Obras del tren en Celaya inician en 2026

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Obras del tren en Celaya representan un hito en el desarrollo de infraestructura en Guanajuato, con el inicio programado para mediados de 2026. Este proyecto, que forma parte de la red nacional de trenes de pasajeros, busca conectar regiones clave como Apaseo el Grande e Irapuato, impulsando la movilidad y la economía local. Sin embargo, las negociaciones sobre afectaciones a terrenos y vialidades mantienen en vilo a la población, mientras el municipio coordina esfuerzos para mitigar impactos. En este contexto, el Gobierno Federal y estatal juegan roles cruciales, asegurando compensaciones justas y obras complementarias que eviten interrupciones en la vida cotidiana de los celayenses.

Inicio de las obras del tren en Celaya: Cronograma y preparativos

El arranque de las obras del tren en Celaya está fijado para mediados de 2026, según lo confirmado por el presidente municipal, Juan Miguel Ramírez Sánchez, tras una reunión clave con el consorcio Mota-Engil. Esta empresa portuguesa, adjudicataria del tramo Apaseo el Grande-Irapuato, detalló que el inicio formal del proyecto se dará el 16 de octubre, aunque precedido por estudios y proyectos ejecutivos exhaustivos. El tramo, con un presupuesto de 20,203 millones de pesos, se extenderá hasta 2028, generando empleo para alrededor de 2,000 trabajadores locales y regionales.

Negociaciones clave para minimizar afectaciones viales

Las negociaciones sobre afectaciones forman el eje central de las discusiones actuales. Por primera vez, se admitió públicamente que habrá impactos en propiedades privadas, pero el enfoque está en resolverlos mediante pagos a precio comercial, manejados directamente por los gobiernos federal y estatal. El municipio de Celaya no interviene en estas compensaciones, pero insiste en que el proyecto no se detenga, incluso ante posibles amparos de afectados. "El primer compromiso es que les paguen un precio comercial y se aceptó", señaló el alcalde, subrayando la determinación para avanzar sin especulaciones prematuras.

En paralelo, se atienden invasiones al derecho de vía, ofreciendo opciones de reubicación a través de viviendas Infonavit. Estas medidas buscan agilizar el proceso y garantizar que las obras del tren en Celaya no generen conflictos prolongados. El Instituto Municipal de Planeación de Celaya (IMIPE) ya prepara un plan integral de movilidad, que incluye un calendario detallado de cierres y aperturas viales para minimizar disrupciones en el transporte diario.

Impacto en la movilidad y la economía de Celaya

Las obras del tren en Celaya prometen transformar la conectividad en el Bajío, con el primer tramo operativo entre Querétaro y Celaya facilitando el traslado de pasajeros y mercancías. Sin embargo, el confinamiento de las vías férreas con muros a ambos lados podría replicar problemas históricos, donde los trenes detenían el flujo vehicular por largos periodos. Para contrarrestar esto, el Gobierno Federal se comprometió a invertir en obras complementarias, como pasos a desnivel, distribuidores viales y pasos deprimidos, asegurando que la ciudad no regrese a ser "presa" de las locomotoras.

Propuestas innovadoras y su viabilidad

Una propuesta destacada vino del Colegio de Arquitectos de Celaya, que sugirió elevar el tren en un viaducto para cruzar la ciudad sin interrumpir el tráfico terrestre. Aunque atractiva, esta idea fue descartada por Mota-Engil, argumentando que el tramo ya fue licitado y cualquier cambio sería inviable. "Casi nos dijeron que no es posible", comentó Ramírez Sánchez, quien pasó la responsabilidad a los arquitectos para dialogar directamente con la empresa. Esta decisión resalta los desafíos logísticos de adaptar proyectos de gran escala a necesidades locales.

Aun así, el municipio mantiene su postura proactiva. Se elabora un plan de seguridad conjunto con la Sedena y la Dirección de Tránsito, que incluirá actividades comunitarias para involucrar a la población en el proceso. Además, se agilizarán trámites de usos de suelo para la Puerta Logística, potenciando el crecimiento económico impulsado por las obras del tren en Celaya.

Coordinación intergubernamental y compromisos federales

La coordinación entre niveles de gobierno es fundamental para el éxito de las obras del tren en Celaya. Reuniones en los próximos días con Mota-Engil y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) definirán detalles precisos, incluyendo la fecha y sede del evento de arranque local. El Gobierno Municipal extendió una invitación formal a la presidenta Claudia Sheinbaum para encabezar el inicio, o participar virtualmente, similar a lo ocurrido en Apaseo el Grande el 18 de septiembre.

Este gesto subraya la importancia nacional del proyecto, que no solo beneficiará a Celaya sino a toda la región del Bajío. Las obras complementarias prometidas por el Gobierno Federal, como falsos túneles y sistemas constructivos especiales para cruces sobre fallas geológicas, aseguran un enfoque integral. El alcalde enfatizó: "No queremos que el tren nos convierta en lo que antes teníamos", recordando décadas de aislamiento vial causado por las antiguas vías férreas.

Beneficios a largo plazo para la población

A largo plazo, las obras del tren en Celaya impulsarán el turismo, el comercio y la industria, conectando eficientemente con centros como Querétaro e Irapuato. La generación de empleo durante la construcción, sumada a la modernización de la infraestructura, posicionará a la ciudad como un nodo clave en la red ferroviaria mexicana. Expertos en movilidad destacan que, con las medidas de mitigación, el impacto positivo superará con creces las molestias temporales.

En términos económicos, el proyecto inyectará recursos significativos, fomentando el desarrollo de servicios asociados al transporte. Pequeños negocios locales ya anticipan un auge en la demanda de mano de obra y suministros, mientras que el plan de reingeniería vial del IMIPE promete una circulación más fluida una vez concluidas las obras en 2028.

Las discusiones sobre las afectaciones continúan avanzando con transparencia, involucrando a todos los stakeholders. Propietarios de terrenos afectados reciben asesoría para sus reclamos, y el municipio supervisa que las compensaciones sean equitativas. Esta aproximación colaborativa, según observadores del sector, es un modelo para otros proyectos de infraestructura en México.

En las últimas sesiones de negociación, representantes de Mota-Engil compartieron avances en los estudios topográficos, confirmando que no hay obstáculos mayores en el trazado. Fuentes cercanas al Gobierno Estatal indican que los fondos para compensaciones ya están reservados, allanando el camino para un inicio sin contratiempos en 2026.

Por otro lado, el Colegio de Arquitectos, aunque desilusionado con la propuesta del viaducto, aplaudió el compromiso por obras complementarias. En conversaciones informales con el equipo municipal, sugirieron integrar tecnologías de monitoreo vial para un control en tiempo real durante la construcción, una idea que gana tracción en los planes preliminares.