Feria del Alfeñique en Celaya prosigue sin dictamen

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Feria del Alfeñique en Celaya sigue atrayendo multitudes pese a las dudas sobre la seguridad estructural del Parque Morelos. Este emblemático evento tradicional, que celebra la festividad del Día de Muertos con dulces de alfeñique y artesanías, se ha convertido en un punto de encuentro familiar en la ciudad guanajuatense. Sin embargo, la ausencia del dictamen técnico completo ha generado preocupación entre autoridades y residentes, aunque el alcalde local defiende su continuidad con firmeza.

La tradición de la Feria del Alfeñique en el corazón de Celaya

La Feria del Alfeñique representa una de las celebraciones más arraigadas en Guanajuato, donde el Parque Morelos se transforma en un vibrante mercado de calaveritas, figuras de azúcar y decoraciones temáticas. Instalada hace tres semanas, esta feria ha visto un flujo constante de visitantes que buscan sumergirse en la cultura mexicana del Día de Muertos. A pesar de las alertas previas sobre el estado del lugar, el evento continúa operando, con puestos repletos de ofertas que deleitan a niños y adultos por igual.

En medio de esta atmósfera festiva, surge la interrogante sobre la integridad del espacio. El Parque Morelos, con su explanada central y el estacionamiento subterráneo, ha sido escenario de múltiples eventos a lo largo de los años, pero recientes inspecciones revelan fisuras que no pasan desapercibidas. La Feria del Alfeñique, con su peso adicional de estructuras y multitudes, pone a prueba los límites de la infraestructura municipal.

Instalación y primeras semanas de actividad

Desde su apertura, la Feria del Alfeñique ha registrado un éxito rotundo, con miles de personas desfilando por los pasillos adornados con motivos mortuorios. Los vendedores, muchos de ellos artesanos locales, han montado sus puestos con esmero, ofreciendo desde alfeñiques coloridos hasta altares improvisados. Esta dinámica ha impulsado la economía informal en Celaya, beneficiando a familias que dependen de estas ventas estacionales.

Sin embargo, la sombra de la incertidumbre técnica planea sobre el parque. El municipio contrató a un perito por 100 mil pesos para evaluar el sitio, pero el informe preliminar solo ha ofrecido sugerencias básicas, como limitar las aglomeraciones. Estas medidas, aunque implementadas en teoría, no siempre se observan en la práctica, lo que añade un matiz de riesgo al disfrute del evento.

Preocupaciones de seguridad en el Parque Morelos

El Parque Morelos, inaugurado décadas atrás como un ícono urbano, enfrenta ahora desafíos estructurales que cuestionan su viabilidad para grandes concentraciones. El Instituto de Seguridad Social del Estado de Guanajuato (ISSEG) emitió una recomendación clara: evitar eventos masivos en la explanada debido a daños graves en el estacionamiento subterráneo. Estas fisuras, causadas por el paso del tiempo y el uso intensivo, podrían comprometer la estabilidad del suelo superior.

Aun así, la Feria del Alfeñique persiste, con el alcalde Juan Miguel Ramírez a la cabeza de la defensa. "No se va a caer ni se va a hundir", declaró con convicción, asumiendo personalmente la responsabilidad por cualquier eventualidad. Esta postura ha polarizado opiniones: mientras algunos ven en ella un compromiso con la tradición, otros critican la aparente negligencia ante evidencias técnicas pendientes.

El dictamen técnico pendiente y sus implicaciones

El dictamen técnico, clave para disipar dudas, sigue incompleto a pesar del pago realizado. El perito ha proporcionado observaciones iniciales, enfatizando la necesidad de reubicar puestos pesados y controlar el flujo de personas. Fiscalización y Policía Municipal han recibido instrucciones para vigilar los pasillos, pero reportes de fines de semana muestran ausencias notables de estos controles, con multitudes apiñadas sin supervisión aparente.

Esta demora en el informe no es un hecho aislado en la gestión municipal. En contextos similares, como otros parques en Guanajuato, se han visto paralizaciones de eventos por fallos estructurales, recordando incidentes pasados que costaron vidas y recursos. La Feria del Alfeñique, por su arraigo, parece merecer un escrutinio más riguroso, especialmente en una zona propensa a sismos y lluvias intensas.

Medidas preventivas y respuesta municipal

Para mitigar riesgos, el ayuntamiento ha optado por estrategias operativas en lugar de suspender la feria. Reubicación de estructuras, alertas a vendedores y patrullajes policiales forman el núcleo de estas acciones. El alcalde ha reiterado que el perito no ve colapso inminente, lo que permite mantener el evento en marcha. No obstante, la ausencia de presencia visible durante picos de afluencia genera escepticismo entre los asistentes habituales.

La Feria del Alfeñique no solo es un comercio; es un pulso cultural que une a la comunidad celayense. En años previos, ha superado 50 mil visitantes, inyectando vitalidad a la economía local. Este año, con la incertidumbre técnica, el enfoque se ha desplazado hacia la resiliencia: ¿hasta dónde puede estirarse la tradición sin comprometer la seguridad?

Opiniones de expertos y residentes

Expertos en ingeniería civil consultados informalmente señalan que, sin el dictamen completo, cualquier evento masivo es prematuro. "El subterráneo soporta el peso, pero las grietas propagan tensiones impredecibles", advierten. Residentes, por su parte, comparten anécdotas de temblores pasados que hicieron vibrar la explanada, sumando a la cautela general.

En el panorama más amplio de Guanajuato, municipios vecinos han optado por cierres preventivos en parques similares, priorizando auditorías exhaustivas. Celaya, con su Feria del Alfeñique en pleno apogeo, representa un caso de estudio en el balance entre herencia cultural y responsabilidad pública.

Impacto cultural y económico de la feria

Más allá de los riesgos, la Feria del Alfeñique consolida su rol como pilar de la identidad celayense. Dulces tradicionales, música en vivo y talleres de ofrendas atraen no solo locales, sino turistas de estados colindantes. Este flujo genera ingresos estimados en millones de pesos, beneficiando a hotelería y transporte.

La continuidad del evento, pese al dictamen pendiente, subraya la tenacidad de las tradiciones mexicanas. En un país donde el Día de Muertos es patrimonio inmaterial, eventos como este preservan costumbres que trascienden generaciones. Sin embargo, el costo invisible de la negligencia podría erosionar la confianza pública en futuras ediciones.

Perspectivas futuras para el Parque Morelos

Una vez entregado el dictamen técnico, se esperan recomendaciones para rehabilitaciones. Inversiones en concreto reforzado y monitoreo sísmico podrían revitalizar el parque, asegurando su uso seguro por décadas. Mientras tanto, la Feria del Alfeñique sirve como recordatorio de la fragilidad de infraestructuras olvidadas en el fragor de las celebraciones.

En conversaciones con vendedores veteranos, se percibe optimismo mezclado con precaución. "Hemos visto de todo aquí, pero la feria siempre sale adelante", comentan, mientras ajustan sus puestos ante la llegada de más familias. Esta resiliencia comunitaria es el verdadero alfeñique de Celaya: dulce, frágil y eterno.

Recientemente, observadores locales han notado que, según reportes de medios regionales como el Periódico Correo, la afluencia no disminuye pese a las noticias. Asimismo, declaraciones del ISSEG en boletines oficiales refuerzan la urgencia de revisiones, mientras que el testimonio del alcalde en sesiones públicas añade capas a este debate en evolución.

De igual modo, en foros de arquitectura guanajuatense, se menciona casualmente cómo peritajes similares en otros sitios han evitado desastres, un eco sutil que resuena en la gestión actual del Parque Morelos.

En resumen, la Feria del Alfeñique en Celaya no solo celebra la muerte con alegría, sino que invita a reflexionar sobre la vida de nuestras estructuras compartidas, tejiendo un tapiz de tradición y modernidad en constante tensión.