El paro nacional agrícola ha sacudido a México, y en Guanajuato los campesinos han tomado las oficinas del SAT como medida de presión urgente. Esta manifestación, que inició el 14 de octubre de 2025, responde a la profunda crisis que azota al sector agropecuario, donde los productores denuncian el abandono total por parte del gobierno federal. Precios de garantía inexistentes, eliminación de apoyos y competencia desleal con importaciones transgénicas han llevado a cientos de agricultores a alzar la voz en al menos 20 estados del país. En Guanajuato, las ciudades de León, Irapuato, San Miguel de Allende, Celaya y Salamanca se han convertido en epicentros de esta protesta pacífica pero simbólica, donde los manifestantes exigen una reunión inmediata con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Gobernación. El paro nacional agrícola no es solo un reclamo local; es un grito colectivo por la supervivencia del campo mexicano, que se ve amenazado por políticas que priorizan los intereses extranjeros sobre la soberanía alimentaria.
El paro nacional agrícola: un movimiento unificado contra el olvido gubernamental
Desde tempranas horas de la mañana, el paro nacional agrícola ha paralizado actividades en oficinas clave del SAT en todo Guanajuato. Los campesinos, organizados en comités como el Pro Mejoramiento del Agro y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, han llegado en camionetas, camiones y tractores para ocupar simbólicamente estos espacios. Su objetivo es claro: visibilizar la agonía del sector primario, que genera el 3.5% del PIB nacional pero recibe migajas en presupuesto. En este contexto, el paro nacional agrícola se erige como una herramienta de resistencia, recordando que sin precios justos para maíz, trigo, sorgo y frijol, miles de familias enfrentan la quiebra. Las demandas incluyen retirar los granos básicos del T-MEC, establecer precios de garantía y reactivar la banca de desarrollo con tasas accesibles, elementos que el gobierno actual ha ignorado sistemáticamente.
Acciones en León: el inicio de una toma histórica
En León, el paro nacional agrícola cobró fuerza a las 8 de la mañana en el bulevar Campestre y la calle Juan de la Barrera. Decenas de productores se congregaron frente a las oficinas del SAT, desplegando pancartas que denuncian la incompetencia de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). Mauricio Pérez, líder del Comité Pro Mejoramiento del Agro Pénjamo, no escatimó palabras: "Hemos tenido 60 reuniones sin resultados; el titular de SADER es incapaz de resolver. Exigimos dialogar mañana con la presidenta Claudia Sheinbaum". Los campesinos destacan cómo los precios del maíz, influenciados por la bolsa de Chicago, han caído a niveles irrisorios, mientras las cuotas eléctricas para pozos de riego superan los 70 mil pesos por peritaje. Esta situación, agravada por la eliminación de subsidios desde el sexenio anterior, ha convertido el paro nacional agrícola en una necesidad imperiosa para evitar el colapso total del campo guanajuatense.
Demanda de precios justos: el corazón del paro nacional agrícola
El paro nacional agrícola trasciende las tomas simbólicas; es una exigencia estructural por precios justos que permitan la rentabilidad. En Irapuato, cientos de agricultores bloquearon el acceso al SAT con lonas y mantas, advirtiendo bloqueos carreteros si no hay respuesta federal. "Queremos que nos devuelvan los apoyos que teníamos antes", clamaron, refiriéndose a los programas desmantelados bajo el gobierno de Morena. Aquí, el paro nacional agrícola se une a un pliego petitorio nacional que incluye subsidios retroactivos para energía y un esquema de comercialización estatal. Los productores locales, que cultivan miles de hectáreas de granos básicos, enfrentan multas de 15 mil pesos por exceder consumos promedio de kilowatts, un abuso que agrava la pobreza rural. Esta protesta en Irapuato ilustra cómo el paro nacional agrícola une a comunidades enteras en la lucha por un campo viable, lejos de las promesas incumplidas de la 4T.
En San Miguel de Allende: un símbolo de lucha colectiva
Alrededor de 100 personas de municipios como San José de Iturbide y Doctor Mora tomaron la oficina del SAT en San Miguel de Allende bajo el lema "Dejar de luchar es comenzar a vivir". José de Jesús Brisuela, representante local, entregó un pliego petitorio que urge mesas de trabajo con Claudia Sheinbaum. El paro nacional agrícola en esta zona resalta la necesidad de retirar la propuesta de ley de aguas nacionales, que amenaza aún más la escasez hídrica para el riego. Los manifestantes, con lonas del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, exigen precios de garantía para oleaginosas y granos, argumentando que la competencia con maíz transgénico de Estados Unidos viola la prohibición mexicana. Esta acción pacífica, que no interrumpió las operaciones del SAT, subraya la determinación del paro nacional agrícola por restaurar la dignidad del productor.
En Celaya, otro bastión del paro nacional agrícola, 100 miembros del Comité Pro-Mejoramiento del Agro Guanajuatense A.C. irrumpieron en la colonia Zona de Oro I con mantas como "¡Basta de criminalizar los productos agropecuarios!". Su grito es por tarifas justas en trigo y maíz, cuya comercialización ha perdido rentabilidad. El paro nacional agrícola aquí se coordina con acciones en la capital del estado, previniendo su fin hasta el mediodía solo si hay avances. Los contribuyentes continuaron sus trámites, pero el mensaje es inequívoco: el gobierno federal debe priorizar el agro sobre tratados comerciales lesivos.
Crisis energética y comercial: agravantes del paro nacional agrícola
El paro nacional agrícola no surge de la nada; es el clímax de años de negligencia. En Salamanca, liderados por Rubén Vázquez Martínez y Héctor Ortega Razo de la CNC Estatal, los campesinos recorrieron en tractores hasta las oficinas del SAT en la avenida Veracruz. Simularon un féretro para simbolizar que "el campo está muerto", demandando precios específicos: 27 mil pesos por tonelada de frijol, 7 mil 200 por maíz y 7 mil por sorgo. Vázquez criticó la influencia de la bolsa de Chicago en el T-MEC y exigió tasas de crédito no superiores al 3%. Estos reclamos, eco de un descontento nacional, exponen cómo el desmantelamiento de instituciones agropecuarias ha dejado al sector sin presupuesto productivo. En Querétaro, Jalisco y Michoacán, tractores amenazan con bloqueos, ampliando el alcance del paro nacional agrícola a una red de resistencia inter-estatal.
Impacto en la soberanía alimentaria: más allá de Guanajuato
Mientras el paro nacional agrícola avanza, los expertos coinciden en que sin intervención inmediata, México perderá su autosuficiencia alimentaria. Los productores guanajuatenses, que representan una porción vital de la producción de granos, advierten que sin apoyos, el próximo ciclo de siembra quedará en el limbo. Esta crisis, ignorada por secretarías de Estado, pone en jaque la seguridad rural. El paro nacional agrícola, indefinido hasta una notificación federal, obliga a reflexionar sobre el modelo económico que sacrifica al campo por importaciones baratas y regulaciones opresivas.
La toma de oficinas del SAT en Guanajuato forma parte de un mosaico nacional donde el paro nacional agrícola une voces disímiles contra un sistema que criminaliza la producción local. En las calles de estas ciudades, el desfile de tractores y pancartas no solo protesta; educa sobre la interconexión entre precios justos, subsidios energéticos y tratados internacionales. Líderes como Pérez y Vázquez insisten en que la reunión con Claudia Sheinbaum no es negociable, y la ausencia de respuesta podría escalar a cierres viales masivos. Este movimiento, que involucra a cientos en el estado, resalta la fragilidad del agro mexicano ante políticas federales desconectadas de la realidad rural.
Detrás de estas acciones, informes de organizaciones campesinas como el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano detallan cómo los adeudos por precios de garantía del trigo persisten desde ciclos anteriores. En conversaciones con productores locales, se menciona que datos de la SADER confirman la caída en hectáreas sembradas, un 15% en los últimos dos años, atribuible directamente a la falta de incentivos. Así, el paro nacional agrícola se nutre de evidencias concretas que demandan no solo atención, sino transformación estructural.
Finalmente, mientras el sol caía sobre las oficinas ocupadas, algunos manifestantes compartieron anécdotas de cosechas pasadas, recordando coberturas en medios regionales que anticiparon esta efervescencia. Referencias a análisis de la CNC Estatal subrayan que sin precios de garantía, el 40% de los pequeños productores en Guanajuato enfrentan endeudamiento crónico, un dato que circula en boletines internos del sector y que valida la urgencia del paro nacional agrícola.


