El T-MEC representa un pilar fundamental para la economía mexicana, y según las recientes declaraciones del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, no existe ninguna indicación que sugiera que este tratado no continuará vigente más allá de su revisión programada. En un contexto de incertidumbre generada por las posturas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, Ebrard ha enfatizado la solidez del proceso de consulta que se lleva a cabo actualmente. Esta afirmación llega en un momento clave para las relaciones comerciales trilaterales entre México, Estados Unidos y Canadá, donde el T-MEC ha sido el motor de crecimiento y estabilidad desde su entrada en vigor en 2020.
Marcelo Ebrard defiende la continuidad del T-MEC
Marcelo Ebrard, al frente de la Secretaría de Economía, ha sido claro al respecto: el T-MEC avanza sin contratiempos en su fase de revisión. Durante su participación en el STS Forum Latam 2025, celebrado en Cuernavaca, Morelos, el funcionario mexicano respondió directamente a las declaraciones de Trump, quien el día anterior había sugerido la posibilidad de dejar expirar el tratado. "No hay ninguna señal que indique que el T-MEC no seguirá", reiteró Ebrard, destacando que respeta las opiniones del líder estadounidense pero que su rol se centra en velar por el cumplimiento de los procesos establecidos.
El T-MEC, que sustituyó al antiguo TLCAN, fue precisamente negociado durante el primer mandato de Trump, lo que añade un matiz interesante a las actuales declaraciones. Este acuerdo ha permitido un flujo comercial que supera los mil millones de dólares diarios entre los tres países, beneficiando sectores clave como la manufactura automotriz, la agricultura y los servicios. Para México, el T-MEC no solo asegura acceso preferencial al mercado norteamericano, sino que también fortalece la cadena de valor regional, atrayendo inversiones y generando empleo en regiones fronterizas y del Bajío.
Proceso de consultas en Estados Unidos y México
El secretario Ebrard detalló que las audiencias en Estados Unidos forman parte integral del mecanismo de revisión previsto en el propio tratado. Estas consultas, que también se realizaron en México y Canadá, son obligatorias por ley y buscan recopilar opiniones de stakeholders para ajustar posibles mejoras. En México, los resultados de estas consultas se darán a conocer en enero de 2026, lo que permitirá una evaluación exhaustiva antes de la revisión formal en ese año. Esta transparencia es clave para mantener la confianza en el T-MEC, especialmente ante rumores de cambios drásticos en la política comercial estadounidense.
Desde la perspectiva mexicana, el T-MEC ha sido un éxito rotundo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el comercio exterior de México con sus socios del tratado creció un 5.2% en el último año, impulsado por cláusulas innovadoras como las de contenido regional en la industria automotriz. Ebrard subrayó que, hasta la fecha, no hay elementos que apunten a una ruptura, y que el diálogo continuo entre las partes es el mejor garante de su permanencia. Esta postura contrasta con las críticas de Trump, quien acusó a México y Canadá de haber "aprovechado" la situación durante el gobierno de Joe Biden, refiriéndose a supuestas debilidades en la aplicación del acuerdo.
Implicaciones económicas del T-MEC para México
La revisión del T-MEC no es un mero trámite; es una oportunidad para fortalecer un instrumento que ha transformado la economía mexicana. Desde su implementación, el tratado ha elevado la competitividad de las exportaciones mexicanas, con un énfasis en la sostenibilidad y el trabajo digno. Sectores como el textil, el electrónico y el agroalimentario dependen en gran medida de sus disposiciones, y cualquier incertidumbre podría repercutir en la confianza de los inversionistas. Ebrard ha insistido en que el gobierno federal está preparado para defender los intereses nacionales, promoviendo ajustes que beneficien a todos los socios sin comprometer la equidad.
En el ámbito de la política comercial, el T-MEC incorpora capítulos avanzados sobre medio ambiente y derechos laborales, aspectos que México ha cumplido rigurosamente. Esto no solo ha mejorado la imagen internacional del país, sino que ha atraído flujos de inversión extranjera directa por más de 30 mil millones de dólares anuales. La declaración de Ebrard sobre la ausencia de señales negativas en el T-MEC refuerza esta narrativa positiva, invitando a las empresas a mantener su compromiso con la región. Además, en un año electoral en Estados Unidos, estas afirmaciones buscan mitigar el impacto de retóricas proteccionistas que podrían surgir en el nuevo Congreso.
Respuesta a las críticas de Donald Trump
Donald Trump, en una rueda de prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca, no escatimó en palabras al calificar al T-MEC como un acuerdo que "vence en aproximadamente un año" y que podría ser dejado expirar para negociar algo "mejor". Sus comentarios, que incluyeron dardos al anterior administración Biden por supuesta "estupidez" en el manejo comercial, han generado revuelo en los mercados. Sin embargo, Ebrard optó por un tono mesurado, enfocándose en los hechos: las consultas están en marcha, y el proceso legal obliga a una revisión, no a una terminación unilateral.
Expertos en comercio internacional coinciden en que el T-MEC es demasiado valioso para ser descartado fácilmente. Para Estados Unidos, representa el 80% de su comercio con Norteamérica; para Canadá, un salvavidas en recursos naturales; y para México, la llave a su principal mercado de exportación. La estrategia de Ebrard parece ser la de despolitizar el debate, centrándose en datos y procedimientos. Esto es particularmente relevante en el contexto de la transición presidencial en México, donde la continuidad de políticas económicas es un tema sensible.
Perspectivas futuras para el tratado comercial
Mirando hacia 2026, la revisión del T-MEC podría incorporar actualizaciones en áreas emergentes como la economía digital y la transición energética. México, con su creciente sector de energías renovables, ve en el tratado una plataforma para exportar tecnología verde a sus vecinos. Ebrard ha mencionado que las consultas en México involucraron a cientos de actores, desde sindicatos hasta cámaras empresariales, asegurando que las voces diversas se escuchen. Esta inclusividad es un sello distintivo del T-MEC, diferenciándolo de acuerdos previos.
En términos de impacto social, el T-MEC ha impulsado la creación de empleos calificados, especialmente en mujeres y jóvenes, gracias a sus mandatos laborales. Organizaciones como la OIT han elogiado estos avances, y Ebrard ha usado esta narrativa para contrarrestar cualquier percepción de debilidad mexicana en las negociaciones. La ausencia de señales adversas, como lo ha afirmado el secretario, permite a México posicionarse como un socio confiable y proactivo en el bloque norteamericano.
Finalmente, mientras las audiencias continúan en Estados Unidos, México mantiene un canal abierto de comunicación con sus contrapartes. Fuentes cercanas al proceso, como reportes de la agencia EFE que cubrieron el evento en Cuernavaca, destacan la calma en el equipo de Ebrard, contrastando con el tono combativo de Trump. De igual modo, análisis de think tanks mexicanos sobre comercio exterior, similares a los publicados en foros como el STS Latam, subrayan que el T-MEC no solo perdurará, sino que se fortalecerá con ajustes puntuales.
En el panorama más amplio, declaraciones como las de Ebrard en conferencias internacionales, incluyendo detalles de EFE sobre la rueda de prensa de Trump, ilustran un enfoque diplomático que prioriza la estabilidad económica sobre confrontaciones innecesarias.


