Ariadna Montiel: Construimos dignidad contra clientelas

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Construimos dignidad: El cambio radical en la política social mexicana

Construimos dignidad como prioridad en el gobierno federal, declaró con firmeza Ariadna Montiel, secretaria del Bienestar, durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados. En un salón de sesiones semivacío, donde la apatía de algunos legisladores contrastaba con sus palabras apasionadas, Montiel delineó un futuro donde los programas sociales dejan atrás las prácticas clientelares del pasado. "Antes había clientelas para administrar pobreza, ahora construimos dignidad", enfatizó, recordando cómo los derechos se convertían en mercancía política. Esta afirmación resuena en un México que busca transformar su relación con la vulnerabilidad social, priorizando la universalidad y la constitucionalidad de los apoyos.

La sesión, celebrada el 19 de noviembre de 2025, coincidió con el Día Internacional del Hombre, un detalle que no pasó desapercibido entre los presentes. Sin embargo, el ambiente fue lejos de festivo: más de la mitad de las curules estaban desocupadas, y los aplausos a las intervenciones de la funcionaria se extinguían rápidamente. Construimos dignidad no solo en palabras, sino con hechos, aseguró Montiel, al detallar una inversión social para 2025 que alcanza los 851 mil millones de pesos, equivalente al 2.3% del PIB. Estas cifras, según ella, no son casualidad, sino el resultado de un compromiso profundo con la equidad. Más de 32 millones de personas reciben actualmente programas de bienestar, un logro que Montiel presentó como pilar de la transformación impulsada por la Cuarta Transformación (4T).

Clientelas del pasado: Un modelo obsoleto y criticado

En el corazón de su discurso, Montiel contrastó el viejo sistema de clientelas, donde la pobreza se administraba como un botín electoral, con el enfoque actual que construimos dignidad para todos. "Se convirtieron los derechos en mercancía a la venta al mejor postor", lamentó, aludiendo a épocas en que los apoyos condicionaban votos y perpetuaban la desigualdad. Hoy, insistió, esos derechos se blindan en la Constitución, impidiendo coacciones al pueblo. Esta narrativa, aunque aplaudida por los morenistas presentes, generó murmullos entre la oposición, que ve en estos programas un velo para problemas estructurales más profundos.

Construimos dignidad implica reconocer a los beneficiarios como sujetos de derecho, no como piezas en un juego político. Montiel lo ilustró con ejemplos concretos: pensiones para adultos mayores, becas para estudiantes y apoyos a personas con discapacidad, todos universales y sin discriminación. En un país donde la pobreza afecta a millones, esta estrategia busca romper ciclos viciosos, fomentando la autonomía y el desarrollo humano. Sin embargo, el salón de sesiones revelaba grietas en el consenso: diputados de la 4T asentían con entusiasmo inicial, pero la fatiga se instalaba pronto, con algunos abandonando el recinto en busca de salidas más cómodas.

Críticas opositoras: ¿Construimos dignidad o perpetuamos la pobreza?

La comparecencia de Ariadna Montiel no fue un monólogo incuestionable; las réplicas de la oposición pusieron en jaque su visión de que construimos dignidad. El diputado priista Christian Castro intervino con dureza, señalando que "la pobreza verdadera ya está golpeando a la primera infancia". Citando datos de organismos independientes como México ¿Cómo Vamos?, Castro denunció vulnerabilidades extremas en nutrición, salud y educación temprana para los niños. Estas acusaciones pintan un panorama sombrío, donde los programas de bienestar, pese a su amplitud, no logran mitigar el impacto en las generaciones más jóvenes.

Distraacciones en el pleno: Un reflejo de la desconexión política

Mientras Montiel defendía que construimos dignidad con inversiones récord, escenas de distracción capturaron la atención de observadores. La diputada panista María del Rosario Guzmán, por ejemplo, se sumergió en su celular revisando ofertas del Buen Fin en una tienda departamental, ironía que no escapó a las cámaras. Su compañera Lilia Olivares la alertó de que la grababan, deteniendo la sesión de compras virtual justo cuando la secretaria hablaba de los 32 millones de beneficiarios. Este episodio, lejos de ser aislado, simboliza una desconexión mayor: ¿cómo avanzar en la construcción de dignidad si el debate legislativo se diluye en indiferencia?

Construimos dignidad requiere no solo recursos, sino voluntad política unificada, argumentó Montiel en respuesta implícita a estas críticas. Ella detalló cómo la Secretaría del Bienestar ha expandido su alcance, incorporando tecnología para agilizar trámites y combatir fraudes. En 2025, los presupuestos reflejan esta prioridad, con énfasis en zonas rurales y marginadas donde la pobreza se enquista desde hace décadas. No obstante, la oposición insiste en que estas medidas son paliativos, no soluciones estructurales, y que la verdadera dignidad pasa por empleo formal y educación de calidad.

Construimos dignidad en contexto del Día Internacional del Hombre

La fecha de la comparecencia añadió una capa simbólica: el Día Internacional del Hombre, conmemorado desde 1999. Antes de que Montiel tomara la tribuna, el diputado del PT José Luis Montalvo dedicó un saludo festivo, pero el coordinador panista José Elías Lixa elevó el tono al tema de la salud masculina. "Es un asunto serio que esconde prácticas preventivas clave, como la detección del cáncer de próstata", advirtió Lixa, criticando mitos y chistes machistas que disuaden revisiones médicas. Esta intervención subrayó cómo construimos dignidad también en salud reproductiva, un área donde los hombres enfrentan estigmas persistentes.

Reflexiones sobre machismo y violencia de género

Desde su curul, el morenista Jaime López aprovechó el momento para un llamado a la reflexión: "A los varones, diputados y población, les pido que piensen en la violencia de género que perpetúan con conductas machistas". López vinculó esto directamente a feminicidios, argumentando que la verdadera construcción de dignidad inicia en desmantelar patriarcados tóxicos. Montiel, alineada con esta visión, integró en su discurso la perspectiva de género en los programas de bienestar, asegurando que mujeres y hombres accedan equitativamente a apoyos. Construimos dignidad, en este sentido, es un proceso inclusivo que trasciende clases y géneros.

La sesión, tras un largo puente de seis días, evidenció tensiones latentes en el Congreso. Mientras Montiel concluía su exposición jurando decir verdad sobre las inversiones sociales, los legisladores opositores preparaban más cuestionamientos. Construimos dignidad no es solo un eslogan, sino una apuesta por la justicia social, pero su éxito depende de superar divisiones partidistas. En un México polarizado, estas comparecencias sirven como termómetro de la cohesión nacional.

Como se observó en las transmisiones en vivo de la sesión, la vehemencia de Montiel contrastaba con la dispersión del pleno, un detalle que resalta las dinámicas internas del poder legislativo. Reportes detallados de la jornada capturaron estos momentos, recordando que la política mexicana navega entre ideales y realidades crudas.

En las crónicas posteriores, se destacó cómo estas intervenciones, aunque cargadas de simbolismo, dejan pendientes clave en la agenda social. Fuentes cercanas al debate subrayan la necesidad de acciones concretas más allá de discursos, para que la promesa de dignidad se materialice en vidas cotidianas.

Al final del día, la afirmación central de que construimos dignidad perdura como faro, pero exige vigilancia constante para no caer en retóricas vacías, tal como lo han documentado analistas independientes en sus reseñas de la comparecencia.