Sicarios asesinan empleada en Purísima

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Sicarios irrumpen en tienda de ropa

Sicarios acabaron con la vida de una joven empleada en Purísima del Rincón la noche del 6 de noviembre de 2025. Dos hombres armados llegaron en motocicleta hasta la tienda ubicada en la colonia San José de la Presa y descargaron sus armas sin mediar palabra. La víctima, de apenas 25 años, atendía el negocio cuando los sicarios ingresaron y dispararon repetidas veces. Este ataque directo evidencia la osadía con que operan los sicarios en Guanajuato, donde la violencia armada se ha vuelto cotidiana.

Los sicarios actuaron con precisión quirúrgica: estacionaron las motos, entraron al local y abrieron fuego. Vecinos escucharon al menos ocho detonaciones que rompieron la tranquilidad de la calle Ignacio Zaragoza. Minutos después, paramédicos municipales encontraron cuatro casquillos percutidos y cuatro ojivas calibre 9 mm esparcidos entre perchas y vitrinas. La empleada yacía inmóvil detrás del mostrador, con heridas mortales en tórax y abdomen.

Traslado urgente al hospital comunitario

La joven fue trasladada aún con signos vitales al Hospital Comunitario de Purísima del Rincón. Los paramédicos lucharon por estabilizarla durante el trayecto, pero las lesiones provocadas por los sicarios resultaron incompatibles con la vida. A las 20:47 horas los médicos declararon su deceso. El dueño del comercio llegó alertado por clientes y se encontró con el local acordonado y su empleada ya sin vida.

Este homicidio perpetrado por sicarios se suma a la lista interminable de ejecuciones en Guanajuato. Solo en Purísima del Rincón se registraron 42 asesinatos dolosos en lo que va de 2025, según cifras preliminares de la Fiscalía estatal. Los sicarios eligen comercios pequeños porque saben que no hay cámaras ni seguridad privada. La tienda afectada carecía de cualquier sistema de vigilancia, lo que facilitó la huida de los pistoleros.

Modus operandi de los sicarios en Guanajuato

Los sicarios utilizan motocicletas de baja cilindrada para desplazarse rápido por colonias populares. En menos de 40 segundos completan el ataque y desaparecen entre el tráfico. Esta táctica se repite en León, Irapuato y ahora en Purísima del Rincón. La Fiscalía General del Estado investiga si el móvil fue extorsión, ajuste de cuentas o error de identidad, aunque ninguna línea está descartada.

La presencia de sicarios en zonas comerciales genera pánico entre comerciantes. Tiendas de ropa, abarrotes y farmacias han cerrado temprano desde hace semanas. Los vecinos de San José de la Presa organizaron una protesta espontánea la misma noche, exigiendo mayor patrullaje. "Ya no podemos trabajar tranquilos", declaró un tendero cercano que prefirió el anonimato por miedo a represalias de los sicarios.

Respuesta inmediata de autoridades

Elementos de Seguridad Pública acordonaron cuatro cuadras a la redonda. Agentes de Investigación Criminal levantaron indicios durante tres horas bajo reflectores. El Servicio Médico Forense trasladó el cuerpo a sus instalaciones para practicar la necropsia de ley. Hasta el momento no hay detenidos, pero se revisan cámaras de comercios aledaños que podrían haber captado la huida de los sicarios.

El municipio de Purísima del Rincón activó el protocolo de atención a víctimas. La familia de la joven recibirá apoyo psicológico y gastos funerarios. Sin embargo, la impotencia reina entre los habitantes que ven cómo los sicarios operan impunemente. Periódico Correo reportó que la víctima acababa de atender a sus últimos clientes antes del ataque. N+ Bajío detalló que los sicarios bajaron de las motos con el rostro cubierto por cascos integrales.

La ola de violencia en Guanajuato no cede. El ataque a esta tienda de ropa es el tercero en menos de 72 horas en la región. Noticias Vespertinas mencionó que la joven respondía al nombre de Vanesa, dato que circula entre vecinos aunque la Fiscalía no lo ha confirmado oficialmente. La brutalidad de los sicarios queda patente en los ocho impactos que recibió la empleada en menos de diez segundos.

Mientras las autoridades prometen resultados, los comerciantes refuerzan puertas y instalan alarmes. La realidad es que cualquier negocio puede ser el próximo objetivo de los sicarios. La noche del 6 de noviembre quedará grabada en la memoria de San José de la Presa como la noche en que la muerte entró por la puerta principal de una simple tienda de ropa.