Sin fecha para reabrir frontera ganadera México-EU

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La frontera ganadera entre México y Estados Unidos sigue sin fecha definida para su reapertura, un año después del primer caso de gusano barrenador detectado en el país. Esta situación ha generado una crisis significativa en el sector pecuario, afectando no solo a productores mexicanos sino también a la cadena de suministro en Norteamérica. La detección de esta plaga, conocida como gusano barrenador del ganado, ha llevado a cierres repetidos por parte de las autoridades estadounidenses, impactando el comercio bilateral de manera profunda.

Orígenes y evolución de la crisis en la frontera ganadera

Todo comenzó en noviembre de 2024, cuando se reportó el primer caso de gusano barrenador en el sur de México. Desde entonces, el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas de Estados Unidos (APHIS) ha implementado medidas estrictas, cerrando la frontera en tres ocasiones. El último cierre ocurrió el 9 de julio de 2025, tras un caso en el norte de Veracruz. Estos eventos han paralizado la exportación de ganado vivo, un pilar del intercambio comercial entre ambos países.

La frontera ganadera representa un flujo anual de más de un millón de cabezas de ganado, lo que equivale al 60% de las importaciones vivas en Estados Unidos y al 3% de su cabaña nacional. México se posiciona como uno de los principales proveedores, complementando las engordas en el sur de la Unión Americana. Sin embargo, la ausencia de avances concretos ha extendido la incertidumbre, dejando a miles de familias y empresas en vilo.

Medidas implementadas por el gobierno mexicano

El gobierno de México ha intensificado sus esfuerzos para controlar la plaga. Según reportes oficiales, se han revisado más de 2.2 millones de animales en los últimos doce meses. A pesar de estos controles, la frontera ganadera permanece cerrada, y la presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido públicamente que no hay una fecha estimada para la reapertura, aunque se han informado avances a las autoridades de Washington.

Los protocolos bilaterales establecidos permiten, desde un punto de vista técnico y científico, reanudar las exportaciones siempre que se cumplan rigurosamente. No obstante, la falta de confianza mutua ha prolongado la situación, afectando la economía de regiones clave como Sonora y Chihuahua, estados exportadores por excelencia.

Impactos económicos en productores y consumidores

La crisis ha golpeado duramente a los exportadores mexicanos. Daniel Baranzini Hurtado, un prominente ganadero de Sonora, describe la situación como crítica. Con la frontera ganadera cerrada, dos millones de reses de alta calidad han inundado el mercado interno, compitiendo con ganado de menor valor proveniente del sur. Además, las importaciones por la frontera sur no han cesado, exacerbando la desventaja para los productores del norte.

En términos numéricos, se estima que México ha perdido alrededor de mil millones de dólares en divisas por no poder exportar más de un millón de cabezas de ganado. En Estados Unidos, la ausencia de este suministro ha reducido la producción de carne en 300 mil toneladas, contribuyendo a incrementos históricos en los precios y alimentando la inflación en ambos lados de la frontera.

Efectos en la cadena de suministro alimentaria

El cierre de la frontera ganadera no solo perjudica a los productores, sino que repercute directamente en los consumidores. Los precios de la carne de res han subido de manera notable, generando carestía en México y escasez en regiones del norte de Estados Unidos. Expertos en mercados agrícolas destacan que este desequilibrio amenaza la estabilidad de la oferta alimentaria, un factor esencial para la economía regional.

La plaga ha afectado a diversos animales: 7 mil 226 bovinos, 1 mil 118 perros, 19 gatos, 471 equinos y 236 ovinos, según datos acumulados. Aunque los casos activos representan solo el 0.003% del ganado nacional, su concentración en el sur-sureste ha complicado la certificación para exportaciones desde el norte, donde no se registran incidencias.

Diálogo bilateral y perspectivas futuras

Los secretarios de Agricultura de ambos países, Julio Berdegué por México y Brooke Rollins por Estados Unidos, mantienen un diálogo constante. Este intercambio busca alinear estrategias para erradicar la plaga y restaurar la confianza en la frontera ganadera. Sin embargo, hasta la fecha, no se vislumbran señales claras de una reapertura inminente.

El sector ganadero mexicano, con una historia de un siglo en el comercio con Estados Unidos, urge soluciones rápidas. La complementariedad entre los mercados ha sido clave para el abasto, y su interrupción actual pone en riesgo empleos y el crecimiento económico. Analistas coinciden en que una reapertura oportuna podría mitigar los daños acumulados.

Desafíos en el control de la plaga

Chiapas lidera con 4 mil 636 casos de los 9 mil 574 totales reportados en 13 estados. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) ha desplegado campañas de inspección y tratamiento, pero la dispersión geográfica complica los esfuerzos. La frontera ganadera depende de certificados sanitarios impecables, y cualquier incidencia, por mínima que sea, activa protocolos de cierre.

En este contexto, la industria busca diversificar mercados, aunque el peso de Estados Unidos en las exportaciones es irremplazable a corto plazo. La reapertura de la frontera ganadera se antoja esencial para recuperar el equilibrio perdido.

La situación actual refleja la interdependencia económica entre México y Estados Unidos en el ámbito agropecuario. Mientras tanto, productores como los de Sonora enfrentan presiones diarias, adaptándose a un mercado interno saturado.

Informaciones de especialistas en el sector, como las compartidas por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, subrayan la urgencia de acciones coordinadas. De igual modo, reportes de la Sader detallan los progresos en inspecciones, aunque el impacto en precios persiste.

Por otro lado, observadores del comercio bilateral, basados en datos de exportaciones anuales, estiman que el cierre ha alterado flujos que datan de décadas, afectando desde engordas hasta empacadores en el sur de Estados Unidos.