Sobrepoblación en penales: ratas y hongos

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Sobrepoblación en penales genera crisis sanitaria

Sobrepoblación en penales del Estado de México ha desatado una emergencia de salud pública que nadie parece capaz de contener. Con niveles que superan el 520% en algunos centros, los internos conviven diariamente con ratas que merodean dormitorios y un hongo carcelero que carcome la piel por humedad e insalubridad. Esta sobrepoblación en penales no solo roba el sueño, sino que multiplica infecciones cutáneas y respiratorias en espacios donde el hacinamiento es la norma.

Los “vampiros” que duermen colgados

En medio de la sobrepoblación en penales mexiquenses, miles de reos se convierten en “vampiros”: se amarran a los barrotes para dormir de pie porque no hay camas. El déficit supera las 22 mil plazas, lo que obliga a compartir colchones rotos o directamente el piso frío. Esta práctica, documentada por el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, revela cómo la sobrepoblación en penales convierte la noche en una pesadilla permanente.

Alimentación deficiente agrava el caos

La sobrepoblación en penales también golpea la mesa. Los internos reciben embutidos baratos y caldos aguada que provocan intoxicaciones masivas. Familias gastan hasta mil 500 pesos semanales en víveres porque la comida oficial es incomible. Esta dinámica alimenta la corrupción: custodios cobran “mordidas” para permitir el ingreso de paquetes. Así, la sobrepoblación en penales no solo enferma el cuerpo, sino que vacía los bolsillos de los más pobres.

Ratas en Barrientos: mordeduras nocturnas

En el penal de Barrientos, área femenil, las ratas campan a sus anchas. Una interna relató cómo una roedora la mordió mientras dormía, dejando heridas que tardan semanas en sanar. El hongo carcelero, favorecido por la humedad y la oscuridad, cubre piernas y brazos de decenas de mujeres. Médicos externos apenas ingresan; los internos se curan con remedios caseros. La sobrepoblación en penales ha transformado estos centros en focos de enfermedades medievales.

Cifras que alarman: Edomex lidera el hacinamiento

Según los Cuadernos Mensuales de Información Estadística Penitenciaria, el Estado de México alberga 37 mil 132 internos en espacios diseñados para 14 mil 481. Eso equivale a un 156% de sobrepoblación en penales, la mayor cifra absoluta del país. Solo en agosto ingresaron mil 629 personas y salieron mil 406, demostrando que el crecimiento es imparable. Nayarit supera porcentualmente con 175%, pero su déficit es apenas de dos mil lugares. En números reales, la sobrepoblación en penales mexiquenses concentra el 47.55% del problema nacional.

Penas eternas bloquean la reinserción

Sentencias de 70, 100 y hasta 136 años convierten la cárcel en una tumba en vida. La prisión preventiva oficiosa, aplicada como rutina en el Edomex, mantiene a ocho mil 242 personas sin sentencia definitiva. Expertos del Centro Zeferino Ladrillero insisten: sin reforma al Código Penal, la sobrepoblación en penales seguirá engordando. La ley actual prioriza el castigo sobre la readaptación, dejando a indígenas y pobres en un limbo eterno.

De 2015 a 2025: una década perdida

En enero de 2015 había 24 mil 672 internos; hoy son 37 mil 132 y la proyección para finales de 2025 roza los 40 mil. Pese a amnistías y preliberaciones, la puerta giratoria no se detiene. El 60% de la población proviene de sectores vulnerables: bajo escolaridad, sin trabajo digno. La sobrepoblación en penales se alimenta de desigualdad estructural que el sistema judicial ignora.

Organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero han advertido desde 2020 sobre esta bomba de tiempo, basándose en reportes de la CNDH y la Codhem que nadie atendió.

Estadísticas oficiales del Inegi confirman que 18 entidades padecen hacinamiento, pero ninguna con la magnitud del Edomex, donde 21 penales estatales colapsan día tras día.

Voces como la diputada Zaira Cedillo y José Antonio Lara Duque coinciden: sin inversión urgente en infraestructura y justicia restaurativa, la sobrepoblación en penales seguirá cobrando vidas en silencio.