Asaltos de repartidores falsos aterrorizan Salamanca

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Repartidores falsos siembran pánico en el norte

Repartidores falsos en motocicleta han convertido las calles del norte de Salamanca en un campo minado de miedo. Dos jóvenes, de apenas 17 o 18 años, circulan con mochilas negras idénticas a las de aplicaciones de entrega, pero su carga real es un arma de fuego lista para robar carteras, celulares y tranquilidad. En colonias como Las Reynas, El Monte, Infonavit 3 y Lomas del Prado, los vecinos ya no distinguen entre un pedido de comida y el próximo asalto.

Modus operandi: disfraz perfecto, ejecución relámpago

Los repartidores falsos se acercan fingiendo preguntar una dirección. En segundos, la pistola aparece y la orden cambia: “Dame todo”. Los afectados coinciden: sudaderas oscuras, casco puesto y una mochila que desarma cualquier sospecha. “Pensé que era un repartidor normal hasta que vi el arma”, relata un vecino que prefiere el anonimato. En menos de 30 segundos huyen por vialidades rápidas, dejando víctimas temblando y sin poder identificar la moto.

Zonas bajo asedio por repartidores falsos

La zona norte concentra la mayoría de los ataques. Bajando la caseta de cobro, en Infonavit 3, los repartidores falsos han golpeado a peatones y conductores por igual. En Lomas del Prado, una madre perdió el celular con fotos de sus hijos mientras esperaba el camión. En Las Reynas, un obrero regresaba de la refinería y terminó sin herramienta ni dinero para el pasaje. El patrón es idéntico: dos repartidores falsos, una moto sin placas visibles y la mochila que los hace invisibles entre el tráfico real de deliveries.

Redes sociales destapan la ola de robos

Lo que empezó como un par de denuncias aisladas explotó en grupos de Facebook locales. Vecinos compartieron videos borrosos y relatos que coinciden al 100 %. “Son los mismos repartidores falsos, la misma mochila negra”, escribió una usuaria que vio cómo su hermana fue despojada frente al Oxxo. En 48 horas, más de 20 reportes inundaron las publicaciones, convirtiendo el miedo en prueba colectiva de que los repartidores falsos operan con total impunidad.

Arma de fuego: el terror que no avisa

El detalle que congela la sangre: todos los asaltos involucran pistola. Los repartidores falsos no piden permiso; amenazan de inmediato. “Sentí el cañón en la costilla y solo atiné a entregar la bolsa”, cuenta Guillermo Díaz, vecino de Infonavit 3 que habló con reporteros de Periódico Correo. La rapidez del robo impide cualquier reacción y garantiza la huida limpia por las salidas rápidas hacia la carretera.

Colonias enteras exigen patrullas 24/7

Los habitantes ya no duermen tranquilos. En juntas vecinales improvisadas piden cámaras, rondines nocturnos y retenes sorpresa. “Si los repartidores falsos operan a cualquier hora, la policía debe hacer lo mismo”, reclama una madre de familia en El Monte. La fácil confusión con repartidores reales complica la vigilancia: ¿cómo detener a alguien que parece estar trabajando?

Impacto psicológico: nadie circula sin mirar atrás

El daño va más allá de lo material. Niños regresan corriendo del colegio, abuelitas cancelan citas médicas y repartidores auténticos ahora son mirados con desconfianza. Los repartidores falsos han logrado lo que ninguna pandilla tradicional: volver sospechoso a todo aquel que lleva mochila y casco. Tiendas locales reportan caída en ventas después de las 7 pm; nadie quiere ser el próximo blanco de estos repartidores falsos que acechan en cada esquina del norte.

Autoridades consultadas por medios locales reconocen el aumento de denuncias, aunque las cifras oficiales aún no reflejan la dimensión real del problema.

Vecinos aseguran que las grabaciones de cámaras particulares ya circulan entre grupos de WhatsApp, esperando que alguna placa o rostro ayude a identificar a los repartidores falsos.

Mientras tanto, la recomendación que corre de boca en boca es simple: si ves una moto con dos ocupantes y mochila negra detenida frente a ti, no bajes la ventana. La experiencia de decenas de salmantinos lo confirma.