Aguachicol en Chihuahua: FGE abre 162 carpetas de investigación

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La creciente amenaza del aguachicol en el estado

Aguachicol se ha convertido en un delito que pone en jaque la disponibilidad de agua en Chihuahua. La Fiscalía General del Estado (FGE) ha abierto 162 carpetas de investigación por este robo ilegal de agua desde septiembre de 2021, revelando una red extensa de tomas clandestinas que afecta principalmente a las zonas más pobladas y agrícolas. Este fenómeno del aguachicol no solo representa un acto delictivo, sino una seria amenaza para el abastecimiento hídrico en un estado ya golpeado por la escasez.

El aguachicol concentra su mayor impacto en municipios como Chihuahua, Juárez y Delicias, donde las autoridades han detectado la mayoría de las extracciones ilegales. En la capital del estado se registran 70 carpetas, mientras que en Ciudad Juárez suman 45 y en Delicias 21. Otros municipios como Meoqui, Hidalgo del Parral y Cuauhtémoc también presentan casos, aunque en menor medida. Esta distribución muestra cómo el aguachicol se aprovecha de las áreas con mayor presión sobre los recursos hídricos.

Distribución del aguachicol por municipios y años

El desglose municipal del aguachicol evidencia la magnitud del problema: Chihuahua lidera con 70 carpetas abiertas, seguido por Juárez con 45 y Delicias con 21. Municipios como Meoqui reportan 10, Parral 6 y Cuauhtémoc 4. Incluso localidades menores como Nuevo Casas Grandes, Buenaventura y Saucillo tienen registros de este delito. Cada carpeta de aguachicol suele incluir múltiples tomas clandestinas, lo que indica redes organizadas de robo de agua que operan durante años sin detección.

Por periodos, el aguachicol alcanzó su pico en 2022 con 54 carpetas iniciadas. En 2024 se abrieron 43, en 2023 fueron 27, mientras que en lo que va de 2025 ya suman 18. El arranque del monitoreo en 2021 cerró con 20 casos. Estos números alertan sobre la persistencia del aguachicol, que no cede pese a los esfuerzos institucionales.

Impacto del aguachicol en el abastecimiento de agua

El aguachicol genera pérdidas masivas de agua que agravan la crisis hídrica en Chihuahua. Funcionarios de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) han presentado más de 800 denuncias solo en la capital, muchas vinculadas a usos indebidos en nogaleras y granjas agrícolas. Aunque solo un pequeño porcentaje ha llegado a resoluciones con multas, el resto sigue en proceso, lo que permite que el aguachicol continúe afectando a la población.

Acciones contra las tomas clandestinas

Recientemente, las autoridades reportan una disminución en nuevas tomas clandestinas relacionadas con el aguachicol. En áreas críticas como El Sauz, ya no se detectan conexiones recientes, gracias a la respuesta rápida de la JMAS y la FGE. Esta coordinación ha permitido recuperar volúmenes de agua que antes se perdían por el aguachicol, mejorando el abasto incluso en periodos de cortes eléctricos que afectan los pozos.

El aguachicol no solo impacta el suministro urbano, sino también los mantos acuíferos compartidos con el sector agrícola. La JMAS mantiene contacto con Conagua para abordar el sobreuso que alimenta este delito. La Fiscalía insiste en que las 162 carpetas permanecen activas y anuncia más operativos en zonas rurales y urbanas para combatir el aguachicol.

La urgencia de frenar el aguachicol en Chihuahua

El aguachicol representa un riesgo directo para miles de familias que dependen de un recurso cada vez más escaso. Las tomas clandestinas descubiertas en inspecciones revelan redes complejas que operan impunemente, drenando agua vital para la ciudadanía. Este delito exige una respuesta más contundente para evitar un colapso mayor en el abastecimiento.

Informes periodísticos locales, como los publicados en medios chihuahuenses, han destacado las declaraciones del director de la JMAS, Alan Falomir, quien enfatizó la reducción reciente de casos gracias a las denuncias constantes. Similarmente, reportes de El Diario detallan cómo la Fiscalía mantiene abierta la colaboración con las juntas de agua para enfrentar este problema.

La lucha contra el aguachicol requiere vigilancia permanente, según las autoridades estatales consultadas en coberturas recientes. Los datos oficiales de la FGE confirman que el fenómeno persiste, pero las acciones coordinadas comienzan a mostrar resultados positivos en la protección del recurso hídrico.