La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha salido a calmar los ánimos. Aseguran que México no está ni estará en recesión económica, a pesar de los números preocupantes que dejó el 2024. Según el subsecretario Edgar Amador, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue de apenas 1.5% el año pasado, pero esto no es señal de una crisis inminente.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó una contracción del 0.6% en el último trimestre de 2024, la primera caída desde 2021. Hacienda atribuye este tropiezo a factores externos y climatológicos, como sequías que golpearon al sector agrícola y huracanes que afectaron la manufactura. Sin embargo, insisten en que estos problemas son temporales.
Amador explicó que el sector primario, que incluye agricultura y ganadería, sufrió una caída del 8.9% en el último trimestre. Según él, esto se debe a fenómenos como el cambio climático, no a una debilidad estructural de la economía. La manufactura, por su parte, también mostró un desempeño menor al esperado, pero ya habría signos de recuperación.
El discurso oficial es optimista. Hacienda destaca que la demanda interna, impulsada por el consumo privado, sigue siendo el motor de la economía. El aumento de salarios y los programas sociales han mantenido a flote el gasto de los hogares, según los funcionarios. Además, aseguran que la inflación está controlada y que el comercio exterior sigue sólido.
Sin embargo, no todos comparten este optimismo. Analistas han advertido que los aranceles impuestos por Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, podrían complicar las cosas. Algunas proyecciones, como las de S&P, sugieren que México podría enfrentar una recesión en 2025 si las tensiones comerciales escalan.
Hacienda también presume sus “colchones financieros”. Hablan de reservas internacionales de 230 mil millones de dólares y un fondo de estabilización con 100 mil millones de pesos para 2025. Estos recursos, dicen, serán clave para enfrentar cualquier tormenta económica que venga del exterior.
El subsecretario insistió en que México está preparado para resistir. Según él, la disciplina fiscal y la solidez del sistema bancario son fortalezas que blindan al país. La deuda pública, aseguran, está bajo control, y los bancos dependen más de depósitos locales que de financiamiento externo.
Aun así, las dudas persisten. La economía mexicana enfrenta un 2025 lleno de incertidumbre, con la amenaza de aranceles y una posible renegociación del T-MEC en el horizonte. Mientras Hacienda pinta un panorama estable, los ciudadanos se preguntan si realmente estamos tan blindados como dicen.

