Acueducto Solís-León despierta rechazo en Guanajuato
Acueducto Solís-León se ha convertido en el epicentro de una ola de indignación que sacude el sureste de Guanajuato. El exalcalde de Jerécuaro, Luis Alberto Mondragón Vega, entregó personalmente en CONAGUA miles de firmas recolectadas entre ciudadanos furiosos que exigen frenar el proyecto por la absoluta falta de consulta previa. Acueducto Solís-León, diseñado para bombear 120 millones de metros cúbicos anuales hacia el corredor industrial de León, amenaza con desabastecer presas y pozos que sostienen la vida de comunidades enteras.
Acueducto Solís-León no solo ignora la voz de los productores agrícolas, sino que condena a la pobreza hídrica a localidades históricamente marginadas. Mondragón Vega advirtió que la extracción masiva dejará sin garantías de agua a Jerécuaro, Acámbaro y Tarandacuao, rompiendo el equilibrio que la presa Solís ha mantenido durante décadas para riego, ganadería y pesca ribereña.
Falta de consulta: el detonante de la crisis
El principal reproche contra Acueducto Solís-León radica en la opacidad absoluta. Autoridades federales y estatales omitieron asambleas informativas, violando el derecho elemental a ser consultados. Acueducto Solís-León avanza entre burocracia ciega mientras comunidades como Puruaguita aún arrastran heridas de la construcción original de la presa: terrenos a nombre de CONAGUA sin indemnización y títulos de propiedad congelados desde hace medio siglo.
En La Estancia, Llano de San Francisco y Las Palmas, dos pozos contaminados con arsénico representan la única fuente teórica de agua potable. Acueducto Solís-León agrava esta tragedia al priorizar fábricas sobre familias. Los vecinos denuncian que la burocracia de CONAGUA bloquea nuevas concesiones, perpetuando la sed en el olvido oficial.
Productores exigen renuncia en Salvatierra
Paralelamente, Acueducto Solís-León desató una revuelta interna en el Módulo de Riego Salvatierra. Rigoberto Paredes, su presidente, enfrentó este miércoles a delegados que lo acusan de traición por avalar el proyecto sin consenso. Afuera del recinto, camionetas lucían mantas contundentes: “El agua no se vende” y “Fuera Rigoberto por corrupto”. La elección del nuevo consejo, programada para el 16 de diciembre, se perfila como referéndum contra el manejo unilateral del vital líquido.
Heridas históricas que Acueducto Solís-León reabre
Chupicuaro, desplazada en los años setenta por la presa Solís, simboliza el costo humano que Acueducto Solís-León pretende repetir. Familias relocalizadas nunca recibieron compensación plena; hoy Puruaguita vive la misma incertidumbre jurídica. Mondragón Vega insiste: antes de bombear un solo litro hacia León, el gobierno federal debe sanar deudas pendientes y garantizar obras complementarias que doten de agua potable a cada ranchería afectada.
Acueducto Solís-León, promocionado como solución industrial, se revela como catalizador de desigualdad regional. Mientras el corredor manufacturero celebra futuro crecimiento, el sureste guanajuatense anticipa sequía, migración forzada y colapso económico. Los pescadores de la presa Solís ven peligrar su sustento; los ganaderos temen la salinización de pastizales; los campesinos calculan cosechas perdidas por riego insuficiente.
Voces que el gobierno silencia
Acueducto Solís-León avanza envuelto en desinformación oficial. Mondragón Vega convocó a legisladores locales a romper el pacto de silencio y defender a sus representados. “La primera decisión la debe tomar el pueblo”, sentenció el exedil, recordando que la sensibilidad gubernamental brilla por su ausencia desde sexenios anteriores.
Productores de los tres municipios preparan caravanas hacia la Ciudad de México para exigir audiencia en la Secretaría de Medio Ambiente. Acueducto Solís-León, aseguran, viola tratados internacionales sobre consulta indígena y libre determinación de los pueblos. Testimonios recolectados por periodistas locales revelan que ni un solo ejidatario fue informado del impacto real en sus parcelas.
En redes sociales circulan videos de mantas y bloqueos improvisados que evidencian la temperatura social. Informes de campo elaborados por Lourdes Juárez y Diana Martínez, difundidos originalmente en Periódico Correo, documentan la cronología de agravios que Acueducto Solís-León acumula día tras día.
La resistencia civil se organiza en comités vecinales que ya planean amparos masivos. Acueducto Solís-León enfrenta ahora no solo firmas, sino demandas judiciales que podrían paralizar la obra antes de que la primera tubería toque suelo guanajuatense. La historia, concluyen los inconformes, no perdonará a quienes prefirieron el beneficio empresarial al derecho humano al agua.


