Asilo a Betssy Chávez rompe lazos México-Perú

189

Asilo diplomático concedido por México

Asilo a Betssy Chávez se convirtió este lunes en la decisión que México comunicó formalmente a Perú. La ex primera ministra de Pedro Castillo, procesada por el intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022, recibió protección diplomática en la embajada mexicana en Lima. El Gobierno de Claudia Sheinbaum ratificó así su postura histórica de ofrecer refugio político, pese a las tensiones bilaterales acumuladas.

El asilo a Betssy Chávez no es un hecho aislado. Desde hace meses, la legisladora peruana permanecía en la sede diplomática mexicana evitando su entrega a la justicia de su país. La Cancillería mexicana argumenta que existen riesgos para su integridad y que el proceso penal presenta irregularidades, criterios que activaron la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954.

Reacción inmediata de Perú

Perú calificó el asilo a Betssy Chávez como “acto inamistoso” y “injerenicia inaceptable”. En menos de 24 horas, el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con México, aunque mantuvo los servicios consulares para proteger a miles de ciudadanos de ambos países.

El canciller Hugo de Zela enfatizó que el asilo a Betssy Chávez ignora la gravedad de los cargos: rebelión, conspiración y abuso de autoridad. Recordó que Chávez firmó el mensaje a la Nación con el que Castillo intentó disolver el Congreso y declarar un gobierno de excepción, acción que desencadenó su destitución y prisión.

Antecedentes del caso Chávez-Castillo

El asilo a Betssy Chávez revive el capítulo más turbulento de la política peruana reciente. El 7 de diciembre de 2022, Pedro Castillo leyó un decreto inconstitucional que fue rechazado por las Fuerzas Armadas y el Parlamento. Horas después, ambos líderes fueron detenidos. Mientras Castillo permanece en prisión preventiva por 36 meses, Chávez obtuvo libertad condicional en septiembre tras una resolución del Tribunal Constitucional que declaró arbitraria su detención inicial.

Tras su excarcelación, el asilo a Betssy Chávez se materializó de forma inmediata. La ex primera ministra ingresó a la embajada mexicana argumentando persecución política. Fuentes peruanas aseguran que la decisión mexicana se gestó desde agosto, cuando el embajador Pablo Monroy recibió instrucciones de protegerla.

Marco jurídico internacional

El asilo a Betssy Chávez se ampara en tratados que México ha defendido durante décadas. La Convención de Caracas de 1954 establece que el asilo diplomático procede cuando existen “urgencia” y “delitos políticos”. Perú, sin embargo, sostiene que los hechos constituyen delitos comunes y que la concesión viola la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Expertos consultados por agencias internacionales coinciden en que el asilo a Betssy Chávez abre un precedente delicado. Países como Uruguay y Venezuela han otorgado refugio similar en el pasado, pero nunca había provocado ruptura total de relaciones con un vecino latinoamericano.

Consecuencias diplomáticas y económicas

La ruptura derivada del asilo a Betssy Chávez afecta a más de 80 mil peruanos residentes en México y a 40 mil mexicanos en Perú. Aunque los consulados permanecen abiertos, trámites como pasaportes y visas podrían retrasarse. Organismos empresariales de ambos países expresaron preocupación por el impacto en el comercio bilateral, que supera los 3 mil millones de dólares anuales.

En el ámbito político, el asilo a Betssy Chávez profundiza la crisis entre gobiernos de izquierda. Mientras México mantiene su tradición asilista, Perú —bajo Dina Boluarte— se alinea con posturas más conservadoras. Analistas advierten que la medida mexicana podría interpretarse como respaldo implícito a Pedro Castillo, quien aún enfrenta juicio por rebelión.

Voces en el Congreso peruano

Legisladores de Fuerza Popular y Renovación Popular exigieron declarar persona non grata al embajador mexicano. En paralelo, bancadas de Perú Libre —partido fundado por Castillo— defendieron el asilo a Betssy Chávez como “acto humanitario”. La polarización parlamentaria se agudizó en apenas horas.

Organizaciones de derechos humanos peruanas criticaron la ruptura diplomática y recordaron que Chávez mantuvo una huelga de hambre de 12 días en prisión. Según reportes médicos, presentó deshidratación severa que motivó su traslado a una clínica privada antes de ingresar a la embajada.

Perspectivas futuras

El asilo a Betssy Chávez mantendrá congeladas las relaciones México-Perú al menos hasta 2026, cuando concluya el sexenio de Sheinbaum y se renueve el Congreso peruano. Diplomáticos de Chile y Colombia ofrecieron mediación, pero ambas cancillerías rechazan por ahora cualquier diálogo.

En medios limeños se especula que Perú podría demandar a México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Mientras tanto, la ex primera ministra permanece en una suite de la embajada mexicana, donde recibe atención médica y jurídica pagada por el Estado mexicano.

Información recopilada a partir de comunicados oficiales de la Cancillería peruana y mexicana difundidos este lunes. Detalles adicionales provienen de la agencia EFE, que entrevistó a fuentes diplomáticas en Lima y Ciudad de México. Reportes de prensa local complementan el panorama sobre la situación carcelaria previa de Chávez.

La resolución del Tribunal Constitucional peruano que ordenó su liberación en septiembre fue clave para entender la secuencia de eventos. Documentos judiciales citados por periodistas especializados confirman que la Fiscalía no prorrogó a tiempo la prisión preventiva.

Finalmente, cables diplomáticos filtrados en años anteriores muestran que México ya había otorgado asilo a otros exfuncionarios peruanos, aunque nunca había generado una ruptura tan abrupta como la actual.