Jornaleros Comonfort recibieron una despedida cargada de emoción y dolor en sus comunidades de origen. Las localidades de Pocitos de Corrales y San Antonio de Corrales, en el municipio de Comonfort, Guanajuato, se unieron para honrar la memoria de diez trabajadores que partieron en busca de mejores oportunidades y no regresaron.
Despedida comunitaria a los jornaleros Comonfort
Jornaleros Comonfort siempre han representado el esfuerzo y la dedicación de familias enteras que dependen de su labor. Más de mil personas se congregaron la tarde del sábado para dar el último adiós a estos diez hombres, en un acto que reflejó la unidad y el profundo pesar de las comunidades afectadas.
El silencio y las lágrimas marcaron el ambiente en ambas localidades. Una madre se aferró al ataúd de su hijo, incapaz de aceptar la partida definitiva, en una escena que resumió el sentimiento colectivo ante la pérdida de los jornaleros Comonfort.
Reunión en el templo de Pocitos de Corrales
Jornaleros Comonfort fueron despedidos en dos ceremonias religiosas simultáneas. En el templo de la Virgen de Guadalupe en Pocitos de Corrales, siete cuerpos recibieron misa de cuerpo presente. Entre las víctimas se encontraban Eliseo Colorado Vázquez de 40 años, Luis Gabino Rodríguez Colorado de 18 años, José Miguel Rodríguez Colorado de 16 años, Juan Arrellano Martínez de 43 años, José Andrés Lera Arrellano de 36 años, Andrés Gael Lera Godínez de 14 años y Efrén Lera Arellano de 46 años.
El padre Juan Antonio Colorado Vázquez, hermano y tío de algunas de las víctimas, ofició la ceremonia. Durante la homilía, enfatizó la celebración de la vida y la fe como consuelo ante la tragedia que golpeó a los jornaleros Comonfort.
Un grupo de niños de secundaria rindió homenaje especial a Andrés Gael con globos blancos, escoltando su ataúd hasta el atrio en un gesto que conmovió a los presentes.
Misa paralela en San Antonio de Corrales
Jornaleros Comonfort también fueron recordados en la vecina comunidad de San Antonio de Corrales. Allí se realizó la misa para Pedro Nieto Vázquez Espinoza de 27 años, Martín Pantoja Ariza de 38 años y Rubén Vázquez Sosa de 40 años.
Ambas ceremonias resaltaron el vínculo familiar y comunitario que caracterizaba a estos trabajadores. Los habitantes describieron a los jornaleros Comonfort como personas dedicadas que recorrían largos caminos en busca de sustento para sus familias.
Recorrido final hacia el panteón
Al concluir las misas, los diez ataúdes iniciaron un recorrido conjunto hacia el Panteón Municipal de Juventino Rosas. La caravana fue acompañada por pirotecnia, aplausos, claxon y una cabalgata que unió los cuerpos de ambas comunidades.
Vecinos salieron a las calles para aplaudir y despedir a los jornaleros Comonfort en su último trayecto. Alrededor de las 5:30 de la tarde, los cuerpos llegaron al cementerio entre música, gritos de apoyo y llanto colectivo.
La tragedia que afectó a los jornaleros Comonfort dejó un vacío profundo en Pocitos de Corrales y San Antonio de Corrales. Estas comunidades, unidas por lazos familiares y de vecindad, demostraron su solidaridad en medio del duelo.
Medios locales como el periódico AM documentaron la magnitud del evento y el impacto emocional en los asistentes. Fotografías y relatos capturaron los momentos más conmovedores de la despedida.
Testimonios recogidos en el lugar por periodistas guanajuatenses reflejaron el dolor de quienes conocían personalmente a las víctimas. Comentarios como los de una vecina llamada María resumieron el sentimiento general de tristeza ante la partida inesperada.
Reportajes publicados en portales regionales destacaron la asistencia masiva y los detalles de las ceremonias religiosas que honraron la memoria de los diez trabajadores originarios de Comonfort.


