando a la industria, pero considera que en un país como México, donde el consumo per cápita de refrescos es uno de los más altos del mundo, este ajuste era previsible.
El aumento en precio de refrescos también se siente en pequeños negocios, como tienditas y fondas, donde estos productos siguen siendo demandados, aunque en menor medida. Algunos clientes optan por compartir una sola botella o elegir tamaños más pequeños para ahorrar. Los comerciantes reportan una ligera disminución en las ventas, pero afirman que las bebidas azucaradas continúan siendo un complemento esencial para comidas rápidas. Este escenario ilustra cómo el aumento en precio de refrescos influye en la dinámica comercial local, obligando a ajustes en inventarios y estrategias de precios.
Contexto económico más amplio del aumento en precio de refrescos
El aumento en precio de refrescos forma parte de la llamada "cuesta de enero", un periodo en el que varios productos y servicios experimentan alzas debido a ajustes anuales en impuestos y tarifas. Además de las bebidas azucaradas, el IEPS afecta a cigarros y otros tabacos, con incrementos que pueden llegar hasta el 200% en algunos casos. En el panorama general, estos cambios buscan equilibrar las finanzas públicas, pero generan presiones inflacionarias transitorias, como ha señalado el Banco de México. Los consumidores mexicanos deben adaptarse a este entorno, evaluando sus hábitos de consumo para mantener un equilibrio presupuestal.
Impacto en la industria de bebidas azucaradas
Las grandes compañías productoras de bebidas azucaradas, como Coca-Cola y Pepsi, han anunciado ajustes en sus precios para absorber el aumento del IEPS. En algunos casos, los precios han subido hasta un 20%, lo que podría llevar a una caída en el volumen de ventas si los consumidores optan por marcas genéricas o alternativas no gravadas. Sin embargo, reportes indican que el consumo de refrescos en México no se ha detenido por completo, ya que muchas personas lo consideran parte de su cultura alimentaria. El aumento en precio de refrescos plantea desafíos para la industria, que debe innovar con productos bajos en azúcar para mantener su mercado.
En términos de salud pública, el gobierno argumenta que el aumento en precio de refrescos contribuye a reducir la obesidad y enfermedades relacionadas con el exceso de azúcar, como la diabetes, que afecta a millones de mexicanos. Estudios previos han mostrado que incrementos fiscales similares en años pasados lograron una ligera disminución en el consumo, aunque no siempre sostenida a largo plazo. Los consumidores mexicanos, por su parte, buscan equilibrar placer y economía, integrando cambios graduales en sus hábitos de consumo diarios.
Perspectivas futuras tras el aumento en precio de refrescos
A medida que avanza el año, se espera que el aumento en precio de refrescos se estabilice, pero su efecto acumulativo podría influir en la inflación general. Expertos en economía sugieren que los hogares de bajos ingresos serán los más afectados, ya que destinan una mayor proporción de su ingreso a alimentos y bebidas. En este contexto, programas de educación nutricional podrían complementar la medida fiscal, ayudando a los consumidores a adoptar hábitos de consumo más sostenibles sin sacrificar el disfrute.
De acuerdo con observaciones compartidas en plataformas informativas como Record, el ajuste al IEPS ha llevado a que algunas botellas de refresco ahora cuesten hasta 50 pesos en presentaciones grandes, lo que obliga a replantear compras cotidianas.
Informes similares en Infobae destacan que no solo los refrescos, sino también sueros y otras bebidas saborizadas enfrentan este encarecimiento, ampliando el impacto a más sectores de la población.
Por otro lado, notas publicadas en El Economista mencionan que la industria tabacalera también resiente alzas significativas, creando un panorama de ajustes fiscales que se extiende más allá de las bebidas azucaradas.


