Pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE es el escándalo que ha sacudido al Congreso de la Unión este jueves 23 de octubre de 2025. En un episodio que expone las grietas profundas en la política mexicana, representantes del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Acción Nacional (PAN) protagonizaron un intercambio de golpes e insultos en las mismas instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Este enfrentamiento, que escaló de discusiones acaloradas a agresiones físicas, pone en evidencia las tensiones latentes entre facciones políticas que supuestamente deben velar por el bien común. La pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE no solo interrumpe una reunión preparatoria clave, sino que cuestiona la madurez de quienes toman decisiones que afectan a millones de mexicanos.
El incidente tuvo lugar durante una sesión preliminar para la comparecencia de la directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja, prevista para el viernes en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Lo que comenzó como un reclamo por la legitimidad de la presencia de ciertos participantes se transformó rápidamente en un caos de groserías y forcejeos. Testigos oculares describen cómo el diputado Ricardo Mejía Berdeja, del PT y originario de Coahuila, fue derribado en dos ocasiones por su colega Theodoros Kalionchiz, del PAN, también de esa entidad norteña. Kalionchiz, en su defensa, negó haber iniciado la agresión física, afirmando que simplemente retuvo a Mejía cuando este intentó responder con golpes. "Lo solté y como me empezó a pegar, lo volví a detener", declaró el panista a los medios, minimizando el suceso con un tono casi burlón: "Jajaja, me pegó como niña".
Pero detrás de los puños y las palabras altisonantes yace un trasfondo de intereses regionales y políticos que agravan la pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE. Mejía Berdeja justificó su asistencia argumentando que acababa de integrarse a la Comisión de Energía y que había sido instado por representantes de la región carbonífera de Coahuila a intervenir en nombre de los mineros locales. Según su versión, la distribución actual del carbón, ahora controlada por el gobernador Manolo Jiménez y un controvertido empresario llamado Régulo Zapata Morales —implicado en el homicidio de diez personas en el caso Pinabete—, ha marginado a numerosos carboneros. "Se acaban de integrar a la Comisión de Energía y varias gente de la región carbonífera, donde yo tengo una importante presencia, nos pidieron interceder porque dejaron fuera a muchos carboneros de la región", explicó Mejía. Al alzar la voz contra estas irregularidades, asegura haber sido atacado verbal y físicamente por diputados del PRI y del PAN, a quienes acusa de actuar como enviados del gobernador Jiménez.
Raíces regionales de la pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE
La pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE no surge de la nada; es el clímax de rencillas acumuladas entre Mejía Berdeja y Kalionchiz, ambos con raíces en Coahuila. Esta entidad federativa, rica en recursos energéticos como el carbón, ha sido escenario de disputas por el control de contratos y suministros que impactan directamente en la economía local. La CFE, como pilar del sector energético nacional, se encuentra en el centro de estas batallas, donde intereses privados se entretejen con agendas partidistas. El diputado del PT denunció que su intervención buscaba defender a los trabajadores excluidos, mientras que su adversario lo tildó de oportunista, alegando que su motivación era abogar por un amigo personal —dueño de un lujoso Lamborghini— en detrimento de la transparencia pública.
Kalionchiz, en un boletín posterior, no escatimó en críticas: "El diputado Ricardo Mejía no forma parte de dicha comisión, y que su presencia obedeció únicamente a un interés personal vinculado a un asunto de Coahuila. Su asistencia tuvo como único propósito abogar por su amigo coahuilense, el dueño del Lamborghini, dejando claro que su prioridad no es la transparencia ni el interés público, sino la defensa de intereses particulares". Esta acusación resuena en un contexto donde el Congreso ha sido criticado por priorizar lealtades regionales sobre el mandato nacional, especialmente en temas de energía que bajo el gobierno federal han sido reconfigurados para promover la soberanía eléctrica.
Contexto energético: Carbón y poder en Coahuila
En el corazón de la pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE late el dilema del carbón coahuilense. Esta región, vital para la generación eléctrica en México, depende de contratos estables para sus mineros. La intervención de figuras como Régulo Zapata Morales, señalado por vínculos con crímenes graves, añade una capa de sospecha a la gestión estatal. Mejía Berdeja, al exponer estas anomalías durante la reunión presidida por la directora comercial de la CFE, Emilia Calleja, desató la furia de sus pares opositores. La CFE, como entidad clave en la transición energética, enfrenta presiones para equilibrar producción tradicional con renovables, pero eventos como este distraen de debates sustantivos sobre políticas federales.
La escalada física no fue un mero arrebato; refleja una polarización que trasciende las cámaras legislativas. Mientras Mejía se retiró del lugar para no obstruir la continuación de la sesión, Kalionchiz enfatizó su rechazo a la violencia: "No permitiré que se traspasen los límites del respeto personal y familiar. Tampoco seré parte de la violencia que busca provocar". Sus palabras, aunque condenatorias, no ocultan el doble estándar en un entorno donde las agresiones verbales son pan de cada día. Esta pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE subraya cómo disputas locales pueden contaminar foros nacionales, erosionando la credibilidad del Poder Legislativo.
Implicaciones políticas de la pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE
En un panorama dominado por la Cuarta Transformación, la pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE adquiere ribetes sensacionalistas al cuestionar la cohesión interna de las fuerzas progresistas y la oposición. El PT, aliado clave de Morena, se ve salpicado por las acciones de Mejía, mientras el PAN, en su rol de contrapeso, sale con una imagen de intolerancia. Analistas políticos señalan que estos choques no solo demoran agendas urgentes como la comparecencia de Calleja —donde se discutirán finanzas y operaciones de la CFE—, sino que alimentan narrativas de inestabilidad que benefician a intereses externos en el sector energético.
La ausencia de sanciones inmediatas por parte de la Mesa Directiva del Congreso genera más interrogantes. ¿Se investigará formalmente el altercado? ¿Habrá repercusiones en las comisiones involucradas? Mientras tanto, el gobernador Manolo Jiménez, del PRI, permanece en el ojo del huracán por su supuesta influencia en el reparto de recursos. Esta pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE podría catalizar reformas para regular conflictos de interés, como las invocadas por Kalionchiz al citar a la Presidenta de la República: "Un legislador no debe tener contratos con el gobierno; el que sea legislador y quiera ser empresario que se separe del cargo y hay que buscar si se puede legislar en torno a ello". Tales propuestas, si prosperan, fortalecerían la integridad del sistema.
Reacciones y el silencio institucional
Las reacciones no se hicieron esperar, aunque limitadas a declaraciones individuales. Mejía Berdeja minimizó a su agresor: "Ni vale la pena, es un sujeto muy menor. Bueno, es un sujeto de apellido Calionchis. Y él empezó a ofenderme, yo le reviré". Por su parte, Kalionchiz llamó a la cordura en la vida pública, condenando insultos como inaceptables. Sin embargo, el silencio de la CFE y del gobierno federal resalta una desconexión entre el Ejecutivo y el Legislativo, donde temas como la distribución de carbón podrían resolverse con diálogo en lugar de puños.
Esta pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE invita a reflexionar sobre el costo humano de la política partisana. En Coahuila, familias dependen de esos contratos para sobrevivir, y mientras legisladores se enzarzan en rencillas, los carboneros esperan soluciones concretas. El incidente, grabado en la memoria colectiva por su crudeza, podría servir de catalizador para un Congreso más civilizado, aunque la historia sugiere lo contrario en un país donde la pasión política a menudo roza la barbarie.
Al profundizar en los detalles de la pelea entre diputados PT y PAN en oficinas CFE, emerge un patrón de impunidad que permea las instituciones. Fuentes cercanas al Congreso mencionan que, en privado, colegas de ambos bandos lamentan el espectáculo, pero públicamente optan por el mutismo para no avivar el fuego. De igual modo, reportes de medios independientes como Latinus han documentado testimonios de testigos que coinciden en la escalada rápida del conflicto, subrayando la necesidad de protocolos más estrictos en sesiones preparatorias.
En el cierre de este análisis, vale la pena notar que observadores regionales de Coahuila, consultados de manera informal, vinculan el episodio directamente con presiones locales por equidad en la cadena de suministro energético, recordando casos pasados de corrupción en el manejo del carbón. Así, lo que comenzó como un altercado personal trasciende hacia un llamado urgente por reformas que prioricen la accountability en el manejo de recursos públicos.


