Adán Augusto Avaló Empresas de Seguridad de La Barredora

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Adán Augusto López Hernández, exgobernador de Tabasco y figura clave en el morenismo, avaló empresas de seguridad ligadas a Hernán Bermúdez Requena, líder del grupo criminal conocido como La Barredora. Estas compañías, inmersas en un entramado de violencia y contratos cuestionables, siguen operando sin interrupciones en 2025, a pesar de vetos, irregularidades y conexiones con el narcotráfico. Esta revelación expone las grietas en el sistema de seguridad pública bajo gobiernos de Morena, donde la prevención del delito se entreteje con intereses privados opacos. La historia se remonta a finales de los 90, cuando los hermanos Bermúdez comenzaron a tejer una red de vigilancia privada que pronto se vio salpicada por escándalos de corrupción y ejecuciones. Hoy, con el país sumido en una crisis de inseguridad que no cede, el aval de Adán Augusto a estas empresas de seguridad de La Barredora resuena como un eco de impunidad que cuestiona la seriedad de las políticas federales en materia de protección ciudadana.

La trama inicia en 2002, con el hallazgo macabro de Ramón Requeijo Abad, un agente español de élite entrenado en inteligencia, asesinado y metido en la cajuela de un auto en Tlalnepantla, Estado de México. Requeijo no era un simple comerciante, como se intentó pintar; era el hombre de confianza de Hernán Bermúdez, quien años después ascendería en la estructura de seguridad tabasqueña. Este crimen, enmarcado en una ola de violencia que azotaba la zona, dejó un rastro de interrogantes sobre las operaciones encubiertas de estas empresas de seguridad de La Barredora. Investigaciones posteriores, filtradas en documentos como los Guacamaya Leaks, revelan que desde 1999, los hermanos Bermúdez distribuían cocaína en antros y bares de Villahermosa, utilizando firmas como Impacto Seguridad Profesional y SEVIPRO como fachadas para actividades ilícitas. Adán Augusto, entonces notario público, firmó la constitución de varias de estas entidades, dándoles validez legal en un contexto de alianzas políticas con figuras como Roberto Madrazo.

Orígenes Turbios de las Empresas de Seguridad de La Barredora

Entre 1995 y 2009, los Bermúdez Requena, respaldados por empresarios locales, erigieron un imperio de vigilancia privada que hoy sigue vigente. Impacto Seguridad Profesional, fundada en 1998 en Veracruz pero operando en Tabasco, contó con accionistas como Georgina Boylán Palomo y Ricardo Bermúdez Cabrera, primo del líder de La Barredora. Ramón Requeijo, el español asesinado, asumió como administrador único en 2000, justo cuando Adán Augusto López validaba cambios en el consejo de administración. Esta empresa, al igual que SEVIPRO y Multicolores Integrados, obtuvo contratos millonarios con instituciones públicas, como los cinco acuerdos por más de 12 millones de pesos con el ISSSTE en Tabasco entre 2003 y 2009. Sin embargo, el velo de irregularidades se rasgó en 2009, cuando Agentes de Protección fue vetada por la Función Pública por fallos en documentación y licitaciones opacas.

El Rol de Adán Augusto en la Validación Legal

Adán Augusto López Hernández no fue un mero testigo; actuó como notario en la creación de SEVIPRO el 7 de agosto de 1998, registrando a Francisco López Requena y Enrique Naranjo Cruz como iniciales socios. Poco después, Elba Guadalupe Bermúdez, hermana de Hernán, se erigió en apoderada, y el propio líder de La Barredora en cobrador de deudas. Esta intervención directa de Adán Augusto en las empresas de seguridad de La Barredora ilustra cómo las élites políticas tabasqueñas entrelazaron poder público con negocios privados. En 2019, ya como gobernador, nombró a Hernán Bermúdez director de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), ignorando las sombras de su pasado. Hoy, el Registro Público de la Propiedad confirma que todas operan: cuatro en Villahermosa y una en Nuevo León, sin inclusión en la lista de empresas fantasmas del SAT.

La Sedena niega permisos de armas a estas firmas, pero eso no impidió su expansión. Multicolores Integrados, por ejemplo, amplió su capacidad en 2000 para manejar equipo armado y gases lacrimógenos, posicionándose como proveedora de custodia y traslados de valores. Sistemas Logísticos en Seguridad Privada, creada en 2009, incorporó a prestanombres como Walter Vidal Palomo. Estas maniobras, avaladas por Adán Augusto, permitieron que las empresas de seguridad de La Barredora sortearan sanciones y mantuvieran flujos de caja, incluso tras el veto de 2009 a Agentes de Protección por un contrato de 3 millones con el ISSSTE.

Conexiones con Violencia y Narcotráfico Bajo el Gobierno de Morena

El ascenso de Hernán Bermúdez bajo el paraguas de Morena no fue casual. Andrés Manuel López Obrador, en su libro "Entre la Historia y la Esperanza", denunció la vigilancia ilegal de la Quinta Grijalva por parte de Requeijo y Bermúdez, con 90 guardaespaldas y sistemas de CCTV financiados por Nutriónica, una entidad fantasma ligada al español. En 1998, Requeijo protagonizó una amenaza armada en Villahermosa, blandiendo pistola y metralletas sin permiso, solo para ser liberado por orden de Bermúdez. Estos episodios pintan un panorama de impunidad que se extendió al gobierno federal. La Barredora, grupo criminal tabasqueño, ha sido señalada en masacres y extorsiones, y sus empresas de seguridad sirven de cortina de humo para operaciones delictivas.

Impunidad Persistente en 2025

En junio de 2020, bajo el mandato de Adán Augusto, Agentes de Protección y SEVIPRO aparecieron en el Diario Oficial de Tabasco como proveedores con licencias vencidas, pero nadie las clausuró. Manuel Felipe Ordóñez Buendía, del Consejo Estatal de Empresas de Seguridad Privada, admite el cierre informal de Impacto en 2009, pero los registros federales contradicen eso. La Policía Auxiliar de Tabasco no rastrea licencias desde 2018, dejando un vacío que beneficia a estas firmas. Hoy, con Claudia Sheinbaum al frente de la Presidencia, el legado de Adán Augusto en las empresas de seguridad de La Barredora cuestiona la reforma a la seguridad pública prometida por Morena. ¿Cómo un operador de grupos violentos dirige políticas estatales? La respuesta yace en los archivos notariales que Adán Augusto mismo firmó.

La red de prestanombres es extensa: desde Joel Méndez Cuervo en American Wood Worker’s hasta Miguel Jiménez en Sistemas Logísticos. Estas conexiones, tejidas en los 90, persisten en 2025, alimentando un ciclo de corrupción que erosiona la confianza en el gobierno federal. Las empresas de seguridad de La Barredora no solo operan; prosperan en la opacidad, contratando con entidades públicas pese a vetos pasados. Este caso expone las fallas sistémicas en la supervisión de la Secretaría de Seguridad, donde nombres como Humberto Bermúdez y Antonio López Hernández figuran en consejos directivos sin escrutinio.

La violencia que envolvió a Requeijo en 2002 no fue aislada; fue el preludio de una década de crímenes ligados a estas firmas. Informes del Ejército detallan la distribución de drogas en discotecas, con SEVIPRO como eje logístico. Bajo Morena, esta impunidad se institucionalizó, con Adán Augusto como avalista clave. En Tabasco, la SSPC dirigida por Bermúdez priorizó lealtades políticas sobre la prevención del delito, dejando a la ciudadanía expuesta.

Expertos en transparencia señalan que el SAT y la Sedena deben auditar estas entidades, pero la inercia burocrática prevalece. Mientras tanto, La Barredora extiende su influencia, y las empresas de seguridad de La Barredora acumulan capital reportado en 25 millones de pesos para 2009, cifras que hoy superan ampliamente esa marca. El silencio de las secretarías de Finanzas y Fiscalía de Tabasco sobre contratos pasados agrava el panorama.

En revisiones recientes de documentos públicos, como el Registro Mercantil, se confirma la vigencia de accionistas como Elba Guadalupe Bermúdez, quien mantiene control operativo. Fuentes cercanas al Consejo Estatal de Seguridad Privada, consultadas en entrevistas pasadas, lamentan la falta de notificaciones de cierre, permitiendo que estas firmas evadan responsabilidades. Asimismo, filtraciones como Guacamaya Leaks, analizadas por investigadores independientes, subrayan la distribución de narcóticos desde 1999, vinculando directamente a los Bermúdez con redes criminales. Periodistas de El Universal, en su cobertura exhaustiva, han destapado estos nexos, recordándonos que la memoria histórica no debe borrarse en aras de la política.

La opacidad en licencias estatales, según portales de transparencia obsoletos, facilita esta supervivencia. Analistas políticos, en foros sobre gobernanza en Tabasco, critican cómo nombramientos como el de 2019 ignoraron alertas rojas, perpetuando un modelo de seguridad fallido. Estas observaciones, extraídas de reportajes detallados, invitan a una reflexión profunda sobre el costo humano de tales alianzas.