Tres tiempos

53
Ahora,
atado al mástil de la indecencia,
ahogado entre mi semen y mi sangre…
Desespero.
Después,
contando posibilidades imposibles,
inventando odiosidades venideras…
Agonizo
Mañana,
sacudiéndome el polvo del camino,
arrimándome a la sombra que sofoca,
a la línea que se rompe, a la puerta que se abre…
Muero.
Artículo anteriorToque de queda
Artículo siguienteTu Castigo
UMH
Apasionado del mundo del entretenimiento, este autor explora todo lo relacionado con anime, series, películas y videojuegos, ofreciendo análisis, reseñas y recomendaciones para mantener a los lectores al día con lo más destacado del ocio digital y la cultura pop.