Extorsiones en el ámbito vial representan un problema creciente en ciudades como Chihuahua, donde la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) ha alzado la voz para demandar acciones inmediatas. El presidente de la Canaco, Alejandro Lazzarotto Rodríguez, ha destacado la necesidad urgente de fortalecer la cultura vial entre los conductores y de implementar tecnologías avanzadas para prevenir abusos por parte de agentes de tránsito. Esta situación, que afecta directamente a los automovilistas y al sector comercial, pone en evidencia las vulnerabilidades en el sistema de vigilancia y control del tráfico urbano.
El panorama alarmante de las extorsiones por policías viales
Las extorsiones carried out por oficiales de vialidad han generado un clima de desconfianza en las principales avenidas de Chihuahua, como el Periférico de la Juventud y la vialidad Los Nogales. Según reportes recientes, algunos policías se posicionan en puntos estratégicos, a menudo sin activar sus torretas o en zonas de visibilidad reducida, lo que facilita prácticas irregulares. Esta realidad no solo impacta la movilidad diaria, sino que también erosiona la percepción de seguridad pública en la región.
Declaraciones impactantes del líder de Canaco
Alejandro Lazzarotto Rodríguez, en su rol como presidente de la Canaco, comparó la situación local con prácticas en Estados Unidos, donde los radares y la aplicación estricta de la ley dejan poco margen para negociaciones. "En Estados Unidos la mayoría de los policías están escondidos y tienen radar, y cuando lo cachan a uno no hay más que apechugar; aquí no tendría por qué ser diferente", expresó, subrayando cómo las extorsiones distorsionan el cumplimiento normativo. Su llamado resuena en un contexto donde las extorsiones viales se han convertido en una amenaza constante para los ciudadanos comunes y los empresarios.
El líder empresarial admitió haber sido víctima de multas por exceso de velocidad, pero enfatizó que muchas veces no se trata de persecuciones injustas, sino de infracciones reales que los conductores deben reconocer. Sin embargo, el foco principal recae en las extorsiones, que aprovechan estas situaciones para exigir pagos irregulares, generando un ciclo vicioso de temor y evasión de responsabilidades.
Fortalecimiento de la cultura vial como solución clave
Para combatir las extorsiones, Lazzarotto propone un enfoque integral que priorice la educación vial. Muchos conductores circulan sin haber recibido capacitación adecuada, lo que se manifiesta en comportamientos imprudentes en calles, entradas y cruces. Fortalecer la cultura vial implica campañas de concientización, cursos obligatorios y promoción de respeto mutuo entre usuarios de las vías públicas. De esta manera, se reduciría la incidencia de infracciones que sirven de pretexto para extorsiones.
El rol de la tecnología en la prevención de extorsiones
La implementación de tecnologías modernas es otro pilar en la estrategia contra las extorsiones viales. Radares automáticos, cámaras de vigilancia y sistemas de monitoreo en tiempo real podrían transparentar las operaciones de los agentes de tránsito, minimizando oportunidades para abusos. Como miembro del Consejo de Vialidad, Lazzarotto ha insistido en retomar estas herramientas, que no solo ordenarían el flujo vehicular, sino que también disuadirían prácticas corruptas asociadas a extorsiones.
En ciudades con altos índices de extorsiones, como se observa en Chihuahua, la tecnología podría registrar interacciones entre oficiales y conductores, proporcionando evidencia irrefutable en casos de irregularidades. Esto fomentaría una mayor accountability y restauraría la confianza en las instituciones encargadas de la seguridad vial.
Responsabilidad compartida ante las extorsiones viales
Si bien las extorsiones por parte de policías viales son alarmantes, Lazzarotto Rodríguez hace hincapié en la responsabilidad de los automovilistas. "Va uno a alta velocidad y está el oficial ahí", comentó, recordando que culpar exclusivamente a las autoridades ignora las infracciones cometidas. Esta perspectiva equilibrada busca promover un cambio cultural donde tanto ciudadanos como funcionarios contribuyan a erradicar las extorsiones del panorama urbano.
Impacto en el sector comercial y la economía local
Las extorsiones no solo afectan a individuos, sino que repercuten en el tejido económico de Chihuahua. El sector comercial, representado por la Canaco, enfrenta costos adicionales derivados de multas injustas y demoras en el transporte, lo que eleva los precios y reduce la competitividad. Fortalecer la cultura vial y adoptar tecnologías podría mitigar estos efectos, beneficiando a emprendedores y consumidores por igual en un entorno libre de extorsiones.
Además, la persistencia de extorsiones viales desalienta inversiones y turismo, ya que proyecta una imagen de inseguridad. Iniciativas como las propuestas por Canaco podrían revertir esta tendencia, impulsando un desarrollo sostenible basado en transparencia y eficiencia en el manejo del tráfico.
Desafíos persistentes en la lucha contra extorsiones
A pesar de los llamados a acción, las extorsiones continúan siendo un reto significativo en vialidades clave. La falta de capacitación para conductores agrava el problema, ya que muchos ignoran normas básicas, facilitando escenarios propicios para extorsiones. Es imperativo que las autoridades locales respondan con medidas concretas, como la expansión de programas educativos y la integración de sistemas tecnológicos avanzados.
Experiencias personales y lecciones aprendidas
El propio presidente de Canaco compartió anécdotas personales sobre ser sorprendido en exceso de velocidad, ilustrando cómo las extorsiones pueden surgir de situaciones evitables. Estas historias resaltan la necesidad de una conciencia colectiva para prevenir no solo infracciones, sino también las extorsiones que las acompañan. En última instancia, un enfoque proactivo podría transformar el panorama vial de Chihuahua en uno más seguro y justo.
En discusiones con expertos en seguridad pública, se ha mencionado que reportes de organizaciones como la Cámara de Comercio local destacan patrones recurrentes en extorsiones viales, similares a lo observado en otras regiones mexicanas. Estos análisis subrayan la importancia de reformas estructurales para abordar el problema de raíz.
Informes de asociaciones empresariales, incluyendo la Canaco en diversas entidades, revelan que las extorsiones impactan negativamente la productividad, con datos que apuntan a un incremento en quejas durante periodos de alta congestión vehicular. Tales observaciones refuerzan la urgencia de intervenciones tecnológicas y educativas.
Finalmente, consultas con miembros de consejos viales indican que estrategias implementadas en ciudades vecinas han reducido incidencias de extorsiones mediante el uso de radares y capacitaciones, ofreciendo un modelo viable para Chihuahua y sus vialidades problemáticas.


