11 Botargueros de Celaya se Regularizan tras Operativo en Feria del Alfeñique

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Botargueros de Celaya enfrentan un nuevo capítulo en su actividad callejera tras el reciente operativo en la Feria del Alfeñique, donde solo 11 de ellos han logrado avanzar en el proceso de regularización. Este evento, emblemático en Guanajuato, no solo celebra tradiciones dulces sino que también resalta la importancia de ordenar las actividades informales en espacios públicos. La Dirección de Fiscalización intervino para retirar a quienes cobraban por fotografías sin permiso, aplicando multas y promoviendo un marco legal que beneficie tanto a los artistas locales como al orden urbano.

El Operativo en la Feria del Alfeñique Revela Desafíos para los Botargueros de Celaya

La Feria del Alfeñique, que atrae a miles de visitantes cada octubre a Celaya, se vio marcada por un operativo sorpresa que sacó del centro histórico a varios botargueros de Celaya y personajes disfrazados. Estas figuras, vestidas con trajes coloridos y máscaras divertidas, suelen alegrar el ambiente pidiendo una cooperación voluntaria o cobrando entre 50 y 70 pesos por una foto. Sin embargo, el municipio decidió actuar para evitar el caos en las vías públicas, retirando a todos los infractores y aplicando una multa estandarizada de 478 pesos por cada caso detectado.

Entre los afectados, destacan los botargueros de Celaya que han dependido de esta feria como fuente principal de ingresos durante la temporada. Muchos de ellos, locales y conocidos en la comunidad, se caracterizan de personajes populares como payasos o figuras animadas, contribuyendo al folclore urbano. El operativo no fue un capricho arbitrario, sino parte de un esfuerzo más amplio por el reordenamiento del comercio ambulante, según explicaron las autoridades. Esta intervención subraya cómo eventos masivos como la Feria del Alfeñique pueden convertirse en focos de tensión cuando las actividades no se alinean con las normativas vigentes.

Detalles del Retiro y las Multas Aplicadas a los Botargueros

Durante el fin de semana del operativo, la Policía Municipal, respaldada por el Reglamento de Justicia Cívica, procedió al retiro inmediato de al menos 16 personas involucradas en estas prácticas. De ellas, cinco provenían del Estado de México y fueron las más reacias a colaborar, ya que no portaban identificación ni mostraron interés en registrarse ante el ayuntamiento. Estas personas, al cobrar sin autorización en espacios públicos, violaban directamente las disposiciones que protegen el flujo peatonal y el orden en el primer cuadro de Celaya.

Los botargueros de Celaya, en contraste, respondieron de manera proactiva. Once de ellos se presentaron voluntariamente ante la Dirección de Fiscalización para iniciar su regularización. Este grupo, que incluye tanto a estatuas vivientes como a animadores disfrazados, argumentó que su labor no solo genera ingresos sino que también enriquece la experiencia de los visitantes en la feria. Pagaron las multas correspondientes, aunque solicitaron descuentos considerando su contribución a eventos municipales previos, como el Día de Reyes, donde han colaborado sin problemas.

Proceso de Regularización: Oportunidad para los Botargueros de Celaya

El camino hacia la regularización de los botargueros de Celaya no es sencillo, pero ofrece una ventana clara para formalizar su arte callejero. Eduardo Griss Kauffman, director de Fiscalización, detalló que a estos once individuos se les otorgará un permiso temporal o por temporada, una vez cumplidos los requisitos básicos. Esto incluye el pago de la multa, la presentación de documentos de identidad y un compromiso de colaboración con el ayuntamiento en futuras actividades culturales.

Esta medida busca equilibrar la protección de los derechos laborales de los botargueros de Celaya con la necesidad de mantener el orden público. En un contexto donde el comercio informal representa una red de seguridad para muchas familias, el municipio enfatiza que no pretende eliminar empleos, sino canalizarlos adecuadamente. De hecho, el apoyo a estos once se extiende a capacitaciones básicas sobre seguridad y normativas, asegurando que sus intervenciones en la Feria del Alfeñique sean seguras y bien recibidas por el público.

Apoyo Comunitario a los Botargueros y su Rol en Eventos Locales

La respuesta de la ciudadanía ha sido mayoritariamente solidaria. Padres de familia observados durante el sábado posterior al operativo se acercaron a las autoridades para defender la presencia de los botargueros de Celaya, argumentando que forman parte integral de la alegría festiva. "Son una atracción que hace especial la feria", comentó una madre mientras paseaba con sus hijos, destacando cómo estas figuras disfrazadas convierten un simple paseo en una experiencia memorable.

Además, ciudadanos locales expresaron su acuerdo con la regulación, siempre y cuando no implique la exclusión total de estas actividades. Para muchos, los botargueros de Celaya representan no solo entretenimiento, sino una forma lícita de ganarse la vida en tiempos económicos desafiantes. Esta perspectiva comunitaria refuerza la idea de que la regularización puede ser un win-win, fomentando tanto la inclusión como la responsabilidad compartida.

Implicaciones Económicas y Culturales para Celaya

Desde un ángulo más amplio, el caso de los botargueros de Celaya ilustra los retos del equilibrio entre tradición y modernidad en eventos como la Feria del Alfeñique. Económicamente, estos artistas inyectan vitalidad al turismo local, atrayendo a familias que gastan en dulces, artesanías y servicios complementarios. Sin embargo, sin regulación, corren el riesgo de generar congestiones que disuadan a los visitantes, afectando el flujo general de la economía ferial.

Culturalmente, los botargueros de Celaya preservan un pedazo de folclore vivo, recordando las raíces del entretenimiento callejero en México. Su regularización podría servir como modelo para otros municipios en Guanajuato, donde ferias similares enfrentan dilemas parecidos. El alcalde Juan Miguel Ramírez ha reiterado que el objetivo es "mantener el orden sin quitar fuentes de empleo", posicionando a Celaya como un ejemplo de gobernanza inclusiva en materia de espectáculos callejeros.

En este sentido, la Feria del Alfeñique no es solo un carnaval de sabores, sino un laboratorio social donde se prueban políticas de inclusión. Los once botargueros de Celaya que avanzan en su trámite podrían inspirar a más colegas a formalizarse, ampliando el impacto positivo de esta iniciativa. Mientras tanto, la Dirección de Fiscalización monitorea el cumplimiento, asegurando que el permiso temporal se traduzca en una presencia ordenada y vibrante durante el resto del evento.

Los desafíos persisten, especialmente para aquellos botargueros de Celaya que aún no se han acercado al municipio. La falta de identificación o el origen foráneo, como en el caso de los cinco del Estado de México, complica el panorama, ya que el ayuntamiento prioriza a quienes demuestran arraigo local. No obstante, la puerta permanece abierta para diálogos que resuelvan estos obstáculos, promoviendo una feria más equitativa.

En conversaciones informales con residentes, se menciona que detalles como estos operativos suelen cubrirse en reportajes locales de periódicos como el Periódico Correo, que han documentado similares esfuerzos de regularización en ediciones pasadas. Asimismo, declaraciones de funcionarios como Griss Kauffman han sido clave para entender el enfoque humano detrás de las multas.

Por otro lado, el apoyo de la comunidad se refleja en anécdotas compartidas en redes y foros locales, donde padres y visitantes defienden el rol de los botargueros de Celaya como guardianes de la diversión tradicional. Finalmente, el compromiso del alcalde Ramírez, tal como se ha reportado en comunicados municipales, subraya que estas medidas buscan un reordenamiento sostenible para futuras ferias.