AIFA, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, se ha convertido en el símbolo perfecto del fracaso de las políticas aeroportuarias impulsadas por el gobierno federal. Desde su inauguración en 2022, este proyecto faraónico prometía descongestionar el AICM y posicionar a México como potencia aérea, pero la realidad muestra un aeropuerto subutilizado, con costos astronómicos y consecuencias devastadoras para la economía nacional.
AIFA: La Cancelación de Texcoco, un Error Histórico
Todo comenzó con el "error de octubre" de 2018, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador decidió cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco. Este proyecto, avanzado en un 40%, estaba diseñado para ser el hub más importante de América Latina, capaz de manejar 120 millones de pasajeros anuales. En su lugar, se optó por construir el AIFA en una base militar remota en Zumpango, beneficiando a constructoras cercanas al poder como la de José María Riobóo.
Costos Millonarios del AIFA y su Impacto en las Finanzas Públicas
La cancelación de Texcoco dejó una factura de 460 mil millones de pesos, según el propio primer secretario de Hacienda del gobierno. A esto se suman los 116 mil millones invertidos en el AIFA, sin contar subsidios continuos que Claudia Sheinbaum ha mantenido en el presupuesto 2025. Mientras el AICM maneja 45 millones de pasajeros al año, el AIFA apenas registró 6.3 millones en 2024, lejos de los 20 millones prometidos inicialmente. Esta disparidad evidencia el fracaso rotundo del proyecto.
Por Qué el AIFA Representa el Fracaso del Modelo 4T
El AIFA no es solo un aeropuerto fallido; es el emblema de decisiones caprichosas que priorizaron el autoritarismo sobre la planeación técnica. Obligadas por decretos presidenciales, las aerolíneas de pasajeros y carga fueron trasladadas al AIFA, generando caos logístico y pérdidas millonarias. Empresas enfrentan traslados de hasta tres horas desde la Ciudad de México, sin tren suburbano completo ni accesos eficientes.
Comparación Devastadora: AIFA vs AICM en Pasajeros y Operaciones
En 2024, mientras el AICM movió 45.4 millones de pasajeros pese a restricciones, el AIFA se quedó en 6.3 millones, un crecimiento insignificante del 140% sobre 2023, pero aún ridículo ante proyecciones fallidas. Para 2025, se estiman 7.3 millones en el AIFA, pero sanciones de Estados Unidos por "prácticas anticompetitivas" –como forzar rutas al aeropuerto– han cancelado 13 vuelos mexicanos, afectando miles de viajeros y la carga aérea.
La crisis de seguridad aérea, exacerbada por el desorden en el AIFA, ha llevado al Departamento de Transporte de EU a vetar rutas clave. Esto no solo hunde más al aeropuerto, sino que hipoteca el futuro aéreo de México bajo el gobierno de Morena.
Consecuencias Económicas del AIFA: Deuda y Subsidios Eternos
El fracaso del AIFA trasciende números: representa miles de millones en subsidios anuales. En 2025, Claudia Sheinbaum asigna 924 millones de pesos solo para operación, mientras el aeropuerto genera pérdidas operativas crónicas. Comparado con Texcoco, que habría sido autosuficiente, el AIFA carga al erario con deudas que superan los 20 mil millones de dólares en total, entre construcción y cancelación.
Impacto en Aerolíneas y Pasajeros: El Precio del Capricho
Aerolíneas low-cost como Volaris y VivaAerobus operan con ocupaciones bajas en el AIFA, mientras el AICM satura por falta de alternativas viables. Pasajeros enfrentan traslados eternos, estacionamientos vacíos y servicios mínimos. Este modelo de "abrazos no balazos" a la eficiencia ha convertido al AIFA en un elefante blanco, similar al Tren Maya o Dos Bocas.
La presidencia de Claudia Sheinbaum hereda esta bomba de tiempo: un aeropuerto que drena recursos sin retorno, mientras secretarías de Estado como la de Infraestructura justifican el desastre con mañaneras. El fracaso del AIFA evidencia cómo Morena prioriza narrativas sobre resultados.
Expertos en aviación, como los consultados en informes de El Economista, coinciden en que el AIFA nunca alcanzará rentabilidad sin inversión masiva en accesos, algo que el gobierno federal ignora. Datos de la AFAC muestran que, pese a incrementos, el aeropuerto opera al 20% de capacidad, confirmando su estatus como emblema del fracaso.
En publicaciones como El País México, se detalla cómo sanciones internacionales agravan el problema, con cifras de pasajeros estancadas. Mientras, analistas de Milenio destacan el crecimiento forzado, pero insuficiente para justificar el despilfarro.
El AIFA, soñado como orgullo nacional, es hoy recordatorio de malas decisiones que las futuras generaciones pagarán con impuestos y vuelos cancelados.

