UNAM rescata cultura prehispánica de Silao en Llano Grande

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Cultura prehispánica de Silao cobra nueva vida gracias al rescate impulsado por un experto de la UNAM. En un esfuerzo por preservar el rico patrimonio indígena del Bajío, el Dr. Fernando Nava López, lingüista y antropólogo del Instituto de Investigaciones Antropológicas, ha emprendido una recopilación exhaustiva del trabajo realizado por el grupo Llano Grande. Esta iniciativa no solo destaca las tradiciones ancestrales de la región, sino que también fortalece la identidad cultural de comunidades como Silao y León en Guanajuato. A través de esta labor, se revela la importancia de los asentamientos prehispánicos en zonas como Chichimequillas y Aguas Buenas, donde piezas arqueológicas y expresiones musicales mantienen viva la memoria de pueblos originarios.

El rol clave del Dr. Fernando Nava López en el rescate cultural

El Dr. Fernando Nava López, con una trayectoria académica sólida en lingüística y antropología, se encuentra al frente de este proyecto que busca documentar y difundir el legado prehispánico. Su formación en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, junto con estudios avanzados en la UNAM y El Colegio de México, lo posiciona como una autoridad en temas de lenguas indígenas y música tradicional. En este contexto, la cultura prehispánica de Silao emerge como un foco principal, gracias a la colaboración con el grupo Llano Grande, cuya dedicación ha sido fundamental para evitar que estas tradiciones caigan en el olvido.

La recopilación incluye no solo artefactos, sino también las prácticas vivas que el grupo ha promovido durante años. Desde exposiciones de piezas recolectadas en sitios como Bajío de Guadalupe hasta presentaciones musicales, el impacto de Llano Grande se extiende a escuelas y eventos públicos, fomentando un mayor aprecio por el patrimonio local. Este enfoque integral asegura que la cultura prehispánica no sea vista solo como un relicto del pasado, sino como una fuerza dinámica que influye en la identidad contemporánea de Guanajuato.

Orígenes y trayectoria del investigador de la UNAM

Fernando Nava López inició su carrera en instituciones como el Centro Nacional de Investigación Musical del INBA y la Fonoteca de El Colegio de México, donde profundizó en la música de lenguas indígenas como el purépecha y el náhuatl. Su doctorado en Antropología, obtenido en 2004, se centró en el campo semántico del sonido musical purépecha, un tema que resuena directamente con el trabajo de Llano Grande. Hoy, como investigador titular en la UNAM, sus más de 100 publicaciones y 150 ponencias internacionales subrayan su compromiso con el plurilingüismo originario y los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas.

En el marco de los 450 años de la fundación de León, programados para 2025, Nava López contribuye con un capítulo dedicado a la época prehispánica. Sin embargo, su visión trasciende los límites municipales, incorporando evidencias de asentamientos en Silao y Romita. Esta ampliación geográfica enriquece la narrativa histórica del Bajío, destacando cómo la cultura prehispánica de Silao se entrelaza con la de regiones vecinas, creando un tapiz cultural más completo y accesible.

El grupo Llano Grande: Guardianes de la tradición prehispánica

Fundado en Silao, el grupo Llano Grande ha sido pionero en la difusión de la cultura prehispánica, combinando arqueología amateur con expresiones artísticas. Su subgrupo Necutli, especializado en música prehispánica, ha llevado ritmos ancestrales a auditorios y aulas, inspirando a generaciones jóvenes a reconectar con sus raíces. La colección particular del grupo, que incluye piezas de Chichimequillas y otros sitios, sirve como puente entre el pasado y el presente, permitiendo que visitantes y estudiantes interactúen directamente con el legado indígena.

Esta colaboración con la UNAM marca un hito, ya que transforma el esfuerzo local en un recurso académico de mayor alcance. Al compartir su acervo, Llano Grande no solo valida su labor, sino que contribuye a investigaciones que podrían influir en políticas culturales futuras. En un estado como Guanajuato, donde el desarrollo urbano a veces eclipsa el patrimonio, iniciativas como esta son esenciales para equilibrar el progreso con la preservación.

Impacto de las actividades de difusión en la comunidad

Las presentaciones de Necutli han tocado a miles, desde niños en escuelas primarias hasta asistentes en festivales regionales. Cada interpretación musical evoca las danzas y cantos de la Conquista, mientras que las exposiciones de piezas arqueológicas educan sobre la vida cotidiana de los chichimecas y otros grupos. Esta inmersión práctica fomenta un sentido de orgullo local, crucial en un contexto donde la globalización diluye identidades específicas. La cultura prehispánica de Silao, gracias a estos esfuerzos, se posiciona como un pilar de la diversidad mexicana.

Además, el rescate por parte de la UNAM abre puertas a futuras colaboraciones interdisciplinarias. Lingüistas, arqueólogos y músicos podrían unirse para explorar cómo las lenguas indígenas como el chichimeco jonaz se reflejan en las melodías tradicionales. Este enfoque holístico no solo enriquece el conocimiento académico, sino que también empodera a comunidades indígenas en la narración de su propia historia.

La importancia del libro conmemorativo en el contexto regional

El libro impulsado por el municipio de León representa más que una celebración; es una plataforma para reexaminar la historia prehispánica del Bajío. Incluyendo capítulos sobre Silao y Romita, el volumen desafía narrativas centradas en el virreinato, priorizando en cambio los logros de los pueblos originarios. La contribución de Nava López, enriquecida por el material de Llano Grande, promete ser un referente para estudios futuros en cultura prehispánica.

En términos de impacto educativo, este proyecto podría integrarse en currículos escolares, promoviendo una visión más inclusiva de la historia mexicana. Al resaltar vestigios de asentamientos en Aguas Buenas, por ejemplo, se ilustra la densidad poblacional prehispánica en la región, contrarrestando mitos de un Bajío "vacío" antes de la colonización. Así, la cultura prehispánica de Silao se convierte en un catalizador para el diálogo intercultural.

Desafíos y oportunidades en la preservación del patrimonio

A pesar de los avances, persisten desafíos como la falta de financiamiento para grupos como Llano Grande y la urbanización que amenaza sitios arqueológicos. Sin embargo, alianzas con instituciones como la UNAM ofrecen oportunidades para digitalizar colecciones y expandir la difusión online. Estas estrategias modernas aseguran que la cultura prehispánica llegue a audiencias globales, manteniendo su relevancia en el siglo XXI.

El énfasis en la música y las lenguas indígenas añade una capa emocional al rescate, haciendo que el patrimonio no sea abstracto, sino palpable a través de sonidos y palabras. Investigadores como Nava López demuestran que la antropología puede ser un puente entre academia y comunidad, fomentando un respeto duradero por las raíces prehispánicas.

En las etapas finales de esta recopilación, detalles emergen de conversaciones informales con miembros de Llano Grande, quienes compartieron anécdotas de excavaciones en Chichimequillas que no figuraban en registros oficiales. De igual modo, archivos del Instituto de Investigaciones Antropológicas aportan datos lingüísticos que contextualizan las piezas musicales de Necutli. Estas fuentes, consultadas durante visitas a Silao, subrayan la autenticidad del proyecto y su arraigo en la realidad local.

Mientras el libro se perfila para su lanzamiento en 2025, observadores en el municipio de León mencionan cómo este capítulo ha inspirado otras iniciativas culturales en Romita, donde se planean exposiciones similares. Referencias a publicaciones previas de Nava López, como su tesis sobre sonidos purépechas, guían la metodología, asegurando rigor académico sin perder el toque comunitario que define a Llano Grande.

Finalmente, este rescate de la cultura prehispánica de Silao invita a reflexionar sobre el rol de la memoria colectiva en la construcción de identidades regionales. A través de esfuerzos colaborativos, el Bajío reafirma su herencia diversa, prometiendo un futuro donde el pasado indígena ilumine caminos contemporáneos.