Campesinos de Irapuato enfrentan citatorios de la Fiscalía General de la República (FGR) por su participación en bloqueos carreteros, mientras preparan un viaje crucial a la Ciudad de México para defender sus derechos sobre el agua y el maíz. Esta situación resalta las tensiones entre productores agrícolas y las autoridades federales en Guanajuato, un estado clave para la producción de granos en México. Los líderes del Movimiento Agrícola Campesino denuncian una posible criminalización de sus protestas legítimas, en medio de negociaciones con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) por precios justos y apoyos pendientes.
El viaje de los campesinos de Irapuato a la CDMX
Los campesinos de Irapuato, unidos en el Movimiento Agrícola Campesino, han organizado un desplazamiento a la capital del país del 11 al 14 de noviembre. Su objetivo principal es asistir a las audiencias públicas en la Cámara de Diputados sobre la Iniciativa del Ejecutivo Federal para la Ley General de Aguas. Esta ley busca reformar y actualizar disposiciones clave de la Ley de Aguas Nacionales, un tema vital para los productores que dependen del riego eficiente en regiones áridas como Guanajuato.
Reunión esperada con el secretario Berdegué
Durante su estancia en la CDMX, los campesinos de Irapuato esperan concretar una audiencia con Julio Berdegué Sacristán, titular de la SADER. Mauricio Pérez, líder del movimiento, enfatizó que este encuentro es esencial para abordar las insuficiencias en los procesos agrarios pendientes. "No hemos concluido nuestro diálogo con el gobierno federal; hay muchos temas suspendidos en el aire", declaró Pérez en una entrevista reciente. Esta reunión podría marcar un avance en la búsqueda de soluciones concretas para el sector agrícola, especialmente en lo que respecta a la distribución equitativa del agua y los incentivos para el cultivo de maíz.
El viaje no solo representa una oportunidad para opinar en las audiencias, sino también un llamado a la acción colaborativa. Pérez insistió en que "no todo es golpeteo y grilla; queremos trabajar y exigimos que el gobierno federal se ponga a trabajar". Esta postura refleja el deseo de los productores por un enfoque constructivo, alejado de confrontaciones innecesarias, y centrado en el desarrollo sostenible de la agricultura en Irapuato.
Acuerdos recientes con industrias y demandas pendientes
En un avance positivo, los campesinos de Irapuato lograron un acuerdo con la empresa Maseca durante una reunión celebrada este viernes con representantes de la SADER y productores. Este convenio permite a los agricultores firmar contratos directos de venta, fijando volúmenes específicos de maíz para beneficiar a los productores locales. "Maseca se puso la camiseta en favor de los agricultores; es la única empresa a nivel nacional que se ha comprometido de esta manera", destacó Pérez.
Expectativas hacia otras empresas como Minsa
Sin embargo, los campesinos de Irapuato no se conforman con un solo aliado. Demandan que otras compañías, como Minsa, reconozcan el valor de la producción guanajuatense. Minsa, conocida por procesar grandes cantidades de maíz para exportación al sur y Centroamérica, podría convertirse en un socio estratégico si ofrece mejores condiciones de compra. "Somos un punto clave de producción; solo pedimos que nos reconozcan algo a cambio", argumentó el líder campesino. Estas negociaciones subrayan la necesidad de cadenas de valor más inclusivas en la industria del maíz, donde los productores de base reciban precios justos y estables.
El precio base acordado para el maíz se mantiene en 5 mil 200 pesos por tonelada, complementado con un apoyo conjunto de 950 pesos por parte de los gobiernos federal y estatal. De esta cantidad, 800 pesos provienen del ámbito federal y 150 del estatal. Justino Arriaga Rojas, delegado de la SADER en Guanajuato, confirmó que se creará una mesa técnica para agilizar estos apoyos, eliminando requisitos burocráticos que complican la vida de los agricultores.
La controversia de los citatorios de la FGR
En medio de estos avances, una sombra de preocupación envuelve a los campesinos de Irapuato: los citatorios emitidos por la FGR. Doce productores han sido convocados a comparecer, incluyendo a algunos que ni siquiera participaron en los bloqueos carreteros realizados por cultivadores de maíz en diversos puntos de Guanajuato. Incluso se han notificado a productores de brócoli y otras hortalizas, ajenos al conflicto principal del maíz.
Denuncia de criminalización y cacería selectiva
Mauricio Pérez califica esta acción como una "cacería" injustificada. "Aparecen nombres de personas que ni siquiera tienen que ver con el maíz; esto no está bien", criticó. Los citatorios llegaron de manera abrupta el viernes a las 2 de la tarde, exigiendo presencia inmediata a las 3 de la tarde en la fiscalía, justo cuando los líderes estaban en pláticas con la SADER y el delegado Justino Arriaga Rojas. La comparecencia colectiva está programada para el lunes 10 de noviembre a la 1 de la tarde en las oficinas de la FGR en Irapuato.
Los campesinos de Irapuato insisten en que sus manifestaciones se enmarcan en un proceso legal y jurídico. "No somos criminales ni víctimas; defendemos lo que es nuestro", afirmó Pérez. Comparan esta situación con recortes presupuestales más graves, como la reducción en tratamientos para niños con cáncer o en materia de salud pública, que merecerían mayor escrutinio. Esta denuncia pone en evidencia las tensiones entre el derecho a la protesta pacífica y las respuestas institucionales, un debate recurrente en el contexto agrícola mexicano.
Implicaciones para el sector agrícola en Guanajuato
El caso de los campesinos de Irapuato ilustra los desafíos estructurales del sector agrícola en México. Guanajuato, como principal productor de maíz y hortalizas, enfrenta escasez de agua, volatilidad en precios y presiones regulatorias. La participación en las audiencias sobre la Ley General de Aguas podría influir en políticas que garanticen un acceso equitativo al recurso hídrico, esencial para la sostenibilidad de cultivos como el maíz y el brócoli.
Además, los acuerdos con empresas como Maseca representan un modelo replicable. Si Minsa y otras se suman, podría fortalecerse la economía local, generando empleo y estabilidad para miles de familias. Sin embargo, la sombra de los citatorios de la FGR genera incertidumbre, potencialmente desincentivando futuras movilizaciones. Arriaga Rojas anticipó una nueva reunión la próxima semana, con el acompañamiento del secretario de Gobierno estatal, Jorge Jiménez Lona, para alinear esfuerzos federales y locales.
En este panorama, los campesinos de Irapuato emergen como defensores de un modelo agrícola inclusivo. Su viaje a la CDMX no solo busca voz en la legislación del agua, sino también presionar por un compromiso genuino del gobierno federal. Mientras tanto, el precio base del maíz y los apoyos conjuntos ofrecen un respiro temporal, pero no resuelven las raíces profundas de la desigualdad en el campo.
La dinámica entre protestas y negociaciones continúa definiendo el futuro del maíz en México. Los productores de Irapuato, con su resiliencia, demuestran que la unidad puede mover montañas, o al menos, abrir canales de diálogo con las autoridades. En un país donde la agricultura sustenta a millones, estas batallas locales repercuten a nivel nacional, recordando la importancia de políticas que prioricen al pequeño productor sobre intereses corporativos.
Como se ha reportado en coberturas locales sobre el movimiento agrícola en Guanajuato, estas tensiones no son aisladas, sino parte de un patrón más amplio de demandas por justicia en el campo. Entrevistas con líderes como Mauricio Pérez, publicadas en medios regionales, subrayan la urgencia de reformas reales en el manejo del agua y los precios de granos.


